Los alltares de Notre Dame: Una imagen para reflexionar

Durante el incendio de la Catedral de Notre Dame de París,  los católicos del mundo entero, quedamos atónitos frente aquellas imágenes que nos presentaban la caída de la aguja de la Catedral. Devorada por el fuego, se dobla sobre si misma, rompiéndose, cayendo lentamente y llevándose abajo consigo, buena parte de la estructura del techo que era objeto de labores de mantenimiento y restauración.

No faltaron quienes de inmediato, asociaron la caída de la aguja y la tragedia toda entera, con la terrible crisis por la que atraviesa la Iglesia fundada por Cristo. Pero claro, si bien es cierto que la caída de la aguja (por impresionante y mediática)  fue asociada a diversas connotaciones, no fue ni el único ni el más significativo evento de aquel fatídico día.

A consecuencia de los cambios, frutos del Concilio Vaticano II,  se introdujo la nueva misa o Novus Ordo Missae, que se caracteriza porque el sacerdote, celebra la misa de cara a los feligreses, pero también por otras muchas novedades. Por tal motivo, la catedral bien pronto vio la implementación de un nuevo altar acorde a esta nueva misa.

Al caer la aguja de la Catedral  y colapsar parte del techo,  caen de lleno sobre este altar, destruyéndolo por completo. El altar original (visible siempre al fondo) en el que ce celebraba la misa «tradicional», queda intacto. Además, se puede apreciar en la  fotografía, que los escombros, cubren por completo los masónicos escaques que decoraban su piso.

Si tuviéramos que asociar este particular evento con algún significado, la conclusión sería más que obvia.