¿Qué representan los emblemas de los apóstoles?

Es evidente para quienes conocen  Chartres, Amiens o Notre Dame en París, que la Edad Media colocó a los Apóstoles a la vanguardia de la hueste de santos, a quienes rindieron homenaje, pues están colocados a cada lado de la entrada principal, y rodean la figura de Cristo. Están pintados o tallados dos o tres veces en todas las catedrales, y nosotros también debemos darles un lugar de honor.

Fue en gran parte debido al arte, que cada circunstancia en la vida de los apóstoles era conocida por los fieles. En general, se dijo que cada uno había evangelizado un país diferente. San Pedro llevó la fe a Roma, San Pablo la llevó de Jerusalén a Iliria, San Andrés la dio a conocer en Acaya, Santiago el Grande en España, San Juan en Asia, Santo Tomás en la India,  Santiago el Menor en Jerusalén, San Mateo en Macedonia, San Felipe en Galacia, San Bartolomé en Licaonia, San Simón en Egipto y San Judas en Mesopotamia.

Los apóstoles y sus emblemas

San Juan, el más joven de los Apóstoles, suele ser  representado sin barba, incluso en su vejez. San Pedro tiene el pelo corto y rizado y una tonsura, y San Pablo es calvo. Desde tiempos primitivos, estas características de los dos apóstoles principales no han cambiado. Los otros Apóstoles son únicamente reconocibles por los atributos que tienen en sus manos. Al principio, estos atributos se otorgaron solo a algunos de los Apóstoles, pero a medida que pasó el tiempo, se les dieron a todos.

En la época románica, el atributo más común de un apóstol era el libro, aunque San Pedro llevaba las llaves, en memoria del poder que se le dio para atar y desatar. En el siglo XIII, cuando las figuras de los Apóstoles ya se colocaban a ambos lados del pórtico de las grandes catedrales, se acostumbraba a poner en sus manos el instrumento de su martirio.

En primer lugar,  fue necesario llegar a un consenso sobre la forma en que murieron San Pablo, San Andrés, Santiago el Menor y San Bartolomé. A San Pablo se le coloca una espada porque no había duda de que había sido decapitado. San Andrés, lleva en sus manos una cruz porque fue crucificado. Santiago el meno tiene un mazo porque fue golpeado con uno hasta que murió al pie del Templo en Jerusalén.  San Bartolomé, que había desollado vivo, se le colocó un cuchillo en sus manos.

Imágenes de los apóstoles en la entrada de la catedral de Notre Dame en París.

En poco tiempo, tres Apóstoles más recibieron atributos distintivos. San Juan a menudo lleva la copa envenenada que Aristodemo le había dado para beber. La fuerza del veneno fue probada en dos hombres condenados, quienes después de haberlo bebido cayeron muertos casi al instante. Pero San Juan tomó la copa en presencia de todos, y después de hacer la señal de la cruz, bebió el veneno pero no sufrió ningún daño. Entonces, San Juan bautizó a Aristodemo, al gobernador del pueblo y a toda su familia.

Santiago, tiene en cambio un bastón como los que usan los peregrinos y su túnica o bolsa de viaje, está decorada con conchas traídas de la costa de Galicia, la famosa “concha de vieira”. Al Apóstol se le da la apariencia de un peregrino que regresa de su iglesia en Compostela. A finales del siglo XIV, con su bastón, su gran sombrero y su capa decorada con conchas, es la imagen perfecta del peregrino medieval.

Pero uno no debería pensar que todos estos emblemas eran emblemas permanentes. De hecho, los únicos atributos invariables a lo largo de la Edad Media son los de San Pedro, San Pablo, San Andrés y San Bartolomé. Los atributos de San Felipe, San Mateo, San Simón, San Judas y San Matías nunca fueron corregidos porque sus vidas  eran menos conocidas por la tradición.

Fue solo durante el transcurso del siglo 15 que se hizo imprescindible representar a algunos apóstoles de diferente manera: a San Felipe, cuenta la tradición que murió en la horca y que mientras colgaba de aquella soga, pidió que su cuerpo fuese envuelto en papiros y no con lino, pues consideraba que su cuerpo no era digno de ser tratado como el cuerpo de Jesús. San Judas, murió asesinado por sacerdotes paganos quienes habían levantado una turba en su contra. Estos dos, llevan en sus manos una cruz.  A San Mateo con un hacha, pero cuenta la tradición que habría sido muerto por la espalda con arma blanca, justo cuando terminaba de celebrar la Santa Misa. A San Simón con una sierra (pues fue cortado por la mitad con ella) y a San Matías con una alabarda (pues fue decapitado con esta arma).

Hoy en día es bastante raro encontrar una serie completa de apóstoles colocados en el pórtico de alguna iglesia, muchos fueron destruidos en Francia durante las guerras de 1562 o durante la revolución de 1793, pero se puede decir con seguridad, que anteriormente a estos eventos,  podían encontrarse a cada lado de entrada de casi toda catedral.

Fuentes

http://traditioninaction.org/religious/f028_Apostles.htm
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

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