Torpedeada otra comunidad religiosa: Las Pequeñas Hermanas de María

Primero fueron los franciscanos de la Inmaculada y ahora les ha tocado turno las Pequeñas Hermanas de María

34 de las 39 religiosas de las Pequeñas Hermanas de María pidieron ser dispensadas de sus votos después de que se les interviniera desde Roma a petición (delación) del obispo, cambiando, dicen, su carisma. Fundada en 1949, ellas administran cuatro hogares para ancianos en la diócesis de Laval y Tolosa (Francia).

Esta orden suponía un verdadero vivero de vocaciones a la vida religiosa ha sido defenestrada por la intervención de la Congregación para la Vida Religiosa, que se diría empeñada en una labor de liquidación y derribo.

La comunidad sufrió dos visitas canónicas en el 2016 y en el 2018 al ser acusadas de “excesos sectarios”. Las Hermanas calificaron como “caricatura” y “juicio prejudicial” al informe emitido después de la segunda visita.

La Madre Superiora y la Maestra de novicias fueron exiliadas a monasterios lejanos y reemplazadas con tres comisarias modernistas. Todas las apelaciones y pedidos de misericordia fueron ignorados.

Una comisaria, la hermana Geneviève Médeviellem, enseña en el Instituto Católico de París y afirma que se puede justificar la fornicación.

El 17 de setiembre, el cardenal Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Religiosos, ordenó a las hermanas que aceptaran “sin reservas” a las comisarias, porque en caso contrario serían expulsadas.

34 Hermanas anunciaron el 7 de noviembre  habíendo decidido en conciencia pedir que sean anulados sus votos. Su único ‘pecado’ discernible parece ser el de tomarse con seriedad la vida consagrada, al margen de modas ideológicas, y atraer con ello numerosas vocaciones en ese páramo que es la diócesis de Laval del progresista obispo Thierry Scherrer.

Fin similar han tenido otras ordenes durante el papado de Francisco como las Hermanas de Auerbach (Alemania), a las Hermanas contemplativas de San Juan (Francia) y a las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada (Italia). Todos ellas fueron bendecidas con muchas vocaciones.

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