Súplicas a María Santísima por las Ánimas del Purgatorio


 

«Languéntibus in Purgatório» («Languideciendo» o «Padeciendo» en el Purgatorio) es una secuencia a la Santísima Virgen para los fieles difuntos, compuesta por dom Juan IV de Langoueznou, abad del monasterio benedictino de Landevenec a mediados del siglo XIV, muerto en olor de santidad.

De esta secuencia existen varias versiones diferentes (de hecho, es parte de un himno más extenso), por lo que aquí hemos decidido fusionar las distintas versiones y presentar una versión completa.

Latín

Languéntibus in Purgatório,
Qui purgántur ardóre nímio,
Et torquéntur gravi supplício,
Subvéniat tua compássio:
O María!

Porta cœli tu, Virgo, díceris,
O Beáta, succúrre míseris
Qui torméntis urgéntur ásperis,
Educ eos de domo cárceris,
O María!

Fons es patens qui culpas ábluis,
Omnes juvas et nullum réspuis:
Manum tuam exténde mórtuis,
Qui sub pœnis lánguent contínuis:
O María!

Summi Regis mater et fília,
Cujus supplex omnipoténtia
Per Fílium ímpetrat ómnia,
Sis defúnctis semper propítia,
O María!

Ad te, pia, suspírant mórtui,
Cupiéntes de pœnis érui,
Et adésse tuo conspéctui,
Æternísque gáudiis pérfrui:
O María!

Geméntibus, Mater, accélera,
Pietátis osténde víscera:
Illos Jesus, per sua vúlnera
Ut sanáre dignétur ímpetra:
O María!

Tu vera spes ad te clamántium:
Ad te clamat turba sodálium,
Pro frátribus, ut places Fílium,
Et cœléste det eis prǽmium:
O María!

Fac lácrymæ quas bona réspicis,
Quas fúndimus ad pedes Júdicis,
Mox exstínguant vim flammæ víndicis,
Ut jungántur choris Angélicis:
O María!

Et cum fiet stricta discússio,
In treméndo Dei judício,
Judicánti súpplica Fílio,
Ut cum Sanctis sit nobis pórtio:
O María!
Amen.

℣. Ora pro defúnctis et pro nobis, sancta Dei Génitrix.
℟. Ut digni efficiámur promisiónibus Christi.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.

Oratio

Deus, véniæ largítor et humánæ salútis amátor, quǽsumus cleméntiam tuam, ut nostræ congregatiónis fratres, propínquos et benefactóres, qui ex hoc seculo transiérunt, beáta María semper Vírgine intercedénte, cum ómnibus Sanctis tuis, ad perpétuæ beatitúdinis consórtium perveníre concédas. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

Castellano

A los que sufren en el Purgatorio,
Que purifica la llama ardiente
Y que afrontan tormentos tan duros:
Dígnese socorrer tu compasión,
¡Oh María!

Tú que eres llamada Puerta del Cielo,
Oh bienaventurada, secoure a los desdichados
Que afrontan duros tormentos,
Hazlos salir de esta prisión,
¡Oh María!

Fuente abierta a todos, donde se lavan los pecados,
A todos ayudas y a ninguno rechazas:
Hacia los muertos que gimen en sus suplicios
Sin tregua, extiende tu mano,
¡Oh María!

Madre e hija del sumo Rey,
Cuya suplicante omnipotencia
Impetra todo del Hijo,
Se siempre propicia a los difuntos,
¡Oh María!

A Ti suspiran piadosamente los difuntos,
En su deseo de ver acabar sus males,
Para contemplar tus dulces rasgos
Y gustar junto a Ti las alegrías eternas,
¡Oh María!

Acude, oh Madre, a sus gemidos;
Ten para ellos entrañas de piedad:
Obtén de Jesús que por sus llagas
Se digne curarlos,
¡Oh María!

Tú eres la verdadera esperanza de los que te claman:
Entiende las voces numerosas que te suplican
Apaciguar a tu Hijo, y obtener la recompensa
Celestial para sus amigos y hermanos,
¡Oh María!

Has que las buenas lágrimas
Que derramamos a los pies del Juez
Apaguen el ardor de la llama vengadora
Para unirnos a los coros angélicos,
¡Oh María!

Y luego que se haga el severo examen
En el terrible juicio de Dios,
Implora a tu Hijo que será nuestro Juez,
Para que con los Santos sea nuestra parte,
¡Oh María!
Amén.

℣. Ruega por los difuntos y por nosotros, Santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.

Oración

Oh Dios, que concedes el perdón de los pecados, y que quieres la salvación de los hombres, imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, y la de todos los Santos, hagas que lleguen a participar de la eterna bienaventuranza todos nuestros hermanos, parientes y bienhechores difuntos que estén en comunión con nosotros, y hayan partido de esta vida a la otra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.