La importancia de las renuncias en cuaresma

renuncias en cuaresma

Sobre la necesidad de hacer pequeñas renuncias en Cuaresma

Son muchos los católicos en el mundo entero que encuentran en los cuarenta días del tiempo cuaresmal, el momento propicio para «renunciar» a ese algo placentero o divertido. Muchos renuncian a algún tipo de alimento como el chocolate, alguna bebida como el café o algún mal hábito o vicio como el beber o el fumar.

Las renuncias en Cuaresma tienen por objeto el recordar y acompañar a «Jesús en el desierto», imitando su ejemplo de oración y ayuno, uniéndonos humildemente a Su sacrificio con el nuestro. Sin importar la renuncia en cuaresma que sea, es necesario ofrecerla con humildad como acto de reparación y desagravio.

El ayuno de Jesús en el desierto fue bastante riguroso. San Lucas explica cómo «fue llevado por el Espíritu al desierto durante cuarenta días, para ser tentado por el diablo». No comió nada durante esos días, y cuando terminaron, tuvo hambre «(Lucas 4: 1-2).

Inspirados en el ayuno de Jesús, desde el siglo V se practicó una gran variedad de renuncias en Cuaresma. Según el antiguo historiador de la Iglesia Sócrates, los cristianos de varias regiones llevaban a cabo diferentes sacrificios:

Algunos se abstienen de todo tipo de criatura que tiene vida, mientras otros de entre todas las criaturas, comen solamente pescado. Otros comen aves y peces, pues de acuerdo con la versión Mosaica de la creación , también brotaron del agua; otros se abstienen de frutos cubiertos por cáscaras duras  y de los huevos. Algunos otros comen solamente pan seco. Otros ni siquiera eso.

De esta manera y durante siglos, los católicos acostumbraban a comer una sola comida al día por la noche, prohibiendo tanto la carne como el vino durante los cuarenta días completos.

La Iglesia católica tradicionalmente ha pedido a los fieles que están obligados, a abstenerse de comer carne todos los viernes del año y adicionalmente durante la Cauresma, a ayunar durante los cuarenta días de su duración (es decir, ingerir una sola comida completa al día).

Sin embargo con el pasar del tiempo, las regulaciones de ayuno han cambiado, permitiendo una mayor libertad para la elección personal cuando se trata de renuncias en Cuaresma. La Iglesia del Rito Romano en muchos países del mundo actualmente dicta el ayuno y la abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo y la abstinencia en todos los otros viernes durante la Cuaresma, para aquellos que están obligados. Cualquier otro “sacrificio” en el que una persona se involucre cae dentro del ámbito de la elección personal y debe corresponder a las posibilidades y el estado de cada persona.

Por qué son importantes las renuncias en Cuaresma

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Fue el mismo Cristo quien nos enseñó la importancia de hacer sacrificios, llevando a cabo el ayuno durante cuarenta días en el desierto. Además de privarse de alimento, durante ese mismo periodo, sometió Su cuerpo a lo árido y caluroso del desierto, privándose además de toda comodidad.

Renunciar a algo para la Cuaresma es una forma poderosa de imitar los sacrificios de Jesús en el desierto y de unir nuestro corazón con el Suyo en oración. Si bien los católicos no están obligados técnicamente a hacer tales sacrificios, la Iglesia siempre ha alentado a los fieles a hacer algo para entrar más profundamente en el espíritu penitencial de la Cuaresma.

Al hacer tales sacrificios, es decir, al hacer siquiera un pequeño esfuerzo para privarnos de los placeres y vicios mundanos,  nos recordamos a nosotros mismos que no estamos hechos para la vida en esta tierra, sino que estamos llamados a algo más grande. Depende de nosotros hacer buen uso de nuestro tiempo y encontrar maneras de volver a enfocar nuestra atención en Dios, eligiendo el camino estrecho que conduce a la vida eterna.

Por qué son necesarias las renuncias en Cuaresma

En los tiempos en los que vivimos es necesario  más que nunca el redescubrir la importancia del «desierto» y de los sacrificios. El desierto es buscar las condiciones (lugares y tiempos) que nos permitan entrar en nosotros mismos para poder escuchar con más claridad la voz de Dios. Y el sacrificio es buscar controlar nuestros instintos primarios (agresión y posesión) para dirigir nuestra propia vida y nos ser esclavos de nuestros deseos.

Las renuncias en Cuaresmas son además pequeños sacrificios (sacrificio viene del latín sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”). Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, cuando ofrecemos estos sacrificios a Dios nos santificamos y nos hacemos gratos a Él.

¿Qué es lo que  más sacrifican los cristianos de hoy?

De acuerdo con un sonde de opinión llevado a cabo por la firma DecisionData.org a un universo de 586 personas, las renuncias de Cuaresma más comunes son:

En primer lugar con un 21% se encuentra con la abstención de las redes sociales. En segundo lugar con un 18%, figura el dejar de lado el alcohol y en un tercer lugar con un 13% se hayan las renuncias a  los chocolates y dulces.  El porcentaje restante ofrece sacrificios que por banales, no vale mencionarles aquí.

Como dato curioso el sondeo encontró que si bien es cierto las renuncias en Cuaresma «se popularizaron en los círculos religiosos,  se están extendiendo al mundo secular, a medida que más personas participan en el ayuno de algo específico durante los 40 días que llevan a las vacaciones de Semana Santa».

Algunos sacrificios que  puedes hacer en Cuaresma

  • Dejar de fumar.
  • Dejar las bebidas alcohólicas.
  • Reducir el número de tazas de café.
  • Dejar de lado los video juegos.
  • Dejar de ir a fiestas.
  • Desconectarte del Wifi y conectarte a Dios en oración.
  • Pasar menos tiempo en Internet, Facebook, Twitter, etc.
  • Ver menos tiempo televisión (dejar la novela o serie preferida).
  • Renunciar a los alimentos que más te gustan. Ayuna!

No todo es renuncia

En las Sagradas Escrituras, Cristo nos deja ver la importancia de hacer oración y combinarla con nuestros sacrificios:

Y Jesús viendo que se aproximaba un tropel de gente, conmino al espíritu diciéndole: “Espíritu mudo y sordo, Yo te lo mando, sal de él, y no vuelvas a entrar más en él”. Y, gritando y retorciéndole en convulsiones, salió. Y quedó el niño como muerto, y así muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y él se
tuvo en pie. Cuando hubo entrado en casa, los discípulos le preguntaron en privado: “¿Por qué, pues, no pudimos nosotros expulsarlo?” Les dijo: “Esta casta no puede ser expulsada sino con la oración y el ayuno”.

Marcos 9, 25-29

Bien aprovechados,  ayuno y sacrificios, son el escudo que nos permite resistir y rechazar  los placeres mundanos. Así dispuestos, la oración se convierte en la espada que nos permite tomar por asalto el Cielo y elevar nuestra oración. Recordemos además que la Cuaresma es el tiempo ideal para meditar sobre la vida, pasión y muerte de Nuestro Señor y  que mortificándonos, hacemos más efectiva nuestra oración.

Finalmente, no olvidemos que en el tiempo de Cuaresma, son dos las oraciones que por excelencia, nos permiten meditar y elevar nuestras oraciones simultáneamente:

Hagamos nuestro  el llamado del ángel durante las apariciones de Nuestra Señora en Fátima a la pequeña sor Lucía:  Penitencia, penitencia penitencia!

Fuentes

https://aleteia.org/2019/03/13/why-do-catholics-give-up-things-for-lent/
https://spanish.christianpost.com/article/redes-sociales-son-lo-ms-comn-a-lo-que-la-gente-renuncia-en-cuaresma-este-ao-encuesta.html
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús