Sobre el angosto camino de la salvación


Considera que hay un camino que guía a la perdición, y que es grande el número de los que caminan por él. ¿Y no seras tu de este número? No es dificultoso conocer cual es este camino; porque después de lo que dijo Cristo, no es fácil equivocarlo. Camino ancho, camino muy trillado, doctrina halagüeña, moral relajada, nunca fueron el camino de la salvación.

Los santos ciertamente fueron por otro muy diverso. Esas entradas tan llanas y tan floridas engañan a la muchedumbre; pero ¿adónde conducen? Cuando se marcha por unas llanuras fértiles, frondosas y risueñas, los arboles deleitan, el murmullo de las aguas embelesa, la gustosa conversación de los caminantes divierte. Pero es puro el aire de esas campiñas? ¿Se va con precaución contra el ambiente contagioso que reina en ellas? y será el cielo el término de un camino que a cada paso nos desvía de él?

El camino que guía a la perdición es ancho y espacioso. Finge el sistema de conciencia que se te antojare, forja la moral mas acomodada que te pareciere; este es el oráculo.

¿Indulgencia universal en favor de las pasiones; interpretaciones de la ley excesivamente benignas; libertad del corazón y del entendimiento, que tanto debilita la religión, extinguiendo casi la fe; licencioso desorden de costumbres, perniciosas máximas del mundo que proscriben todo lo que pone a raya los sentidos, todo lo que los refrena; reino del amor propio, donde esta cautivo el espíritu del evangelio, y donde triunfan la profanidad, las pasiones y el placer: por ventura tendréis por termino la felicidad eterna?

Oh mi Dios, y qué extravagancia la de caminar con tanta serenidad por un camino que conduce infaliblemente al precipicio!; qué locura seguir una doctrina que reprobó el mismo Jesucristo! ; qué error gobernarse por unas máximas tan contrarias a la Religión! Esta es la conducta de los que, tiranizados de su concupiscencia, no tienen otra regla que el antojo de sus deseos.

El camino ancho que guía a la perdición, es esa vida ociosa, regalona, esa vida mundana, sacrificada a las diversiones y a los gustos. El camino ancho es esa guía moral relajada que pretende ensanchar el camino del cielo, que presume autorizar todo lo que lisonjea a la concupiscencia; es esa moral hipócrita que, por debajo de unas avenidas muy estrechas, abre un camino muy ancho, que, bajo una exterioridad austera y reformada, desviando al alma de los sacramentos, la lleva insensiblemente a una vida libertina.

Ah Señor, y por qué camino corro yo, cuando mi vida es tan conforme a mis deseos, y tan poco arreglada a las máximas de vuestra ley!

Punto Segundo

Considera que en materia de salivación, no es el mas seguro el camino mas trillado. Escoge mala guía el que sigue a la muchedumbre ; no usa de su razón el que se deja arrastrar, ¿Y no es esto lo que hacen aquellos que quieren vivir como los demás?

¿Qué regla mas perniciosa ni mas falsa que la que ha introducido el desorden, y tiene como autorizada la licencia de las costumbres? Un uso que es abuso, una moda extravagante y de capricho, el ejemplo de una docena de mujeres locas, y de un montón de mozalbetes atolondrados y perdidos; el arte de hacerse rico por medio de usuras verdaderas paliadas con el pretexto de un industrioso comercio; un lujo desmesurado, que confunde todas las clases, y reina en casi todos los estados con nombre de moda o de costumbre; ¿son estos los modelos que un cristiano se debe proponer?

¿Se procede con cordura, se camina con seguridad , cuando sin pararse muchos discurrir sobre el camino que se elige, sin informarse siquiera adonde va a parar, se va a ciegas tras la muchedumbre consolándose con el mal de muchos?

Pues esto, y no otra cosa, significa aquella perniciosa máxima, que se ha hecho ya como regla general de las costumbres : Es menester hacer lo que hacen otros.

Esta es aquella puerta ancha, aquel camino espacioso que guía a la perdición; esta aquella moral emponzoñada que tiene en el infierno a tantas almas.

Se tiene por muy severa la moral de Jesucristo; ¿pero no nos dejó dicho bien expresamente el mismo Señor que el camino de la perdición es anchuroso? Es cierto que el mundo enseña una moral mas acomodada ; pero ¿es muy conforme a la doctrina del Evangelio? Puede tenerse temor al infierno, y caminar con serenidad por el camino ancho?Puede vivirse una vida regalona y mundana, y estar tranquilo, sin ilusión?

Busca uno solo entre los santos que haya seguido ese camino. En todos los estados, en todas las condiciones del mundo ha habido santos; pero no hallaras siquiera uno que no haya huido cuidadosamente del camino espacioso, que no haya mirado con horror esa moral acomodada y condescendiente.

Yo también, Señor, detesto desde ahora ese camino ancho, por el cual he marchado demasiado tiempo, corriendo a mi perdición; pero, puesto que por vuestra pura misericordia he comenzado a conocer que iba descaminado, dignaos guiarme de en aquí adelante por el camino derecho dela salvación.

Enseñadme, Señor, los caminos que conducen a vos derechamente , y mostradme los senderos de la justicia. Apartadme, Señor, del camino de la perdición,