¿Qué es la tibieza espiritual?

La tibieza espiritual
La tibieza espiritual: En el siglo XVI en plena ola de represión fueron descuartizados los monjes de la Cartuja de Londres con su prior, John Houghton, a la cabeza. Ellos no padecieron de tibieza espiritual. No tuvieron miedo ni a la persecución ni al martirio.

La tibieza espiritual consiste en un relajamiento del espíritu: frena las energías de la voluntad y retarda pesadamente los movimientos del vivir cristiano. Se caracteriza por la aridez del espíritu frente a las cosas de Dios. Muchas veces, es una aridez consciente, como al de quien estando en un cuarto donde hace mucho frío y teniendo una chimenea al costado, la persona no se acerca a ella a encenderla. Siente el frío, pero no tiene el ánimo ni el coraje para acercarse y encender esa fuente de calor.

Síntomas de la tibieza espiritual

Entre los síntomas de la tibieza espiritual, notoriamente destacan:

Desaliento o frialdad de la indiferencia: Se apodera de la voluntad en forma paulatina hasta hacerla caer en un estado de terrible indiferencia.

La relajación del espíritu: El joven y el adulto vanidosos y hambrientos de notoriedad, se convierten, especialmente, en presas fáciles de este letargo o conformismo.

El individuo se conforma con valores, actitudes y comportamientos lejanos del ideal cristiano. Entre las posibles clases de conformismo podemos distinguir el conformismo de las costumbres y el de

las ideas. Pero los actos pecaminosos no son peores que la ociosidad. Si no incurrimos en hacer el mal, pero nos reclinamos cómodamente en nuestras sillas, y permanecemos inertes olvidando hacer el bien, caemos también en una forma de tibieza espiritual.

La necesidad de satisfacciones inferiores: La persona siente un gran disgusto al hacer las cosas que anteriormente le llenaban de satisfacción: la oración, leer la Biblia, evangelizar, mostrar los frutos del espíritu etc. Empieza a claudicar y cambia sus valores por otros menos valiosos.

Cuando la persona actúa por respeto humano, por el qué dirán: Cuando la persona consagrada no vive por convicción interna sino por miedo a defraudar la imagen proyectada por otros en ella; cuando se hacen las cosas solo por ganarse la estima de alguien, cuando el valor y la convicción personal son deficientes…la persona actúa por respeto humano, por el qué dirán, y eso es un cristianismo de apariencias. Un cristianismo que se trata de aparentar un día a la semana… pero no se vive con convicción el resto de la semana.

Congregaciones enteras pueden estar en esta condición, como fue el caso de Laodicea en los días de San Juan. Vida fácil, comodidad y placer eran cosas a las que aquellos cristianos estaban

acostumbrados.

la tibieza espiritual
La tibieza espiritual: Muchos peregrinos visitan el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, y desfilan frente a la gruta de Masabielle como si pasaran frente a algún lugar puramente turístico, sin hacer ni mostrar la más mínima reverencia.

La Biblia y la tibieza espiritual

La Biblia nos dice: Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución. Si bien es cierto en muchos lugares del mundo los cristianos padecen persecución extrema,

ya sea abiertamente o asolapada, ¿por qué entonces pareciera adormecida la persecución en el resto del mundo?. El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición.

Si el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo, ello se debe tan sólo al espíritu de transigencia, a que las grandes verdades de la Palabra de Dios son miradas con indiferencia y a la

poca piedad vital que hay en la iglesia. Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva y el espíritu de persecución revivirá también, y el fuego de persecución volverá a encenderse.

«Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente. Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente te vomitaré de mi boca. Porque tu dices: Yo soy rico y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por lo tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé pues celoso y arrepiéntete.

 

He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias».

(Apocalipsis 3: 15-22)

La tibieza espiritual y el horror al sacrificio

la tibieza espiritual
La tibieza espiritual: En China, mientras las medidas contra el cristianismo prosperan, los fieles se movilizan para mostrar su rechazo a tales leyes y para defender sus templos.

En las vidas tibias, automáticamente queda fuera el espíritu de sacrificio. En las vidas de todos aquellos acomodados al mundo, todo cuanto implique sacrificio, renuncia, esfuerzo o lucha, queda descargado. Se vive con tranquilidad, y no se hace nada para salir de ella. La tibieza espiritual se convierte así en un proceso donde la conciencia se va apagando poco a poco hasta llegar al punto donde ya no reclama, donde todo lo justifica, donde ya sólo se ve la propia conveniencia.

Muchas de nuestras iglesias han dejado de ser hospitales para los enfermos espirituales y se han convertido en funeraria para los muertos espirituales. Muchas, así como dijera Jesús en Mateo 23 :27, están llenas «de huesos muertos y de toda inmundicia«. Muchas otras son tan frías entre sus miembros como un congelador, abundando en ellas la crítica y la falta de misericordia. «Vibran iniquidad y vileza en Las iglesias; sin embargo, sus miembros profesan ser cristianos, la profesión que hacen, sus oraciones y sus exhortaciones, son abominación a la vista de Dios… el manto de la religión cubre los mayores crímenes e iniquidades.»

En otras palabras, los cristianos invocan el nombre de Cristo, nombre que da vida; sin embargo, muchos de ellos yacen muertos o agonizantes.

No es necesario ser un asesino, un ladrón, un traficante de drogas, un adúltero o un criminal para ser transgresor de la ley de Dios. Podemos ofenderle, siguiendo como doctrinas mandamientos de hombres. El que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto se hace culpable de todos. (Santiago 2:10)

la tibieza espiritual
La tibieza espiritual: El hombre se va acomodando al mundo y vive para sí mismo y va dejando de lado las cosas de Dios. Una iglesia que por falta de fieles, fue vendida y ahora funciona como restaurante.

Todos hemos sido infectados con el virus del pecado, y si no aplicamos el tratamiento, este virus nos llevará a la muerte eterna (Romanos 3:23; 6:23). Cuando descuidamos la fe, dejamos de comer el pan de vida, dejamos de creer en Jesús y de beber el agua de la vida; como resultado, enfermamos espiritualmente. No existe una cura inmediata para la enfermedad espiritual. Jesús es el único remedio. Él es el médico supremo.

La iglesia es un hospital que necesita de los remedios divinos. Cristo nos ama a cada uno de nosotros y anhela ayudarnos. También está dispuesto a visitarnos en nuestra propia casa. En Apocalipsis 3: 20 leemos que él está a la puerta y llama. ¿Le permitiremos entrar?

 

Fuentes

http://wwwmileschristi.blogspot.com/2010/11/de-la-tibieza-espiritual.html
Adaptado por Proyecto Emaús