Santa María de los Ángeles y la oración para pedir la asistencia de las Huestes Celestiales

En 1863, a una Hermana Bernardina se le mostró en espíritu la gran desolación causada por el Diablo en todo el mundo. Al mismo tiempo, escuchó a la Santísima Virgen diciéndole que era verdad, que el infierno había sido desatado sobre la tierra y que había llegado el momento de rezarle como Reina de los Ángeles y pedirle la ayuda de las Legiones Celestiales. para luchar contra estos enemigos mortales de Dios y los hombres. Durante su breve  conversación con la Madre de Dios, tuvo lugar el siguiente dialogo, en el que Nuestra Señora, aclara además el único requerimiento establecido por Dios mismo para obtener la asistencia de las huestes celestiales:

-Pero, mi buena madre, tú que eres tan amable, ¿no podrías enviarlos sin que te lo pidamos?

-No, porque la oración es una de las condiciones requeridas por Dios mismo para obtener favores.

Entonces la Santísima Virgen comunicó la siguiente oración, pidiéndole que la imprima y la distribuya por todas partes:

Augusta Reina del Cielo, soberana Señora de los ángeles, que recibiste desde el principio la misión y el poder de aplastar la cabeza de la serpiente, te rogamos que envíes a tus santos ángeles, que bajo tu mando y por tu poder, puedan perseguir a los espíritus malignos, encontrarlos en todas partes, resistir sus ataques audaces y, así, llevarlos de regreso al abismo del infierno.

Santísima Madre, envía tus ángeles para defendernos y alejar de nosotros al cruel enemigo. Amén.

Todos los santos Ángeles y Arcángeles nos ayudan y defienden.

Esta oración fue aprobada por la Iglesia y tiene indulgencia de 300 días.