22 de Mayo: Santa Rita de Cascia


Santa Rita de Cascia

Santa Rita de Cascia, La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo. Según una tradición, desde que era bebé, mientras dormía en una cesta, abejas blancas se agrupaban sobre su boca, depositando en ella la dulce miel sin hacerle daño y sin que la niña llorara para alertar a sus padres. Uno de los campesinos, viendo lo que ocurría trató de dispersar las abejas con su brazo herido. Su brazo se sanó inmediatamente.

Su vida comenzó en tiempo de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían mas grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver.


Día celebración: 22 de mayo.
Lugar de origen: Roccaporena, Italia.
Fecha de nacimiento: 1381.
Fecha de su muerte: 22 de mayo de 1457
Santa Patrona de: Víctimas de abusos, personas en soledad, contra la esterilidad, enfermedades del cuerpo, causas desesperadas y perdidas, matrimonios con dificultades, infertilidad, viudas, padres.


Contenido

– Introducción
– Matrimonio probado y trágicamente truncado
– Santa Rita de Cascia en el convento
– Aparición milagrosa de una llaga en la frente
– Viaje a Roma
– El milagro de las rosas y los higos
– Muerte de Santa Rita de Cascia
– Prodigios permanentes
– Oración a Santa Rita de Cascia


Introducción

Se le conoce a Santa Rita de Cascia como «patrona de las causas desesperadas» y no sin motivo ciertamente, pues desde su milagroso nacimiento hasta su santa muerte, fue toda su vida una serie de obras y acontecimientos en los que tuvo extraordinaria intervención la Providencia.

La Santa desde el cielo se ha mostrado siempre propicia a los que la invocan en trances difíciles y casos desesperados. La aldea de Roccaporena, cerca de la ciudad de Casia, en la Umbria, la poética patria de San Francisco de Asís y de Santa Clara, pertenece en lo eclesiástico a la diócesis actual de Norcia, incorporada hasta 1821 a la de Espoleto.

Allí vivían, hacia mediados del siglo XIV de nuestra era, dos cristianísimos esposos que servían a Dios con sencillez de corazón y con admirable edificación en su vida conyugal, distinguiéndose, entre otras virtudes, por la gracia especial que tenían para componer discordias. por lo cual los Ilamaban «Los pacificadores de Cristo».

Pero quiso Dios someter a sus siervos a una ruda y prolongada prueba, retardándoles la gracia de poder educar hijos para el cielo. Pasaban los años; hilos de plata nimbaban por completo la cabeza de la esposa venerable, que iba perdiendo ya las esperanzas de ser madre: Dios quería hacerla digna, por medio de esa larga prueba, de recibir un don precioso. Oyó al fin el Señor sus ruegos y, repitiendo con ella los prodigios de fecundidad como antiguamente lo hiciera maravillosamente con Santa Ana y Santa Isabel, con en su ancianidad.

Admirada de la novedad, la consoló un ángel con la agradable noticia de que daría a luz una hija muy amada de Dios, y estimada de los hombres por sus admirables virtudes. Dispuso también el ángel que la llamaran Margarita, nombre jamás oído en el mundo, expresión significativa de su rectitud, como lo acreditó en su prodigiosa vida. El nombre de Rita, con el que consta en el martirologio romano, no es mas que la forma popular del nombre que fue impuesto por el ángel.

Matrimonio probado y trágicamente truncado

Sentía Santa Rita de Cascia particular atracción a la virtud, y anhelaba ardientemente inmolar su cuerpo y alma al Señor, consagrándole su virginidad. Pero Dios prefirió hacerla pasar por el crisol de un duro matrimonio para purificarla en las pruebas y salvar por medio de ella a muchas almas.

Los padres de Santa Rita de Cascia, viendo acercarse el fin de sus días y temiendo dejar a su hija sola y expuesta a los peligros del mundo corrompido, resolvieron preservarla por medio de un honesto matrimonio. Permitió la divina Providencia que el esposo de Rita fuera un joven de familia noble y distinguida, pero de carácter violento e irascible, a quien la menor contradicción hacia caer en accesos de verdadero frenesí, que ella soportó por espacio de dieciocho años, con inalterable paciencia, sin darle nunca la menor ocasión de disgusto.

La conquista de esta alma querida, le costó muchas penas y trabajos. Para ablandar aquel corazón de piedra, ofrecía al Señor lágrimas y oraciones continuas, empleándose en rigurosos ayunos y obras de piedad. Oyó el cielo sus ardientes súplicas; los remedios sobrenaturales triunfaron del corazón del marido y le convirtieron; mas como sus pasados arrebatos de cólera le habían creado muchos enemigos entre sus conciudadanos, le armaron algunos de éstos una emboscada, en la que pereció asesinado. La piadosa viuda soportó con heroísmo cristiano aquella dolorosa pérdida.

Lloró amargamente a su marido, pero tuvo el valor de perdonar generosamente a los asesinos. Y, para evitar que sus dos hijos al pasar la adolescencia quisieran vengar la muerte de su padre, procuró infundirles el olvido del asesinato, haciéndoles prometer ademas que en ningún tiempo tomasen represalias; mas sus consejos y suplicas eran vanos; cada día aumentaba en el corazón de su hijos el deseo de venganza.

Entonces dio Santa Rita de Cascia muestra de un verdadero amor de madre; cayendo de rodillas, con los ojos bañados en lágrimas, pidió al Señor que si no había medio de que sus hijos desistieran de tan vengativos propósitos, se sirviese llevárselos de este mundo antes de que cometieran el horrendo delito que proyectaban. El Señor escuchó las súplicas de su sierva, y no tardó en aumentarse su duelo con la muerte de sus dos hijos.

Santa Rita de Cascia en el convento

Desligada Santa Rita de Casia de cuanto podía retenerla en el mundo, resolvió poner en ejecución sus primeros deseos de consagrarse al Señor, e inmediatamente solicitó ingresar en el convento de religiosas agustinas de dicha ciudad; pero esta gracia le fue rehusada, porque en aquella comunidad sólo eran admitidas las vírgenes.

Conformándose con la voluntad Divina, se propuso formar en su habitación un retiro donde pudiera servir a Dios, como en el claustro la más perfecta religiosa; se ocupó en cuantos laudables ejercicios recomienda el Apóstol a las viudas cristianas, brillando en este estado con el mismo ejemplo maravilloso que en el de virgen y en el de casada.

Estando una noche en oración, retumbaron tres golpes violentos dados en la puerta, y oyó una voz que desde fuera le decía: «¡Rita! ;¡Rita!». Abrió la puerta nuestra Santa y vio ante su presencia a sus tres santos patronos: San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino, que, cogiéndola casi en volandas, la llevaron al convento donde por tres veces le habían negado la entrada. La hicieron entrar los tres mensajeros, a pesar de estar cerradas todas las puertas y muy aseguradas con grandes cerrojos y barrotes de hierro, y, dejando a Santa Rita de Casia en uno de los claustros, los tres santos desaparecieron de su vista.

Era la hora en que las religiosas volvían del coro después de cantar Maitines. Para ir a sus respectivas celdas debían pasar por el sitio donde la humilde viuda había quedado, muda de admiración ante esa serie de prodigios.

Llegaron primero las mas jóvenes de la comunidad, las cuales, entreviendo a la pálida luz de una lámpara una forma humana de la que únicamente se distinguía parte del rostro, quedaron sobrecogidas de espanto. Se pararon inmediatamente; temblaban sus piernas y palidecía su rostro en presencia de lo que ellas creían un ladrón o un fantasma; por ventura, las otras religiosas de más edad cobraron ánimos, formaron un grupo capaz de resistir al miedo y se fueron acercando.

Santa Rita de Cascia estaba por su parte tan admirada de todo lo que había pasado, que perdió el use de la palabra, y no sabia en qué términos tranquilizarse. Poco a poco. sin embargo, fue volviendo de su asombro y les explicó por qué milagro se encontraba en el claustro. La priora estaba tan sobrecogida que, viendo tan claramente manifestada la voluntad divina, no pensó en invocar la prohibición de las Constituciones, y la alegría de las religiosas fue tanto mas viva cuanto mayor había sido el miedo.

Se reunió luego la Comunidad en Capitulo y decidieron por unanimidad que la santa viuda fuese recibida. «Es justo —decían— que obedezcamos a la voluntad de Dios con tanta evidencia declarada, y que nuestras Constituciones cedan ante un caso en el que las puertas y cerrojos del convento no han podido resistir».

Apenas admitida la novicia, se puso a trabajar con denuedo para adquirí la perfección que se había propuesto; se consagró de lleno a la oración y a la penitencia; redujo su cuerpo a la esclavitud por frecuentes flagelaciones; usó siempre un áspero cilicio y en su ropa llevó cosidas espinas que de continuo la torturaban. Ayunaba todas los días a pan y agua, y pasaba la mayor parte de las noches en vigilia y oración.

Tenia por costumbre consagrar a la meditación de la Pasión del Salvador desde media noche hasta la salida del sol; los dolores del Divino Maestro la condolían de tal modo, que varias de sus compañeras, y en distintas ocasiones, la hallaron sin conocimiento, tendida sobre las frías losas del coro.

Aparición milagrosa de una llaga en la frente

Aconteció que, cierto día, después de haber oído un sermón sobre la Pasión, predicado por el célebre franciscano San Jacobo de la Marca, pidió con extraordinario fervor ante una imagen de Cristo crucificado que le hiciera padecer alguno de los dolores que El sufrió por salvarnos.

Su oración fue escuchada, pues mientras saboreaba, en este coloquio sagrado, las delicias celestiales de que es capaz el alma humana, sintió de repente oprimida su cabeza por una corona de punzantes espinas al mismo tiempo vio salir del crucifijo ante el cual oraba un rayo de luz y, envuelto en él, una de las espinas de la corona que tenia puesta la santa imagen, espina que fue a clavarse en la frente de Rita y le hizo una llaga que llevó toda su vida, y aun puede verse en su cabeza, conservada intacta como el resto del cuerpo.

Con ello quiso el Señor complacer uno de los más vehementes deseos que la Santa había manifestado desde su infancia, cual era el de abrazarse con la Cruz de Jesucristo y vivir en ella. Dicha herida, profunda y dolorosa, sometió a ruda prueba la humildad de la paciente, pues exhalaba un olor fétido y repugnante, y con frecuencia salían de ella gusanos, que Santa Rita de Cascia llamaba con ingenuidad «sus angelitos».

El deseo de no causar repugnancia a sus Hermanas por esta causa, le hizo renunciar a la vida común, lo que le procuré mayor libertad para entregarse por completo a la oración y a ta penitencia, Así fue caminando durante toda su vida en pos de Jesús, con esa cruz a cuestas, sobrellevada con sostenida resignación y constancia, hasta que obtuvo el premio eterno.

Viaje a Roma

Por aquel tiempo ocupaba el trono pontificio Nicolás V. La Iglesia Romana, que salia triunfante del gran cisma de Occidente, podía preguntarse si nuevos y mas graves males no se cernían todavía sobre ella, Nunca la amenaza de los turcos había sido más temible. Un gran Jubileo, publicado en 1450, fue la primera arma opuesta al Islam. Cristianos de todos los países del mundo acudieron a Roma con el fin de ganar aquella indulgencia extraordinaria. La priora de las agustinas de Cascia resolvió no perder ocasión tan propicia, y manifestó que iría a visitar la tumba del príncipe de los Apóstoles, en compañía de algunas religiosas.

Santa Rita de Cascia rogó insistentemente a la superiora que le concediera la merced de poder acompañarla; pero ésta se negó, manifestando a la Santa que la llaga que tenia abierta en la frente hacia repugnante su rostro y atraería sobre ella el menosprecio de las personas que ignoraban la causa de su herida.

No se desanimó por esto Santa Rita de Casia; se puso en oración y suplicó con gran fervor a la Divina Bondad hiciera desaparecer ese obstáculo, volviendo su llaga invisible e inodora durante la peregrinación a Roma. Se vio su deseo inmediatamente cumplido; la llaga desapareció, pero subsistió el dolor y Rita pudo satisfacer su devoción y saborear en Roma las mayores delicias espirituales, sin perder el mérito de su participación misteriosa en los tormentos del Salvador.

Durante aquel viaje demostré la Santa su amor a la pobreza voluntaria, pues. habiendo provisto la abadesa a cada religiosa peregrina de la cantidad que juzgaba necesaria para los gastos de la peregrinación, Rita arrojó al primer río que encontró en su camino la parte de dinero que le había correspondido; y, como fuese reconvenida por ello, respondió que no había pedido: soportar por más tiempo aquella carga inútil, y que, siguiendo el consejo del Salvador, había confiado a Dios el cuidado de su cotidiano sustento, pues entendía que era hacer injuria a la Divina Providencia preocuparse de los intereses temporales.

Cumplida la piadosa peregrinación, volvieron a su convento, e inmediatamente reapareció en su frente la llaga cerrada durante su viaje a Roma y, vuelta por esta causa a su anterior aislamiento, se entregó con mas ardor que nunca a la oración y penitencia, macerando su cuerpo sin compasión, para mejor reprimir el orgullo de la carne.

Cuando el Divino Esposo estimó en sus inescrutables juicios legada la hora de premiar con la corona de la vida eterna las inmarcesibles virtudes de su sierva, le envió, como mensajero divino, la enfermedad que había de librar a su alma de la envoltura corpórea que le sirvió de cárcel en su peregrinación por la tierra.

El milagro de las rosas y los higos

Se estremeció de alegría Santa Rita de Cascia  al pensar que en breve podría salir de la cárcel del cuerpo para gozar, por fin, de la libertad y de la vida eterna y amar por siempre a Dios. El Señor, sin embargo, quiso exigir a su sierva nueva prueba de resignación, alargando su dolencia contra todo lo que humanamente podía esperarse de la flaqueza de su desmedrado cuerpo.

Muchos y extraordinarios prodigios hicieron mas patente la santidad de Santa Rita de Cascia. Cierto día fue a visitarla una parienta suya; Rita le agradeció la visita y al despedirse le pidió que le mandara algunas rosas del jardín que en otro tiempo le había pertenecido en Roecaporena. Como a la sazón corría el mes de enero, el más crudo del invierno, se tomé esta petición de nuestra Santa como efecto del delirio de la enfermedad, y la visitante no hizo el menor aprecio de tan extraña petición.

Sin embargo, como al volver a su casa hubo de pasar por delante de los jardines de Roccaporena, puso distraídamente los ojos en ellos, y grande fue su sorpresa al contemplar cuatro magnificas rosas que acababan de abrirse entre las ramas secas, Admirada del prodigio, entró en los jardines, cogió respetuosamente las flores y las llevó al convento de Casia. Rita las tomó agradecida, aspiró el suave perfume y luego las ofreció a sus Hermanas, que estaban llenas de admiración y estupor al ver cómo regala el Señor a sus elegidos.

No dándose aún por satisfecha, pidió Santa Rita de Cascia a su parienta que fuera a buscar algunas frutas en el mismo lugar donde Dios había hecho brotar flores. La visitante corrió al jardín y hallóé una higuera con frutos ya maduras, de los que cogió algunos para ofrecérselos a Rita, que los comió con visible satisfacción, dando gracias a Dios por sus bondades.

Muerte de Santa Rita de Cascia

Estos favores celestiales eran sólo preludio de otros mayores y más portentosos. Se le apareció un día Jesucristo radiante de hermosura y acompañado de su Madre, para anunciarle que muy pronto le trocaría la corona de espinas por otra de inmarcesible gloria. Tan grata nueva produjo en Santa Rita de Cascia una alegría extraordinaria; quiso purificarse de antemano para ser mas digna del Cordero sin mancilla, y al efecto recibió los Sacramentos de la Iglesia con fervor admirable, y poco después volé su alma al cielo el día 22 de mayo del año 1457.

En el momento mismo en que Santa Rita de Cascia expiró, voltearon los ángeles las campanas del convento para anunciar al pueblo la entrada triunfal de la sierva de Dios en el cielo. Al mismo tiempo una luz extraordinaria invadió la celda de la Santa, donde yacía su cuerpo inanimado y transfigurado, que exhalaba ya olor celestial. La llaga de la frente, antes de aspecto repugnante, se trocé en un verdadero brillante de destellos deslumbradores.

Al día siguiente de la muerte se expuso el cuerpo de Rita en la iglesia del convento. Todos los habitantes de la ciudad y de los alrededores acudieron para venerar a la religiosa cuyas heroicas virtudes conocían.

Su cuerpo santo ha obrado numerosos milagros; uno de los mas extraordinarios tuvo lugar poco tiempo después de la beatificación, que se verificó en el pontificado de Urbano VIII, el 16 de julio del año 1628.

El mismo día en que se celebraban en Casia las fiestas solemnes acostumbradas en tales circunstancias, las santas reliquias fueron expuestas a la veneración de una multitud inmensa que de todos los puntos de Italia se había congregado. Sucedió, pues, que, al formarse la procesión, se levantó viva discusión entre los clérigos seculares y los religiosos, sobre quién debía tener la precedencia; mas la Beata, por un prodigio singular, cuando mas calientes estaban los ánimos, abrió les ojos y dio inequívocas señales de vida. Ante este suceso milagroso y al grito repetido de «jMilagro! ;Milagro!», se apaciguó instantáneamente la excitación de los contendientes.

El culto de la Beata Rita puso de manifiesto, a la vez, la devoción popular y la estima en que la Iglesia tenia sus virtudes. Aun antes de la canonización se permitió dedicarle una iglesia en Roma.

Al fin de su proceso, el 27 de marzo de 1900, León XIII autorizó que en la misma sesión se procediese a dos formalidades muy importantes y de ordinario muy largas, a saber: la aprobación de los milagros y la decisión sobre el decreto «de tuto». Este favor inusitado fue —al decir de los entendidos— un nuevo milagro de la futura Santa, que fue canonizada el 24 de mayo de 1900, el día de la Ascensión, al mismo tiempo que San Juan Bautista de la Salle.

Prodigios permanentes

El cuerpo de Santa Rita de Cascia se ha conservado intacto hasta nuestros; cinco siglos no han podido corromper aquella carne purificada por la penitencia y la santa vida. Todo el mundo puede contemplarle en la iglesia del convento de Casia en un hermoso relicario de cristal. Después de tantos años transcurridos, sus miembros conservan aún la flexibilidad y las facciones de la cara toda su expresión, de modo que la Santa parece dormida o sumida en éxtasis.

Más de una vez, entre otras en 1926, el santo cuerpo ha cambiado por si mismo de actitud; los pies y las manos se han elevado ligeramente y la cara, inclinada antes hacia los que le rezaban, se ha vuelto hacia el cielo; en 1927 la mano derecha se alzó por tres veces, juntando los dedos como en actitud de bendecir.

Este prodigio, que ya se había producido otras veces en tiempos pasados, ha sido siempre considerado como anuncio de grandes gracias. En el jardín del claustro se ve aún el rosal milagroso; no florece todos los años, pero, si ostenta sus magnificas rosas, es siempre en invierno.

En el mismo huerto crece lozana una parra de la que todos les años mandan las monjas algunos racimos al Padre Santo. Su origen es también milagroso. Para probar la obediencia de Santa Rita de Cascia, su priora le mandó plantar y regar unos sarmientos que iban a quemarse porque estaban secos desde hacia mucho tiempo. Rita cumplió la orden recibida, y la leña seca revivió y se hizo fecunda. La parra milagrosa cuenta actualmente quinientos años y nunca ha sido podada.

Oración a Santa Rita de Cascia



Oración para pedir un favor

Santa Rita de Cascia


Santa de lo Imposible. Oh Santa Patrona de los necesitados, Santa Rita, cuyas plegarias ante el Divino Señor son casi irresistibles, quien por la generosidad en otorgar favores has sido llamada Mediadora de los sin esperanza e incluso de lo Imposible; Santa Rita, tan humilde, tan pura, tan mortificada, tan paciente y de tan compadecido amor por Jesús Crucificado que podrías obtener de El cualquier cosa que le pidas. A cuenta de esto recurrimos confiados a ti, esperando, si no siempre alivio, al menos consuelo.

Se favorable a nuestra petición, mostrando el poder de Dios a nombre de este/a suplicante, se generosa con nosotros, como lo has sido en tantos casos maravillosos, para la mas grande gloria de Dios, por la divulgación de tu propia devoción, y por el consuelo de aquellos que confían en ti.

Prometemos, si nuestra petición es concedida, glorificar tu nombre, informando del favor concedido, para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre. Confiando entonces en los méritos y poder ante el Sagrado Corazón de Jesús, te rogamos:


–Haga aquí su petición-

Obtén para nosotros nuestra petición:

  • Por los singulares méritos de tu infancia,
  • Por la perfecta unión con la Divina Voluntad,
  • Por los heroicos sufrimientos durante tu vida de casada,
  • Por el consuelo que experimentaste con la conversión de tu esposo,
  • Por el sacrificio de tus niños antes de verlos ofender gravemente a Dios,
  • Por tu milagrosa entrada al Convento,
  • Por las austeras penitencias y las sangrientas ofrendas tres veces al día.
  • Por el sufrimiento causado por la herida que recibiste con la espina del Salvador Crucificado;
  • Por el amor divino que consumió tu Corazón,
  • Por la notable devoción al Sagrado Sacramento, con el cual exististe por cuatro años,
  • Por la felicidad con la cual partiste de tus pruebas para reunirte con el Divino Esposo,
  • Por el ejemplo perfecto que diste a la gente de cada estado de vida.
  • Santa de lo Imposible.



Oremos
Oh Dios, Quien en tu infinita ternura has sido bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva, Santa Rita, y otorgas a su suplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa de su compadecido amor y firme confianza en Tu promesa, ten piedad en nuestra adversidad y socorrenos en nuestras calamidades, que el no creyente pueda saber que Tu eres la recompensa del humilde, la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti, a través de Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración a Santa Rita de Cascia

Santa Rita de Cascia


Oh Dios omnipotente, que te dignaste conceder a Santa Rita de Cascia tanta gracia, que amase a sus enemigos y llevase impresa en su corazón y en su frente la señal de tu pasión, y fuese ejemplo digno de ser imitado en los diferentes estados de la vida cristiana.

Concédenos, por su intercesión, cumplir fielmente las obligaciones de nuestro propio estado para que un día podamos vivir felices con ella en tu reino. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Oración para los casos desesperados

Santa Rita de Cascia


Oh poderosa Santa Rita de Cascia, llamada Abogada de los casos desesperados, socorredora en la última esperanza, refugio y salvación en el dolor, que conduce al abismo del delito y de la desesperación: con toda la confianza en tu celestial poder, recurro a ti en el caso difícil e imprevisto que oprime dolorosamente mi corazón.

Dime, oh Santa Rita, ¿no me vas a ayudar tu?, ¿no me vas a consolar? ¿Vas a alejar tu mirada y tu piedad de mi corazón, tan sumamente atribulado? ¡Tú también sabes lo que es el martirio del corazón, tan sumamente atribulado! Por las atroces penas, por las amargas lágrimas que santamente derramaste, ven en mi ayuda.

Habla, ruega, intercede por mí, que no me atrevo a hacerlo, al Corazón de Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, y consígueme la gracia que deseo (indíquese aquí la gracia deseada). Presentada es seguro que me escuchará: y yo me valdré de este favor para mejorar mi vida y mis costumbres, para cantar en la tierra y en el cielo las misericordias divinas.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Novena a Santa Rita de Cascia

Santa Rita de Cascia

 

Oración preparatoria para todos los días

Señor Dios omnipotente y misericordioso, conviérteme para que me arrepienta de mis pecados. Tócame para que me levante y vaya a tí y tengas misericordia de mí. Líbrame Señor, de todos los males presentes y futuros, concédeme la paz espiritual y temporal. Bendice al Papa, a los Obispos y a los Sacerdotes para que guíen con acierto al Pueblo de Dios, ilumina a todos los que tienen en sus manos los destinos de nuestra Patria, para que gobiernen conforme a los principios del Evangelio, dales un corazón recto para que no se aparten del camino de tu justicia.

Te pido me concedas el remedio de mis necesidades que ahora te presento…, y que pongo por intercesora a Santa Rita de Casia, a quien invocaré en esta novena. Dame, Señor tu gracia, para que un día pueda cantar tus alabanzas en el cielo.
Amén.

Petición a Santa Rita de Cascia

Bendita y abogada de los imposibles, Santa Rita de Casia, luminoso modelo de paciencia, azote de los demonios, refugio de los necesitados, y ejemplo de vida cristiana; esposa muy amada de Cristo, coronada con una de sus sagradas espinas, te ruego, si es para gloria de Dios y bien de mi alma, que me obtengas de Dios lo que te pido en esta NOVENA; sobre todo alcánzame una conversión total y que pueda enmendarme de mi mala vida por los méritos de mi Señor Jesucristo y los méritos de su Santísima Madre.
Amén.

Oración para cada día

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Oración

Dios de bondad, Señor de los ángeles, refugio de los que en ti esperan, escucha mis súplicas, por los méritos de todos los santos y en particular por los de Santa Rita de Casia, ya que siempre estuvo dispuesta a cumplir tu santa voluntad.
Por su intercesión, te suplico me concedas vivir siempre como auténtico cristiano, esperando me otorgues la gracia y el favor que te pido en esta NOVENA…. si es para tu gloria y bien de mi alma.
Amén.
Aquí se rezan veintidós Avemarías a santa Rita de Casia.

Palabra del Señor


Jesús te dice:

“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía.

Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”. (Mateo 5, 3-12)


(Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que todos los hombres respeten y amen la vida como un don de Dios, y para que los cristianos demos testimonio de un modo ordenado de vivir, roguemos al Señor.
– Para que santifiquemos la vida humana, manteniendo y desarrollando en nosotros la gracia santificante, roguemos al Señor.
– Para que la vida en familia sea una convivencia centrada y dirigida por el amor de Dios, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Gloriosa santa Rita, tú que de prodigiosa manera participaste de la dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, alcánzame que sufra, con resignación cristiana, las penas y dificultades de vida y protégeme en todas mis necesidades.
Amén.[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “El que acepta mis mandamientos y los cumple, ese me ama. El que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”. (Juan 14, 21) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que nuestra fe nos impulse a conocer y practicar mejor todo el contenido del Evangelio, roguemos al Señor.
– Para que en todas las circunstancias, incluso las más adversas, mantengamos la fidelidad y el testimonio de la fe cristiana, roguemos al Señor.
– Para que sepamos ser apóstoles de Cristo con nuestro comportamiento cristiano, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Dios, Padre Santo, a quien adoran y alaban los coros angélicos, y a quienes me uno, te ofrezco y consagro todos los méritos de Santa Rita de Casia, protectora y patrona mía, especialmente el gran amor con que te amó, el desprendimiento y abandono en que tuvo todas las cosas y honores del mundo, solamente por consagrarse a ti. Te pido, Señor y Dios mío, por el amor y los méritos de esta santa portadora de paz para tu Iglesia, escuches mi petición que te hago en esta NOVENA…, si es para gloria tuya y bien de mi alma. Amén.[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “El que no toma su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. (Lucas 14, 27) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que nunca perdamos la esperanza por muchas que sean las exigencias o sufrimientos de la vida, roguemos al Señor.
– Para que al mismo tiempo que confiamos en Dios, mantengamos el esfuerzo por ser fieles constantemente a su voluntad, roguemos al Señor.
– Para que la juventud viva con esperanza y sepa orientar su vida con el mejor sentido cristiano, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Te pido, Señor, por intercesión de Santa Rita, que llenes de luz y de gozo mi corazón y que me concedas por sus méritos, el favor que te pido en esta NOVENA…, si es para gloria tuya y bien de mi alma.
Amén.
[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Vosotros son mis amigos, si hacéis lo que yo os mando…, que os améis los unos a los otros”. (Juan 15, 12-17) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que todas las familias cristianas hagan de su hogar un santuario de amor donde reine Dios, roguemos al Señor.
– Para que en todos nosotros prevalezca el amor a Dios y el amor al prójimo como la ley fundamental de nuestra vida, roguemos al Señor.
– Para que los esposos cristianos eduquen a sus hijos en la práctica del amor y les enseñen a superar los inconvenientes y tendencias destructoras del egoísmo, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Concédeme, Señor, que a imitación de Santa Rita de Casia, pueda siempre mostrarme lleno de amor y comprensión haica mis hermanos, como ella vivió observando tu gran mandamiento y practicando los consejos evangélicos. Hoy te ofrezco, Señor, sus sufrimientos y méritos, y por su intercesión te pido me concedas vivir siempre como hijo tuyo, para que dé testimonio de ti en todas partes y me concedas lo que en esta NOVENA te pido…, si es para gloria tuya y bien de mi alma.
Amén.
[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”. (Mateo 11, 29) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que aprendamos a orar buscando más a Dios que nuestros propios intereses, roguemos al Señor.
– Para que en nuestra oración de súplica busquemos antes el bien de los demás que el propio, roguemos al Señor.
– Para que utilicemos la oración como instrumento de santificación, hasta conseguir permanecer en frecuente diálogo oracional con Dios, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Te adoro, Dios mío, y te amo de todo corazón, tú que remedias todas nuestras necesidades, te alabo, te amo y te bendigo con todos los ángeles, como a mi Dios y a mi Creador; te presento todos los méritos de tu sierva Santa Rita de Casia, patrona y abogada mía, a quien concediste el don de pacificar los corazones difíciles, y de poner paz en las familias. Humildemente te suplico, Dios nuestro, que por su intercesión, pueda unirme más a ti y me preserves del pecado y de todo mal, concediéndome la gracia que te pido en esta NOVENA…, si es para gloria tuya y bien de mi alma.
Amén.[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se le arroja al fuego. Por sus frutos los reconocerán”. (Mateo 7, 19-20) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que todos perseveremos, con la más santa fidelidad, en todos los compromisos de nuestro propio estado de vida, roguemos al señor.
– Para que tengamos en la Iglesia suficientes y santas vocaciones religiosas y sacerdotales, que respondan al seguimiento de Cristo con la mejor eficacia, roguemos al Señor.
– Para que las familias cristianas favorezcan y ambienten adecuadamente la vocación cristiana de sus hijos y les ayuden a encontrar la mejor orientación a la hora de elegir su estado de vida, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Dios nuestro, a quien adoran todas las criaturas del cielo y de la tierra, como a su Señor, yo me uno para alabarte y bendecirte y por amor a ti, amo a mi prójimo como a mí mismo y perdono todas las ofensas recibidas. Te ofrezco los méritos de tu sierva y protectora mía, Santa Rita de Casia, a quien otorgaste innumerables gracias, para vencer las más difíciles empresas; te pido me concedas por su intercesión no ofenderte más y huír de las ocasiones próximas de pecado, favoreciéndome con lo que te pido en esta NOVENA…, si es para gloria tuya y bien de mi alma.
Amén.[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “¿De qué servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?”. (Lucas 9, 25) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que seamos conscientes de que por el bautismo hemos sido consagrados a Dios, y vivamos con agrado entregados a Él y fieles a su voluntad con amor cristiano, roguemos al Señor.
– Para que avivemos nuestra conciencia de ser la Iglesia de Cristo, y nos esforcemos por colaborar con todas sus necesidades, roguemos al Señor.
– Para que en la Iglesia tengamos Religiosos santos, a ejemplo de Santa Rita, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Dios nuestro, que otorgaste a Santa Rita la gracia de seguir gozosamente a Cristo en una vida de pobreza y de humildad, te ofrezco todos sus méritos, particularmente su paciencia y su penitencia; haz que, a ejemplo suyo, sea mi preocupación principal en esta tierra, la de amar y seguir a tu hijo, Jesucristo. Ahora, humildemente te ruego me concedas lo que te pido en esta NOVENA…, si es para gloria tuya y bien de mi alma.
Amén.[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “Yo haré lo que ustedes pidan en mi nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. (Juan 19, 13) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que ante las exigencias lacerantes de la vida, mantengamos la confianza en Dios y el esfuerzo por demostrar bondad, roguemos al Señor.
– Para que ningún sufrimiento, adversidad o dolor, nos aparte del amor de Dios, antes, al contrario, nos ayude a asemejarnos más a Cristo Redentor, roguemos al Señor.
– Para que ante la enfermedad, la pérdida de los seres queridos o la proximidad de la muerte, reafirmemos la fe en Cristo y nos unamos a los sentimientos de su Pasión, con plena confianza en la Resurrección, roguemos al Señor.
Padrenuestro…

Oración Final
Escucha, Señor, nuestra oración, perdona mis pecados, para que tu misericordia se manifieste una vez más y así pueda recibir tu perdón y tu paz. Te ruego, por intercesión de Santa Rita de Casia, mi protectora y abogada, a quien concediste el don de amarte y servirte, me concedas lo que te pido en est NOVENA…, y así poderte servir con renovado entusiasmo y disfrutar continuamente de tus beneficios.
Amén.[/tab] [tab] Palabra del Señor
Jesús te dice: “Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. (Lucas 15, 7) (Unos instantes de reflexión; y pidamos la gracia que deseamos obtener por intercesión de Santa Rita.)

Preces:
– Para que aspiremos con sincero deseo a la santidad, roguemos al Señor.
– Para que en toda circunstancia de vida demostremos que vivimos para Dios, roguemos al Señor.
– Para que, con un cristiano ejemplo de conducta alegre y bondadosa, estimulemos a otros a obrar el bien y evitar el mal, y crear entre todos una grata convivencia cristiana, roguemos al Señor.
Padrenuestro …

Oración Final
A ti, Padre Santo, que siempre escuchas a tus hijos y nos concedes más de lo que pedimos, te alabo y te bendigo junto con todos los coros de los ángeles, que llenos de tu amor, te aman y quieren que seas amado, te consagro en este último día de mi NOVENA, todo mi ser, con mi inteligencia, mi corazón, mis sentidos, para que nunca cometa el pecado y me libres de toda desgracia corporal. Te ofrezco los méritos de todos los santos, especialmente los de mi protectora y abogada, Santa Rita de Casia, que quisiste asociarla a los sufrimientos de tu Pasión.

Concédeme por su intercesión, lo que te pido en esta NOVENA…, si es para tu mayor gloria y bien de mi alma, y así un día pueda participar de tu gloria eterna.
Amén.

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Santa Rita de Cascia | Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.