Sobre la venida del Anticristo y el Katejon


venida del Anticristo

Sobre la venida del Anticristo y el Katejon, un artículo que presenta la interpretación de Monseñor Juan Straubinger y la de otros autores.

 

Contenido

1.- ¿Qué o quién es el Anticristo?
2.- ¿Cual es el misterio de iniquidad?
3.- ¿Qué o quién es lo que lo detiene?
3.1.- Santo Tomás de Aquino
4.- ¿Quienes son los que han de perderse?
5.- Otras Interpretaciones menos aceptadas
5.1.- A favor de la tesis
6.- La imagen de su rostro en todo el mundo al mismo tiempo
6.1.- Entonces, ¿Cuál será su rostro que multiplicará mediante su imagen?
6.2.- Así, el rostro del Anticristo será algo peligroso
6.3.- El mundo virtual es la realidad

Pero, con respecto a la Parusía de nuestro Señor Jesucristo y nuestra común unión a Él, os rogamos, hermanos, que no os apartéis con ligereza del buen sentir y no os dejéis perturbar, ni por espíritu, ni por palabra, ni por pretendida carta nuestra en el sentido de que el día del Señor ya llega.

 

Nadie os engañe en manera alguna, porque primero debe venir la apostasía y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de perdición ; el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse el mismo en el templo de Dios, ostentándole como si fuera Dios.

 

¿No os acordáis que estando yo todavía con vosotros os decía estas cosas? Y ahora ya sabéis qué es lo que ( le ) detiene para que su manifestación sea a su debido tiempo.

 

El misterio de la iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo ( hay ) el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio. Y entonces se hará manifiesto el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca y destruirá con la manifestación de su Parusía; ( aquel inicuo ) cuya aparición es obra de Satanás con todo poder y señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad para los que han de perderse en retribución de no haber aceptado para su salvación el amor de la verdad.

 

Y por esto Dios les envía poderes de engaño, a fin de que crean la mentira, para que sean juzgados todos aquellos incrédulos a la verdad, los cuales se complacen en la injusticia.

2 Tesalonicenses II

 

1.- ¿Qué o quién es el Anticristo?

El nombre «anticristo» aparece por primera vez en la epístola primera de San Juan, quedando sobreentendido que los fieles de aquellos días ya la usaban: «Hijitos, es hora final y, según habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos, por donde conocemos que es la última hora».

Sin embargo, nuestro Señor, no emplea este nombre, sino que alude a él como «el otro»: «Yo he venido en el nombre de mi Padre y no me recibisteis, otro vendrá en su propio nombre y a ese si le recibiréis».

Es creencia general que 2 Tesalonicenses II (arriba) hace clara referencia al Anticristo, si bien algunos dan este nombre a la bestia del mar (Ap. 13, 1 ss.) y otros a la bestia de la tierra o falso profeta (Ap. 18, 11 ss.).

Se discute si será una persona singular o una colectividad. En todo caso parece que ésta necesitaría siempre de un caudillo o cabeza que la inspirase y guiase.

Pirot, después de recordar muchos testimonios y especialmente el de San Agustín que trae como definición del Anticristo “una multitud de hombres que forman un cuerpo bajo la dirección de un jefe” (cf. Dn. 9, 26), concluye que “el adversario es una serie ininterrumpida de agentes del mal que se oponen y se opondrán a la doctrina y a la obra de Cristo desde la fundación de la Iglesia basta el último día.

San Hipólito cree que en los últimos tiempos, el Anticristo tendrá su imagen en todas las iglesias. Otros piensan en un nuevo Templo de Jerusalén. Varios autores llaman la atención sobre el hecho de que no se caracteriza el Anticristo por sus crímenes o inmoralidades, sino como “el gran usurpador de la gloria”, que querrá ser adorado él solo, como el príncipe de Dn. 11, 36 s. “En verdad, si se considera los muchos pasajes que el Apocalipsis reproduce de los antiguos profetas, se tiene la impresión creciente de que, en los fenómenos escatológicos, Israel juega un papel mayor de lo que solemos pensar”.

Para San Ireneo, que fue obispo de la ciudad de Lyon (siglo II) en su obra “Contra las Herejías”, (Adversus Haereses) dice remitiéndose a San Pablo, que el Anticristo es: “El adversario que se alzará sobre todo lo que se llama Dios o es objeto de culto.” (Libro III, ed. Apostolado Mariano p.31).  El Anticristo, es más una cuestión religiosa espiritual que una cuestión socio-política, económica. Esto ya señala la perspectiva eminentemente religiosa de la idolatría, resumida (cristalizada), sintetizada en el Anticristo.

El acento está puesto sobre lo religioso más que sobre lo político, ya que la preeminencia siempre es de orden religioso, aunque con grandes implicaciones en lo social y en lo político.

El padre Castellani sostenía que:” El Anticristo será, pues, un Imperio universal laico, unido a unas Nueva Religión Herética; encarnados ambos en un hombre o quizá en dos hombres, el tirano y el pseudoprofeta.” (Cristo vuelve o no vuelve, ed. Dictio, 1976 Bs.As. p. 47-48).“…y la visión de la derrota definitiva de los Anticristos…” (El Apokalipsis, ed. Paulinas, 1963,p. 279). “No agarrara a los dos Anticristos para hundirlos en el Orco: ́seran agarrados ́ por un ángel, dice el texto; por el Ángel San Miguel…”(Ibíd. P. 289).

El padre Alcañiz dice clara y explícitamente: “El Anticristo estará compuesto de dos entidades: primero, La Bestia de 10 cuernos; que será un imperio mundial, dividido en muchas nacionalidades, que son los dedos de los pies en la estatua de Daniel y de los reyes de la tierra, tantas veces repetidos en la Biblia; pero todos capitaneados por un hombre de cualidades extraordinarias. Pero además de esta entidad política formidable, el Anticristo será otra entidad de tipo religioso, que el apocalipsis llama Bestia en forma de cordero, regentada por un hombre, llamado el pseudoprofeta.

Esta entidad religiosa será mucho peor que la política, porque esta saldrá del mar, que es el mundo, y la religiosa saldrá del Abismo, que es el infierno.” (Los Últimos Tiempos, Lima 1977, p. 1-2).

Y si como hace ver el P. Emmanuel:“El Anticristo será sobretodo un impostor…” (La Sainte Église, ed. Clovis, 1997. p. 302), qué mayor impostura que la del orden divino y sobrenatural, la impostura religiosa ejercida en el nombre de Dios, de Cristo y de su Divina Iglesia, para adulterar el culto, la religión y la Iglesia. Qué mayor seducción que adulterar, corromper, utilizando la investidura de la legalidad y del poder en el nombre de Dios, puesto que:“… la persecución última revestirá el aspecto de una seducción.” (La Sainte Église, ed. Clovis, 1997 p. 303).

La crisis será tal, que invade la Iglesia, profanándoselo todo y la verdadera Iglesia deberá refugiarse, cual pequeño rebaño fiel esparcido por el mundo, en la soledad del desierto, pues como bien dice el P. Emmanuel: “La vía de salvación permanecerá abierta y la salvación será posible para todos. La Iglesia tendrá medios de preservación proporcionados a tamaño del peligro.” (La Sainte Église, ed. Clovis, 1997. p. 298).

Para el padre Basilio Méramo, el Anticristo se presentará como el emperador mundial humanitario, estoico, perfecto, santo. Su Gobierno Mundial parecerá la cúspide del progreso y paz jamás alcanzados por la humanidad. De esa manera engañará a los que quieran ser engañados, “sub specie boni” (bajo apariencia de bien). Sin embargo será el digno hijo del demonio, encarnando la malicia más refinada, llegando a hacerse adorar como Dios (Sobre el Anticristo. Bogotá, 2010. P6).

 

 

2.- ¿Cual es el misterio de iniquidad?

El misterio de la iniquidad, que culminará en el Anticristo y su triunfo sobre todos los que creerán a la mentira por no haber aceptado el “misterio de la sabiduría” (1 Co. 2, 7), ya está operando desde el principio, en forma subrepticia de cizaña mezclada con el trigo y de peces malos entre la red (Mt. 13, 47 s.), a causa del dominio adquirido por Satanás sobre Adán, y mantenido sobre todos sus  descendientes que no aprovechan plenamente la redención de Cristo.

Es, no sólo el gran misterio de la existencia del pecado y del mal en el mundo, no obstante la omnipotente bondad de Dios, sino principalmente, y en singular, ese misterio de la apostasía, que llevará al triunfo del Anticristo sobre los santos (Ap. 13, 7), a la falta de fe en la tierra (Mt. 24, 24; Lc. 18, 8), y, en una palabra, a la aparente victoria del diablo y aparente derrota del Redentor hasta que El venga a triunfar gloriosamente en los misterios más adelante señalados para el fin.

Las armas del Anticristo son falsas ideologías y doctrinas que Satanás, “el príncipe de este mundo”, va introduciendo desde ahora bajo etiquetas de cultura, progreso y aun de virtudes humanas que matan la fe, y gracias a los medios que la técnica moderna le da para monopolizar la opinión pública.

Un autor norteamericano  ve el misterio de iniquidad en el “conformismo”, o sea en la acomodación de los cristianos al mundo, en la infiltración del mundo en las filas de los discípulos de Cristo (Hanley Furfey, The Mistery of Iniquity).

 

3.- ¿Qué o quién es lo que lo detiene?

En el texto se emplea este masculino que es un neutro: lo que le detiene. Son variadísimas las interpretaciones que se dan a este oscuro lugar.

La antigua creencia de que ese obstáculo sería el Imperio Romano, quedó desvirtuada por la experiencia histórica y no parece posible mantenerla, pues todos los Padres y autores están de acuerdo en que se trata de un hecho escatológico, es decir, para los últimos tiempos, puesto que el mismo Jesús anuncia que cuando Él venga, no encontrará fe en la tierra (Lc. 18, 8).

De ahí que S. Agustín presente como inseparables estos cuatro fenómenos; “Elías Tesbita (Mal. 4, 5 s.; Mt. 17, 11); fe de los judíos (Mt. 23, 39; Jn. 19, 37; Rm.11, 25 s.; 2 Co. 3, 16); persecución del  Anticristo (Ap. 13, 1 ss.; 19, 1-21) y venida de Cristo”. Teodoreto y otros piensan que el obstáculo que detiene la aparición desembozada del Anticristo es el decreto divino (Sal. 2, 7 ss.).

No significa ello que el decreto haya de aparecer de en medio , sino que el mismo comporta esperar hasta que el Padre resuelva poner todos los enemigos a los pies de su Hijo (Sal. 109, 1 ss.; Hb. 2, 8; 10, 13), y entonces aparecerá el inicuo a quien Él destruirá  después de su breve triunfo (Ap. 13, 5). En última instancia sabemos que es el Espíritu Santo quien detiene los poderes del mal y vence al Anticristo (1 Jn. 4, 3-4) y al Maligno (1 Jn. 2, 13-14).

Según San Juan Crisóstomo y otros padres de la Iglesia, aquel que ha detenido en el mundo la aparición del  Anticristo, el hombre de iniquidad y anarquía, el último y más poderosos enemigo de Cristo y de su Iglesia  que lo detiene, sería  la legitima autoridad, tal como como fue representada y simbolizada por el Imperio Romano.

Por la forma en que el Apóstol Pablo se dirige a los fieles de Tesalónica, se deduce que estos tenían pleno conocimiento de la verdadera identidad del Anticristo y más aún, sabían a qué se refería o identificaba el Apóstol  como  Katejon (el obstáculo, el que detiene su manifestación y venida), pero para el hombre de nuestros tiempos,  hemos de pensar, que si Dios ha querido dejar este lugar en la penumbra, ello es sin duda porque hay cosas que sólo se entenderán a su hora (Jr. 30, 24; Dn. 12, 1-10; Ap. 10, 4).

No obstante lo cual poseemos ya, para nuestra vida espiritual, mil otros anuncios claros y reiterados que nos sirven colmadamente para alimentar nuestra esperanza y para conocer las señales de los tiempos tal como nos previene el mismo Señor.

3.1.- Santo Tomás de Aquino

También Tomás de Aquino, al comentar este pasaje de la carta a los Tesalonicenses, es favorable a la interpretación de San Agustín. Esta exégesis mayoritaria y tradicional posee, sin embargo, una objeción: el Imperio Romano hace mucho que pasó y el Anticristo aún no se ha manifestado.

Como bien lo explica Castellani, muchos de los cristianos de los primeros siglos consideraron próxima la venida del Inicuo cuando el imperio comenzó a desmembrarse y a caer progresivamente. El mismo San Jerónimo se expide en este sentido en una de sus cartas luego de enterarse del segundo saqueo de Roma por parte de los vándalos a comienzos del siglo V.

El cardenal Newman es muy claro al respecto cuando escribe en uno de sus sermones sobre los últimos tiempos:

“En respuesta a esta objeción concederé que “aquel lo retiene” o “detiene”, significa el poder de Roma, pues todos los antiguos escritores así lo han entendido… Desde el punto de vista profético, el Imperio Romano permanece aún hasta nuestros días…

 

Los reinos en los cuales el Imperio Romano iba a ser dividido son la continuación y terminación de ese mismo Imperio, el cual permanece, y en cierto sentido vive desde el punto de vista profético, cualquiera sea el modo en que resolvamos la cuestión histórica. En consecuencia, todavía no hemos visto el fin del Imperio Romano».

Como estructura político-territorial el imperio desaparece en 1806 cuando el emperador Francisco II es derrotado por Napoleón y deja de denominarse “Emperador Germánico”. Sin embargo, el título permanecerá en el Imperio austro-húngaro, siendo el mismo Francisco su primer emperador. El último será Carlos I de Habsgurgo, quien deberá entregar la corona cuando los aliados vencedores de la Primera Guerra Mundial decreten el fin de su Imperio.

 

 

4.- ¿Quienes son los que han de perderse?

Este pasaje es tal vez uno de los más terribles de la Escritura y digno de grave meditación. Dios que es la misericordia misma, es también la verdad, cuya expresión nos da en su Hijo Jesucristo, que es su Verbo o Palabra encarnada, y que no cesa de presentarse como la Verdad y la Luz. Así, pues, como habrá una tremenda venganza del Amor despreciado (Ct. 8, 6 y nota), así también vemos aquí la venganza de la verdad desoída.

Vemos en Sal. 80, 13 que Dios abandonó a sus devaneos al pueblo de Israel que no quiso escucharle; así hará aquí entregándolos desarmados “para que crean a la mentira, ya que no tuvieron interés en armarse de la espada del espíritu que es la Palabra de Dios” (Ef. 6, 11, 13 y 17). Y se cumplirá entonces trágicamente –como hace tiempo se está cumpliendo– aquella palabra de Jesús en Jn. 5, 43, que algunos interpretan precisamente como un anuncio del Anticristo.

El que es incrédulo a la verdad, se complacerá en la maldad.  Aquí vemos que, a la recíproca, todo el que odia la luz, obra el mal. Bastaría esta doble norma para guiar hacia la sabiduría una vida entera. Porque el hombre sincero, que tiene a su disposición el Evangelio, no tiene por qué preguntar dónde está la sabiduría, y por tanto la santidad. “Mis Palabras, dice Jesús, son espíritu y son vida” (Jn. 6, 64).

5.- Otras Interpretaciones menos aceptadas

El padre Bojorje afirma que es el amor a la verdad, otros que es San Miguel Arcángel o el Espíritu Santo y no falta la variación latinoamericanista que dice que es la práctica de la verdad y la justicia contra el imperialismo capitalista. Los ángeles de las naciones que las defienden del mal, son una constante de la apocalíptica judía y lo más importante. Aparecen en el texto bíblico y llegan hasta el nuevo donde el mismo San Miguel es mencionado en combate contra Satanás disputando el cuerpo de Moisés, en esa extraña cita de Judas que no acaba de averiguarse de donde ha salido exactamente.

5.1.- A favor de la tesis

Los garantes de regir el orden civil son los ángeles en la más recia tradición teológica católica. De ahí que hablemos de principados, dominaciones y potestades que son jerarquías angélicas de dichas funciones que vienen avalada por el texto neotestamentario. En este sentido, la permanencia del orden civil queda incorporada dentro del patrocinio angélico, al que se ha dejado de invocar oficialmente como pedía León XIII.

Quienes están a favor de esta tesis, argumentan la constante vinculación de este arcángel orando e intercediendo por los pecadores en las principales apariciones marianas, que refuerza la tradición que designa al arcángel San Miguel como príncipe de la Iglesia y de las naciones. Sin embargo esta tesis, cae en el garrafal error de anteponer la revelación privada a fin de interpretar la revelación pública (Divina). Por ello, la gran mayoría de interpretes se inclinan mayoritariamente por considerar que el Obstaculizante o Katejon es el Imperio Romano.

 

6.- La imagen de su rostro en todo el mundo al mismo tiempo

La figura del Anticristo[1] es una verdad revelada. Como San Juan Evangelista lo describe reinante desde su tiempo, los Padres de la Iglesia –con esa autoridad que el Espíritu Santo les dio para enseñar la Palabra de Dios- lo vieron como un movimiento, como una especie de anti-iglesia que trabaja contra Jesucristo y su Pequeño Rebaño.

Pero también la figura del Anticristo toma presencia individual y personal en los relatos de San Pablo, por ejemplo. Entonces, la Patrística y los Santos Doctores nos enseñan que no hay contradicción entre San Juan y San Pablo. Tranquilamente un movimiento produce a su líder y éste lleva a la plenitud al movimiento que lo engendró.

Entonces tenemos en la Sagrada Escritura y en la Tradición que una falsa doctrina anticristiana será potenciada por el hijo de la perdición hasta llegar a una gran apostasía[2]. Que aquél “hijitos míos, no améis el mundo ni lo que hay en el mundo…” se vuelve la mejor síntesis plástica de la ideología culminante del Anticristo: “…porque en el mundo hay concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida”, explica San Juan en su Primera Carta.

La carne como imagen plástica de los placeres sensuales y venéreos que halagan al hombre; la sinécdoque de los ojos deleitándose en el brillo del oro y del Dinero que atraen la fama y los aplausos con la posibilidad de tenerlo todo en esta vida que es la única; y por fin, viene el objetivo de coronar todo siendo dueño de todo, de ponerle el nombre a los hechos como yo quiero y no como son, de ser como dioses creadores de una nueva naturaleza: la soberbia de la nueva “moral” del Anticristo.

Ya está entre nosotros, decía el Águila de Patmos, ese mundo mundano antropocéntrico con filosofía gnóstica y fines materiales de moral subjetivista que combate al Reino y algún día terminará engañando a casi todos con la “gran apostasía” precedente de la Bestia del Mar.

San Pablo dice que habrá un súper hombre que logrará esa paz apóstata en este mundo mundano, el cual retribuirá con adoración al anticristo por poner la tolerancia como bandera y despreciará a Cristo que trajo la Espada de la división. “Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de la Perdición”. (II Tes. 2,3).

Hugo Benson describe al Anticristo como Juliano Felsemburg, Nietzche lo desea, Hollywood es demasiado protestante y lo recrea como un demiurgo tan poderoso como Dios, Castellani ve al Anticristo en su posibilidad de hoy, Hugo Wast sabe que su lucha central es contra Cristo, pero la predicación de la Iglesia contemporánea lo omite con peligrosa temeridad…

 

6.1.- Entonces, ¿Cuál será su rostro que multiplicará mediante su imagen?

En la Sagrada Escritura la palabra rostro[3] tiene una fuertísima significación. No se puede ver el Rostro de Yahvé y seguir viviendo, Moisés se tuvo que tapar el rostro después del Monte de los Mandamientos por los rayos que emitía; San Ignacio exige plantar el rostro para enfrentar al demonio porque es como mujer; Jesús giró, miró a la turba y lo dejaron pasar sin tocarlo cuando lo empujaba de la sinagoga para despeñarlo…

El rostro no es el perfil, ni la fisonomía, ni la cara, ni la figura y sí sostiene al semblante. El rostro es el alma traslucida. Hay rostros angelicales y los hay diabólicos en un no sé qué. Hay rostros que convencen y rostros que desaniman. Hay rostros que se hacen obedecer enrostrando la inferioridad del débil.

 

6.2.- Así, el rostro del Anticristo será algo peligroso

Pero más aún porque todos podrán verlo al mismo tiempo en todo el mundo gracias a su imagen. Aquí entra la magia, la magia de la telemática, o como dicen en Argentina que la técnica es cosa e´mandinga. La Patrística no podía concretar una explicación real de esta profecía, pero ahora vemos que sí se puede explicar la magia que utilizará el enemigo. El satélite ha logrado el máximo progreso en la simultaneidad de la transmisión.

En tiempo real puedo ver desde cualquier lugar de la tierra el desarrollo de la guerra en Siria o las elecciones en USA. Con la magia incluida del procesamiento de la imagen, de la edición del sonido, de los focos elegidos para las tomas y, más aún, por la magia de las oscuridades de lo que no nos dejan ver. La telemática se vuelve la realidad para las audiencias.

 

6.3.- El mundo virtual es la realidad

La imposibilidad de la verificación –no puedo viajar a presenciar la guerra ni me han enseñado alguna manera de ver si es verdad sin necesidad de viajar- exige un acto de fe en el Emisor: los hechos son reales, las opiniones libres, dice el epígrafe en el The Guardian[4].

El emisor me da la realidad, es dogma de fe mediática, y yo tendré la libertad de mis opiniones luego de consumir esa realidad elegida por los mass media, recortada, descontextualizada, aumentada, seleccionada para mí, y afirmándome so pena de que se rían de mi escepticismo, que es la pura verdad objetiva, que es un hecho lo que veo, aunque a mí no me guste.

Me seleccionan lo que debo ver, como el mago del circo con los niños dirigiéndoles la mirada hacia la mano que eleva y no hacia la que esconde para hurguetear en su bolsillo. Y el mago puede que no sea tan inocente al no dejar ver todo. Y los masificados no captan esta manipulación.

Los masificados gritan que vieron y escucharon en la imagen de la Bestia que el hombre llegó a la Luna, que los Aliados nos salvaron de Saddam Husein, que el Ara San Juan no se encuentra, que el problema es la Economía, que cuando uno vota al candidato publicitado se vuelve ciudadano libre, que hay explosión demográfica y el aborto y la eutanasia son actos de humanidad… y eso es la realidad. El Reino de la unidad de los pueblos ya llegó gracias a comulgar de la misma imagen que nos da la certeza.

Las ansias de todo hombre por la paz y el bienestar serán logradas por medio de la guerra y la supresión de los que no acepten este mensaje… de que la imagen es la realidad. Igualdad Libertad Fraternidad difundidas por la imagen, impuestas a las masas por la imagen.

La fuerza del Anticristo estará en la virtualidad que logre con su mensaje. Si los menores de cuarenta años son capaces de creer que verifican una información en el mismo sistema donde la obtuvieron, entonces están en la virtualidad a merced del mentiroso.

Los menores de cuarenta años, en su gran masificación, no pueden dudar o aseverar inteligentemente sobre un dato de la virtualidad, por ejemplo si el hombre ha llegado o no a la Luna, sin recurrir a la misma pantalla virtual, al mismo medio de internet, a las Redes, a wikipedia… Son carne de manipulación de la Imagen de la Bestia en la medida que no han logrado el Juicio Crítico. Y lo peor, confunden criterio con opinión propia, como pretende el epígrafe del diario inglés.

El poder de la virtualidad del Anticristo oscilará en los corazones de sus súbditos entre el escepticismo de la duda estéril (“todo es mentira”) hacia la credulidad adolescente del fanatismo tras el líder (“es mi ídolo”). Los dos extremos son como los rebotes de las presas por los golpecitos de la cola del diablo, van y vienen de la credulidad a la incredulidad sin pasar por la razón ni por la Fe, sólo abrevando en la imagen.

La Bestia del Mar podrá mostrar su Imagen a todos, defendida por el Falso Pastor, desde que la tecnología-magia ha logrado esconder la realidad y hacernos creer que lo virtual es real. Como dicen, el que no sale en la tele no existe y viceversa. Sólo se habla y se fotografía lo que la línea editorial ha dispuesto, consultando previamente al dueño del medio y éste cuida no ofender al poder del Gran Dinero que lo sostiene. Y se esconde aquello que las masas no deben ver, ni oír, ni pensar, ni preguntar. Mass media. Poder de la iconosfera, la imagen.

El poder de la Imagen del Anticristo consistirá en tal manera de hacerse mirar, que podrá esconder en la Conspiración del Silencio a todos aquellos que denuncien tales manipulaciones sibilinas. Darle muerte a la Iglesia Verdadera en estas épocas de telemáticas satelitales no será, necesariamente, mediante el derramamiento de sangre mártir.

Eso se hará en los lugares donde el satélite y la Imagen dispongan la noche del desconocimiento para los pueblos progresistas, es decir, se podrá matar a cristianos en China, en muchos pueblos del África, en Siria, pero no en el Occidente televisivo.

Aquí, sin derramar sangre, se mata al Pequeño Rebaño fiel con la indiferencia y el silencio mediático. Millones marchan contra el aborto, pero en la TV sale sólo la niña violada que los recalcitrantes no dejan abortar. Millones juntan firmas contra el matrimonio igualitario, pero en la TV sólo salen las películas de la alegría gay. Muchísimos autores escriben joyas literarias, pero se financian los libros tenebrosos y perversos…

Esta es el alma que se trasluce en el rostro del Anticristo multiplicada por el mundo mediante su imagen puesta para la adoración de todos los “conectados” con la señal de la Bestia en la frente.

 

Referencias.-
[1] El cuerno pequeño – Daniel 7:08; El Rey Insolente, un maestro de la intriga – Daniel 8:23 ; El príncipe que ha de venir – Daniel 9:26 ; El Pastor Inútil – Zacarías 11:17 ; El hombre de pecado – 2 Tesalonicenses II,3
El que trae la destrucción – 2 Tesalonicenses II,3 ; El inicuo – 2 Tesalonicenses II,8; El El rey voluntarioso Daniel 11:36; Hombre despreciable – Daniel 11: 21; La bestia del Mar– Apocalipsis 13:11.

[2] Castellani, Leonardo, El Apocalipsis, cap. Sobre el Anticristo. https://docs.google.com/file/d/0Bz18UURd74i-NUs3VGFyNkdfVmM/edit?usp=sharing

[3] https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1200001482

[4] “Comment is free, but facts are sacred”, The Guardian 1921.

Fuentes

https://elwanderer.files.wordpress.com/2010/07/katejon.pdf
http://www.infocatolica.com/blog/fidesetratio.php/1012171230-iha-sido-removido-el-katejon
Sagrada Biblia de Monseñor Juan Straubinger http://www.infocatolica.com/blog/fidesetratio.php/1012171230-iha-sido-removido-el-katejon Adaptado por Proyecto Emaús [/box]