Tres obispos de Kazajstán se pronuncian sobre la interpretación hecha por Francisco de Amoris Laetitia

LifeSiteNews.- Tres obispos se han pronunciado en contra de la interpretación de Francisco sobre Amoris Laetitia, que permite que algunos divorciados vueltos a casar, tengan acceso a la Santa Comunión, acusando que tal lectura, es el origen de una ‘confusión rampante,’ que es ‘ajena’ a la fe católica, y que promueve “una plaga de divorcios” en la Iglesia.

El Obispo Atanasio Schneider, auxiliar del Astana, Kazajstán, Monseñor Tomash Peta, Metropolitano de Astana, y el arzobispo Ene Pawel Lenga de Karaganda, Kazajstán, emitieron una profesión de las verdades inmutables sobre el matrimonio sacramental el día 31 de diciembre como un “servicio de caridad en la verdad” a la Iglesia de hoy y al Papa.

Los obispos tomaron la decisión de hacer una “profesión pública e inequívoca de la verdad” con respecto a la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio, porque dicen que “no se les permite permanecer callados.”

Como obispos católicos, encargados ​​de defender y promover la fe católica y disciplinas comunes, dicen que tienen un “grave responsabilidad y deber ante los fieles” que esperan de ellos “una profesión pública e inequívoca de la verdad y de las disciplinas inmutables de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio“.

Señalan que tras la publicación de Francisco del documento sobre la familia, Amoris Laetitia, varios obispos y conferencias han permitido que algunos divorciados vueltos a casar civilmente, que no viven en la continencia sexual, puedan recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Comunión. Señalan que varias de estas autoridades jerárquicas (Alemania, Malta y Buenos Aires, aunque no los citan por su nombre) también han recibido la aprobación “de la autoridad suprema de la Iglesia“.

El mes pasado, el Papa Francisco decidió declarar formalmente como “magisterio auténtico de la iglesia” la interpretación de los obispos de Buenos Aires sobre Amoris Laetitia.

La difusión de estas normas pastorales aprobadas eclesiásticamente “en la Iglesia”, escriben los obispos de Kazajstán, es el origen de una gran confusión que ha impulsado “una plaga de divorcios“en la Iglesia.

Nuestro Señor y Redentor Jesucristo reafirmó solemnemente la voluntad de Dios con respecto a la prohibición absoluta del divorcio y la Iglesia siempre ha conservado y transmitido fielmente, tanto en su doctrina como en su disciplina sacramental, la enseñanza cristalina de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio.

Debido a la importancia vital que la doctrina y las disciplinas del matrimonio y la Eucaristía constituyen, la Iglesia está obligada a hablar con la misma voz. Las normas pastorales sobre la indisolubilidad del matrimonio no deben, por lo tanto, ser contradichas entre una diócesis y otra, entre un país y otro.

Además, recuerdan la advertencia de Juan Pablo II que la confusión sembrada en la conciencia de los fieles por diferentes “opiniones y enseñanzas” disminuiría el “verdadero sentido del pecado, casi hasta el punto de eliminarlo.”

El Papa Juan Pablo II erigió Santa María en Astana en 1999, la promovió a arquidiócesis el 17 de mayo del 2003, y nombró al clérigo de origen polaco Tomash Peta como su arzobispo. En el Sínodo Ordinario de la Familia del 2015, el arzobispo Peta, que asistió como delegado de Kazajstán, comenzó su breve intervención con las palabras que el Beato Papa Pablo VI pronunció en 1972: “Por alguna grieta el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios“.

Luego le dijo a los padres sinodales que se habían reunido:

“Estoy convencido de que estas palabras del santo Papa, el autor de Humanae vitae fueron proféticas. Durante el Sínodo del año pasado [2014], el humo de Satanás estaba tratando de entrar en la sala de Pablo VI. Por desgracia, todavía se puede percibir el olor de este humo infernal en algunos artículos de el Instrumentum Laboris y también en las intervenciones de algunos padres sinodales este año “.

En la mencionada profesión, el obispo Atanasio Schneider, junto con los arzobispos Peta y Lenga,  recuerdan a los fieles siete verdades inmutables sobre el sacramento del matrimonio, y “en el espíritu de San Juan Bautista, de San Juan Fisher, de Santo Tomás Moro, de la Beata Laura Vicuña y de numerosos confesores y mártires conocidos y desconocidos, sobre  la indisolubilidad del matrimonio “afirman:

No es lícito justificar, aprobar o legitimar, ya sea directa o indirectamente, el divorcio y las relaciones sexuales estables no conyugales a través de la disciplina sacramental de la admisión de los llamados “divorciados y vueltos a casar” a la Sagrada Comunión, en este caso la disciplina es completamente ajena a la Tradición de la fe católica y apostólica.

Dejar un comentario