Santas Reliquias: La mesa de la Última Cena


mesa de la última cena

No sería correcta clásica concepción de la Mesa de la Última Cena, popularizada por la pintura de Leonardo Da Vinci que nos presenta una mesa más «occidental».

Por las Sagradas Escrituras, sabemos que en la mesa de la Última Cena, Nuestro Señor compartió la cena pascual con sus apóstoles en Jerusalén antes de su crucifixión.

«Llegó el día de los Ázimos, en el que se había de sacrificar el cordero de Pascua; y envió a Pedro y a Juan, diciendo: «Id y preparadnos la Pascua para que la comamos.» Ellos le dijeron: «¿Dónde quieres que la preparemos?» Les dijo: «Cuando entréis en la ciudad, os saldrá al paso un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle hasta la casa en que entre, y diréis al dueño de la casa: «El Maestro te dice: ¿Dónde está la sala donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?»

 

El os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta; haced allí los preparativos.» Fueron y lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua. Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: «Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.»»

Lucas, 22

La mesa de la Última Cena: ¿Un Triclinium?

En los días en los que Cristo caminaba este mundo, era costumbre común el comer en los banquetes dispuestos en un triclinium. Los comensales se recostaban sobre un lecho, apoyándose sobre sobre uno de los codos, dejando libre la mano que empleaban para servirse y comer.

Estos lechos eran unas bancas de poca altura, más bajas que la mesa que se levantaba unos 30 cm del suelo. Estaban cubiertas de tela acolchada y contaban con cojines. Estaban dispuestos en forma de «U» rectangular alrededor de la mesa. El cuarto lado permanecía vacío, sin lecho, para permitir el servicio a los comensales. Esta costumbre que era propia de Persia, había sido asimilada tanto por griegos como por romanos, quienes se encargaron de propagar su uso.

A este conjunto de lechos y mesa, se le denominaba triclinium. Era común también encontrar varios triclinios en una misma sala, pero sabemos por las Sagradas Escrituras, que este no fue el caso de La Mesa de la Última Cena, en donde se dispuso un solo triclinium para Jesús y sus apóstoles.

Sobre la Mesa de la Última Cena se sirvieron los panes ázimos, las hierbas amargas y una especie de conserva de frutas llamada haroseth.

En esta mesa, el Señor hizo saber a sus apóstoles habría de traicionarle. De allí salió Judas para entrar en la noche, se marchó de la luz hacia la oscuridad; por elección propia optó por las tinieblas.

Una antigua tradición quiere, con respetable fundamento, que el Cenáculo formara parte de la casa de María, la madre de san Marcos, en la que permanecieron los apóstoles y algunos discípulos después de la Ascensión del Señor y donde ocurrió la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés. Los testimonios escritos en los que se identifica el Cenáculo con la casa de la madre de san Marcos son del siglo IV, lo que sugiere una tradición mucho más antigua en una identificación que se desprende de un pasaje del libro de los Hechos de los Apóstoles (12, 11-17).

La sala del Cenáculo estuvo en el piso superior de la casa situada adentro de las murallas de Jerusalén, cerca del ángulo suroeste. Durante la devastación de Jerusalén, del año 70, fue totalmente destruida junto con todo el barrio. En el siglo III allí se edificó una pequeña capilla que en el siglo IV se incorporó a una basílica llamada “Santa Sión” que fue quemada por los persas en el año 614 y luego otras dos veces por los musulmanes en el año 960 y en el 1011. Los Cruzados del reino de Jerusalén de Godofredo de Bouillon la reconstruyeron tras la toma de Jerusalén del año 1099.

En el siglo XIV, la esposa del rey de Francia, Roberto de Anjou, la confió a los frailes franciscanos, quienes reconstruyeron allí el Cenáculo tal y como se encuentra, pero el 2 de junio de 1551 los musulmanes se apropiaron del lugar, echaron fuera a los franciscanos e instalaron en la planta baja una mezquita, sobre el lugar en el que, según dicen, estuvo la tumba del rey David.

La mesa de la Última Cena, en la cual el amabilísimo Jesús celebró la pascua e instituyó el adorable Sacramento del altar, se conserva y venera en la misma basílica de San Juan de la Cruz.

En la basílica de San Juan de Letrán, catedral de la diócesis de Roma, Madre y Cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del mundo, se encuentra un importante fragmento de la mesa del triclinium sobre la que se colocaron al centro los elementos de la cena de Pascua, la última Cena en que Jesús instituyó la sagrada Eucaristía con su cuerpo en el pan y su sangre en el vino.

La mesa de la Última Cena

Interior de la basílica de San Juan de Letrán conserva un fragmento de la Mesa de la Última Cena. Imagen: Wikimedia.

Esta reliquia está colocada en el retablo de la capilla del Santísimo Sacramento, de la basílica, enmarcada en madera y embellecida con un sobre relieve, también de oro, que muestra la representación iconográfica de la Última Cena del Señor.

En las visiones y revelaciones que el Señor le obsequió, la vidente y beata Ana Catalina Emmerick pudo ver el orden en el que se colocaron los discípulos en torno a la mesa: “A la derecha de Jesús estaban Juan, Santiago el Mayor y Santiago el Menor; al extremo de la mesa, Bartolomé; y a la vuelta, Tomás y Judas Iscariote. A la izquierda de Jesús estaban Pedro, Andrés y Tadeo; al extremo de la izquierda, Simón, y a la vuelta, Mateo y Felipe”.

En esta mesa, y a través de sus apóstoles, Jesús nos dejó su testamento: “Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Que, como yo los he amado, así se amen también ustedes los unos a los otros. En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se tienen amor los unos a los otros” (Jn 13, 34-35).

Fuentes
http://es.catholic.net/op/articulos/17756/cat/709/la-preparacion-de-la-cena-pascual.html

http://verycreer.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2024:ver-y-creer-mesa-de-la-ultima-cena&catid=15&Itemid=28