¿Qué hacer con las cadenas de oración de las redes sociales?


Desde la aparición de las redes sociales y de la masificación de los teléfonos «inteligentes», se ha vuelto cosa bastante común el recibir por medio de las redes «sociales» y algunas aplicaciones de comunicación como WhatsApp, unas  “cadenas de oración” para que sean reenviadas a todos los contactos en un lapso específico, para así poder recibir una bendición de Dios y evitar un supuesto “castigo”.

Usualmente suelen llegar así:  “URGENTE: El que reciba este mensaje es bendecido. Reza tres Padrenuestros y tres Avemarías, y envíalo a 12 personas en los próximos 5 minutos, si no, algo malo te pasará”.

Pero, ¿Qué es lo que debe hacer un católico cuando recibe uno de estos mensajes?

El sacerdote mexicano, el padre Sergio Román, respondió a esta inquietud en un artículo publicado al medio católico mexicano Desde la Fe.

¿Qué hacer?

“En primer lugar, lo que debemos hacer es recordar que Dios no puso condiciones a la hora de invitar a sus discípulos a orar, por lo que lo recomendable es borrar el texto, aunque quien nos lo haya enviado sea nuestro mejor amigo. ¿Y no pasa nada? ¡Absolutamente nada! No se preocupen”

El presbítero dijo que se puede “aprovechar este tipo de cadenas como un recordatorio para orar por las muchas necesidades del mundo”, pero no se puede “dejar de señalar que intrínsecamente son malas, y no deben hacerse ni seguirse, porque presentan una imagen equivocada y supersticiosa de Dios”.

En tercer lugar, recomendó tener una legítima devoción a Jesús, a la Virgen y a los santos, porque “de esa manera estarían haciendo una propaganda buena que serviría para instruir a otras personas y para animarlas a compartir su devoción”.

Estas son además las razones por las cuales reenviar cadenas NO es recomendable:

1. Causan molestias

Si bien estas cadenas son hechas por “personas de buena fe que piensan que de ese modo ayudarán a fomentar la devoción a algún santo”, el P. Román asegura que “lo único que hacen es causar molestias a sus contactos, sobre todo a aquellos que, por ignorancia, se dejan esclavizar por las cadenas”.

2. Fomentan supersticiones

Fomentan la superstición al hacer creer que las gracias divinas dependen de la repetición sin sentido de una acción que no tiene ninguna importancia, sostiene el presbítero.

3. Se asemejan a la magia o brujería

“Las cadenas rayan en la magia o en la brujería, que atribuye a las cosas el poder que solo Dios tiene y que considera que hay fórmulas infalibles para obligar a Dios a hacer nuestros caprichos”, concluyó el P. Román.