Vigilia Pascual 2018

Esta vigilia se celebra desde los primeros siglos del Cristianismo desde la tarde del Sábado hasta el amanecer del Domingo de Pascua, en que eran bautizados los catecúmenos. Poco a poco fue anticipándose hasta la mañana del Sábado. Desde que dejó de ser fiesta de precepto, los fieles fueron retrayéndose cada día más de las funciones litúrgicas de estos días, de manera que ya casi nadie asistía a ellas y los pocos que acudían a las mismas, era tan sólo por la Misa y la Comunión.

En esta noche santa hay que estar despiertos y vigilantes. La liturgia nos regala, a través de la Palabra de Dios, la historia de la salvación, nuestra historia: desde la creación del mundo hasta la nueva creación, desde el primer fracaso hasta el triunfo de la resurrección, la victoria del amor de Dios.

La iglesia, en esta noche, nos invita a escuchar la buena noticia, a acogerla en nuestros corazones y a proclamarla a nuestros hermanos.

Pregón de Vigilia Pascual

Regocíjese ya en los cielos la muchedumbre angélica, celebrense con regocijo los divinos misterios, y resuene saludable la trompeta, anunciando la vitoria de tan Soberano Rey. Alégrese también la tierra, radiante de tantos fulgores, e iluminada con el resplandor del Rey eterno, conozca que se han disipado las tinieblas que cubrían el mundo entero. Alégrese también nuestra madre la Iglesia, adornada con el resplandor de tanta luz, y resuene este recinto con las voces aclamadoras de los pueblos. Por tanto hermanos carísimos que presenciáis la admirable caridad de tanta luz, os ruego que imploréis juntamente conmigo la misericordia de Dios omnipotente. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina en unidad con el Espíritu Santo.

Oración de Vigilia Pascual

Por tu victoria Señor, saldremos de la oscuridad de la noche a un inmenso paraíso en el que sólo, existe el día. Con tu victoria sobre el pecado, intentaremos ser mejores buscando lo santo y bueno.

Por tu victoria sobre el mal, nos alejaremos de los senderos que alejan de Ti. De la tiniebla que nos confunde, del error que nos debilita, de la desilusión que nos paraliza.

Con tu victoria Señor, nuestro cuerpo, además de humanidad, destilará ansias de eternidad, de una nueva ciudad y de un nuevo rostro de un mañana mejor y de una felicidad fecunda, de un futuro en el que, de verdad, podamos decir que somos felices.

Por tu victoria Señor la muerte será la siesta de una tarde, un descanso para levantarnos en la mañana de Pascua, un silencio para luego explotar en palabras de gloria,
una humillación para tus enemigos.

Por tu victoria Señor se alegra tu Iglesia toda, esa Iglesia que de tu costado, sabe nutrirse de la fortaleza para el duro combate. Se asombra tu Iglesia toda al verte. Inúndense los ojos de sus hijos por tan luminosa claridad de tu Pascua.

Tu victoria Señor nos trae juventud y anhelos de justicia, de futuro sin nubarrones a nuestra existencia. Nos lleva, oh Señor, a descubrir que DIOS aguarda con los brazos abiertos a todos los que en la tierra le buscan y no le olvidan.

 

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