7 de Mayo: San Estanislao de Cracovia, Obispo y Mártir


San Estanislao de Cracovia

San Estanislao de Cracovia (Estanislao Szczepanowski), Obispo de Cracovia en medio de las dificultades de su época. Fueconstante defensor de la humanidad y de las costumbres cristianas, rigió como buen pastor la Iglesia de Cracovia, en Polonia, ayudó a los pobres, visitó cada año a sus clérigos y, finalmente, mientras celebraba los divinos misterios, fue muerto por orden de Boleslao, rey de Polonia, a quien había reprendido severamente.


Día celebración: Mayo 7 / Abril 11 / Mayo 8 en Polonia.
Lugar de origen: Szczepanow, Antiguo reino de Polonia.
Fecha de nacimiento: 26 de julio de 1030.
Fecha de su muerte: 11 de abril de 1079.
Santo Patrono de: Polonia, Cracovia y moralidad.


Contenido

– Introducción
– Sacerdote y Canónigo
– Obispo de Cracovia
– San Estanislao de Cracovia frente a Boleslao
– Venganza de Boleslao
– Declaración de Pedro
– Oración a San Estanislao de Cracovia


Introducción

Hacia  fines del siglo X vivía en Szczepanow, cerca de Cravovia, en el reino de Polonia, una familia virtuosa y santa: los esposos Wielislao y Bogna, descendientes de noble estirpe y poseedores de inmensas riquezas y extensos dominios. Wielislao, tan valeroso guerrero como fervoroso cristiano, se había distinguido en varias campanas en la guerra de los polacos contra los rusos.

Sin embargo, más que luchar contra los hombres, procuraba mantener viva la guerra contra Satán, el gran enemigo del género humano, pues decía, y con razón; «Que aunque esta lucha es más larga, el triunfe es también más brillante y duradero».

Consecuentes con sus ideas Wielislao y su esposa practicaban con ardimiento los consejos evangélicos. Ambos esposos trocaron los bienes de la tierra en moneda celestial, pues con ellos compraron los eternos tesoros del cielo. Su casa era refugio seguro en donde las viudas, los pobres y los huérfanos hallaban en todo tiempo alivio y consuelo.

Tan grandes eran sus ansias de piedad y anhelos de virtud, que, en su propio palacio, hicieron construir una capilla donde se celebraban los divinos oficios, a los que asistían siempre con devoción ardentísima. Gran parte del día lo pasaban en comunicación directa con Dios, porque la oración era su ejercicio predilecto.

Los habitantes de la recién decían  que eran verdaderos frailes, tan mortificada era la vida que llevaban, por lo cual decían a cuantos viajeros pasaban cerca del castillo de su residencia: «Allí viven como solitarios el señor Wielislao y su esposa Bogna».

Acontecía, empero, que eran ya de avanzada edad y no tenían hijos. Durante más de treinta años suplicaron al cielo que atendiera a sus deseos, más parecía sordo a su clamor. ¿Morirían sin  sucesión? No, porque Dios se dignó a bendecir este matrimonio, estéril durante tanto tiempo, y les concedió un hijo. Estanislao nació el 26 de julio del año del Señor 1030, en circunstancias
milagrosas.

La misión a que Dios destinaba al joven Estanislao requería el desprecio y apartamiento absoluto de las cosas de la tierra. Para ello se preparó desde la primera edad, pues desde entonces su tierna preocupación fue agradar a Dios.

Practicaba de continuo la caridad, el ayuno y la mortificación. Gustaba de dormir en el suelo y sufrir los fríos mas rigurosos. El dinero que sus padres le enviaban para legítimos gustos y placeres, lo empleaba en limosnas que repartía a los pobres, Así prepara Dios para el combate a los escogidos.

 

Sacerdote y Canónigo

Cuando San Estanislao de Cracovia cumplió la edad requerida, sus padres le hicieron estudiar las artes liberales y la Filosofía y, para perfeccionarse en en los estudios filosóficos, le enviaron a la ciudad de Gnesen, donde radicaba, a la sazón, la escuela más floreciente de Polonia. De Gnesen pasó probablemente a un monasterio de Lorena para estudiar Teología. Allí permaneció siete año, durante los cuales se granjeé el cariño y la amistad de todos sus condiscípulos y perfumó el ambiente de la escuela con el buen olor de sus virtudes.

Durante su permanencia en Lorena, se aparté aun mas del mundo y de sus vanidades. No pensaba sino en el claustro, para poder servir mejor a Dios, lejos del mundanal ruido y del humano tumulto. «Pero —dice San Francisco de Sales— Dios odia la paz de los que han sido hechos para la guerra, y esperaba el momento determinado por su gracia para adueñarse de San Estanislao de Cracovia.

Al volver a Polonia, habiendo muerto ya sus padres y hallándose dueño de una fortuna considerable, la repartió toda a los pobres. Desde entones, sólo aguardaba ocasión propicia para realizar sus piadosos deseos. Cuando Lamberto, obispo de Cracovia le llamó le ordenó sacerdote y le nombré canónigo de su catedral en 1062. Los habitantes aplaudieron la elección y designación de San Estanislao de Cracovia.

 

Obispo de Cracovia

A la muerte de Lamberto, acaecida en 1072, San Estanislao de Cracovia fue elegido por el clero y pueblo para sucederle. Esta vez, el piadoso canónigo se resistió, y no quiso ceder hasta recibir del papa Alejandro II la orden expresa  que acató como si emanase del mismo Dios.

Se creía tan indigno del nuevo cargo que le habían conferido, que redobló la austeridad y el fervor de sus virtudes, para merecer del cielo la fuerza necesaria para desempeñarlo. Vistió un cilicio que llevó hasta la muerte.

Su caridad inagotable aumentaba día a día. Los pobres eran tan numerosos en Cracovia que el santo obispo mandó que hiciesen un recuento exacto de todos, ordenó a un familiar suyo que no negase nada a nadie. Por lo demás, él mismo presidia, a menudo, la distribución de las limosnas, dando, al propio tiempo que el pan material que alimenta el cuerpo, el pan espiritual que sustenta al alma.

En tales circunstancias aparecía tan humilde y tan manso, que todos aquellos desgraciados lloraban de alegría por haber encontrado semejante padre. A pesar de tanta bondad, San Estanislao de Cracovia fue varias veces victima de las injurias escandalosas; pero su virtud era superior a todas las pruebas. Le Invitó un noble cierto día a consagrar una iglesia en una de sus propiedades. Consintió en ello el obispo con alegría.

Llegado el día prefijado, el obispo con su séquito se encamina a la finca de dicho señor y llegando a las puertas del castillo, se presenta el noble y, sin saber por qué, le trata con increíble insolencia y le arroja de su casa llenándole de injurias.

Es mas, algunos criados se lanzan sobre los clérigos que rodean al pontífice y los muelen a golpes, San Estanislao de Cracovia no oponía la menor resistencia, y se retiró con su séquito a un prado inmediato. Por toda venganza dirige a Dios la siguiente plegaria: «Señor, ya que me impiden bendecir el lugar que debía consagrar, dad vuestra bendición al sitio en que me hallo». Y pasa la noche sufriendo el hambre y el frió en aquel prado, que se llamé mis tarde «prado bendito», nombre que aun conserva en la actualidad.

Algunos días después, avergonzado el noble, pidió perdón al obispo y le prometió reparar su falta, Ilevando en adelante una vida más cristiana; como prenda de su sinceridad, donó el referido prado a la Iglesia de Cracovia.

San Estanislao de Cracovia frente a Boleslao

Polonia estaba gobernada a la sazón por el impío Boleslao I, rey desde 1077. Este príncipe, que se había mostrado valeroso en la guerra contra los rusos y lleno de liberalidad con sus súbditos, empañó la gloria pasada con acciones vergonzosas e inicuas. Los escándalos de su vida, secretos en un principio, no tardaron en salir a la luz, y llenaron de indignación a todos sus vasallos. Sin embargo, nadie se atrevía a reconvenirle.

Sólo Estanislao, con el valor que dan Is oración y la gracia divina, se atrevió a presentarse ante el monarca culpable y, con un lenguaje inspirado por la caridad y la firmeza apostólicas, condenó sus desordenes y le exhortó a hacer penitencia. Traté de hacerle ver que los pecados de los reyes son mucho más feos que los de los particulares, tanto por la mayor obligación que tienen con Dios, como por el mayor daño que se sigue para toda la nación.

El tirano, lleno de furor contra el siervo de Dios, le colmó de injurias. —¿Acaso —le dijo— tengo yo que recibir consejos de un hombre vil como vos, indigno del episcopado y que mereceríais ser arrojado como pasto a los puercos?

Príncipe –respondió noble y tranquilo el obispo —, conozco el respeto que debo a vuestra autoridad, y creo no haber faltado en este punto a mi deber; pero tampoco olvido que la dignidad apostólica de que estoy investido es muy superior a la de los reyes. Es de institución divina, y el rey y los demás príncipes deben someterse a la jurisdicción espiritual del obispo, aunque éste proceda de linaje menos noble que el suyo. Por tanto, si cuidáis de la salvación de vuestra alma, debéis escuchar mis consejos y advertencias. Sólo así podréis vivir en paz con Dios y reinar con gloria sobre vuestros vasallos.

Estas palabras, lejos de enmendar al rey, le enfurecieron aún más contra el que se presentaba como el médico más bondadoso de su alma y como el mejor de sus amigos, y determinó perseguirle, hacerle callar mal de su grado y echarle de su iglesia.

Venganza de Boleslao

San Estanislao de Cracovia había comprado a un hombre rico, llamado Pedro, un campo, en Piotrawin, para ampliar su iglesia, y había pagado escrupulosamente el precio convenido. Sin embargo, fuese por descuido o por exceso de confianza, no había exigido la firma al vendedor, pues el trato se hizo ante varios testigos. Boleslao llamó a éstos, les intimó con promesas y amenazas a que dijeran lo que a él le convenía y, por desgracia, las cosas le salieron a pedir de boca.

Pedro había muerto hacia tres años y, según las instrucciones del rey, sus sobrinos declararon que la propiedad de Piotrawin había sido usurpada por el obispo. Al saberlo el Santo, declaró que estaba seguro de confundir a sus calumniadores por la declaración de los testigos. Pero, desgraciadamente, éstos le traicionaron hablando contra su conciencia, y el obispo perdió la causa sin remedio. No pudiendo soportar semejante injusticia y lleno de santa indignación, pidió un plazo de tres días, —Transcurrido este tiempo —dijo—, os presentaré como testigo de la verdad al mismo Pedro, aunque hace tres años que está enterrado.

Una carcajada burlona acogió estas palabras, Boleslao concedió el plazo solicitado, creyendo encontrar en esto una nueva ocasión para humillar al siervo de Dios.

Declaración de Pedro

El prelado, con algunos clérigos y seglares fervorosos, se retiré a la iglesia edificada en Piotrawin; ayunó, veló y oró con lagrimas a Nuestro Señor, suplicándole que, ya que era causa suya, y la defendiese. Impuso también a los suyos un ayuno riguroso. Llegado el tercer día, y celebrado el Santo Sacrificio, el obispo se reviste con los ornamentos episcopales, y avanza procesionalmente hacia la tumba de Pedro. Una vez. allí, manda quitar la losa del sepulcro, cavar la tierra y poner a la vista el cuerpo que estaba casi enteramente reducido a polvo. San Estanislao de Cracovia se pone de rodillas y renueva sus instancias ante el Señor en prolongada oración.

Acabada ésta, toca el cadáver con la mano y dice:

—Pedro: en nombre del Padre. y del Hijo, y del Espíritu Santo, te ordeno que salgas de la tumba para dar testimonio de la verdad, que ha sido negada por los hijos de los hombres.

Inmediatamente, ¡oh prodigio! Pedro se levanta lleno de vida; el obispo le tomó por la mano y los asistentes quedaron sobrecogidos de espanto. Pedro dio testimonio a favor de San Estanislao de Cracovia.

Pedro. ¿Quieres que en acción de gracias al Señor por el beneficio que acaba de concedernos, le pida que te deje aún algunos años mas con nosotros?

—Santo Padre —respondió— qué haría yo en esta vida miserable de la tierra, que antes debe llamarse muerte que vida? Os suplico que no me impidáis gozar de la vida verdaderamente feliz, donde se ve a Dios cara cara. Hasta el presente he estado en las llamas del purgatorio de donde espero salir muy pronto. Dignaos pues rogar al Señor por mi para que esta esperanza se realice lo más pronto posible o, si se opone a ello la justicia divina, para que mis penas disminuyan y se acorten.

El prelado no insistió y prometió orar mucho por él; Pedro bajó de nuevo saliendo su alma del cuerpo, volvió a la eternidad. El clero y el pueblo rezaron las oraciones por los difuntos, se cubrió  de nuevo la losa, y todos se retiraron maravillados, al par que resueltos a llevar vida ejemplar en los años que es quedaban de vida, para alcanzar la felicidad de que les había hablado el testigo resucitado.

La leyenda, piadosa aunque de dudosa veracidad, añade que el hecho no convirtió al rey, cuya ferocidad no hizo sino aumentar con los años.

 

 

Muerte de San Estanislao de Cracovia

Al ver que todos los medios resultaban inútiles, San Estanislao de Cracovia excomulgó al monarca. El tirano, haciendo caso omiso, se presentó en la catedral de Cracovia; pero el obispo mandó interrumpir los oficios. Furioso, el rey se dirigió a la capilla de San Miguel, en las afueras de la ciudad, donde el santo estaba celebrando la misa, y mandó a sus guardias que entrasen a asesinarle; pero éstos volvieron a decir a Boleslao que el santo estaba rodeado por una luz misteriosa que les impedía darle muerte.

Echándoles en cara su cobardía, el monarca entró en la capilla y mató con su propia mano a San Estanislao de Cracovia. Los guardias se encargaron de despedazar el cadáver y de esparcir los restos para que las fieras los devorasen. Según la leyenda, las Águilas protegieron los restos del santo, hasta que, tres días mas tarde, los canónigos los recogieron y les dieron sepultura frente a la capilla de San Miguel.

Hasta aquí no hemos hecho sino resumir la versión mas conocida del martirio de San Estanislao. La obra critica que publicó en 1904 el profesor Wojchiechowski, fue muy discutida en Polonia. Dicho autor sostenía que San Estanislao de Cracovia era reo de traición, pues había tratado de deponer al monarca, y que por ello había sido condenado a muerte. El profesor Miodonski y otros historiadores respondieron vigorosamente a estas acusaciones. Sin embargo, esta fuera de duda que en el asesinato de San Estanislao de Cracovia intervinieron las consideraciones políticas, aunque se trata de un punto extremadamente oscuro.

Es falso que el asesinato de San Estanislao haya provocado un levantamiento que arrojó del trono a Boleslao, aunque ciertamente apresuró su caída. El Papa San Gregorio lanzó el entredicho contra Polonia. San Estanislao de Cracovia fue canonizado casi dos siglos mas tarde, en 1253, por el Papa Inocencio IV.

Oración a San Estanislao de Cracovia

San Estanislao de Cracovia, ruega por nosotros.

San Estanislao de Cracovia | Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.