¿Qué es la Pascua?


La Pascua de Resurección

La Pascua de Resurrección de Nuestro Señor, es la fiesta más importante para los católicos, ya que con ella, (la resurrección) Cristo re-afirma nuestra fe:

Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes.
I Corintios 15:14

Por ello, la Pascua de Resurrección es considerada el corazón  del calendario litúrgico. Así, el papa León I la considera «La fiesta mayor / Festum Festorum», e incluso sostiene en su  Sermón XVII en Exodum, que la fiesta de la Navidad,  es una preparación para la celebración de la Pascua.

La Vida triunfó sobre la muerte para siempre. Las armas victoriosas de Jesús son el amor, la humildad y la obediencia. El enemigo arrogante, por matar al Siervo Doliente quedó el mismo vencido. Se abre la tumba y se derrama sobre la tierra la misericordia. Ábranse los corazones a la misericordia. Todo está orientado nuevamente al Hijo que da vida ¡Vida eterna!.

“¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”

(1 Co 15,55)

Cristo como cordero pascual y la Nueva Alianza

¿Qué es la Pascua?

Antiguamente, cuando los hebreos llevaban los carneros para sacrificarlos en el templo de Jerusalén, estos, al olfatear el olor de la sangre de los sacrificios previos, solían resistirse a seguir avanzando. Obviamente, los animales tenían clara idea de lo que estaba a punto de suceder. Sin embargo, y muy por el contrario, los tiernos corderitos, no ofrecían resistencia alguna y se encaminaban casi voluntariamente hasta el altar, donde su sangre era vertida como sacrificio expiatorio.

Pues bien, este cordero, inocente y sin mancha, prefigura a Nuestro Señor Jesucristo, quien de manera totalmente voluntaria y por nuestra salvación, se ofreció así mismo como sacrificio a Dios Padre, para pagar el precio de nuestras culpas, derramando su preciosísima sangre.

Pero, sucedió, entonces, que cuando Dios decidió liberar a su pueblo cautivo por los Egipcios, le ordenó a los hebreos inmolar por familia un cordero sin mancha, macho, de un año” . Dios dio además instrucciones precisas a Moisés,  sobre la forma de sacrificar y consumir el cordero Pascual:

«Se ha de comer dentro de casa; no sacaréis fuera de casa nada de carne, no le quebraréis ningún hueso».
Exodo, 12, 46

Esto se cumple también con nuestro Señor Jesucristo, a quien luego de haber muerto en la Cruz por nuestros pecados, no le rompieron las piernas (como a los dos ladrones), sino que para verificar que esta muerto, Longinos le atravesó el costado con su lanza:

«Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas,  sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua».

Juan, 19 -34

Además habrían de pintar  con su sangre las dos jambas y el dintel de sus casas, pues el Señor pasaría esa noche para acabar con los primogénitos de Egipto:

«Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto»

Exodo, 12

El pasaje bíblico pre-refigura el carácter salvador de la Sangre de Jesucristo, «Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo».

También sucede algo imprevisto: Jesús, después de comer la cena pascual, sustituye al cordero pascual por Sí mismo. El se entrega como “verdadero Cordero Pascual” (Prefacio de la Misa de Pascua), a ser sacrificado en la Cruz al día siguiente. Eso es lo que significan las palabras del Sacerdote cuando, presentando la hostia consagrada dice: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Esas palabras ya las dijo antes San Juan Bautista, al identificar a Jesús como el Mesías en la ribera del Jordán:

Allí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo…
Juan 1, 29

Pero hay más: en el Antiguo Testamento había otro tipo de sacrificios: los sacrificios de alianza. La Alianza entre Yavé y los judíos, por la cual éstos se comprometían a cumplir lo pedido por Dios, se sella mediante un rito de sangre. Así dice Moisés a los israelitas, una vez hecha la Alianza:

“Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos”.

(Ex. 24, 3-8)

Esa era la “Antigua Alianza”, la que ya no es, pues en la Ultima Cena, al presentar el cáliz lleno de vino, Jesús dice: “Este es el cáliz de la Nueva Alianza, la cual se sella con mi Sangre”. (Ya no era sangre de animales, sino la Sangre del Hijo de Dios la que sella la Nueva Alianza).

Estaba anunciando el Señor su muerte al día siguiente, el verdadero Cordero sacrificado en la Cruz y su Sangre derramada, con la cual sellaría la Nueva Alianza.

¿Como se determina la fecha de la Pascua?

La fecha en la que el mundo Católico celebra la Pascua de Resurrección es variable. Esto se debe al uso del calendario Lunar, empleado por los judíos, que tiene  354 días y que se basa en las fases de la luna. Cada cuatro años se intercala un mes al calendario. Esto no está definido por medio de método alguno, sino más bien, por arbitraria orden del Sanedrín. De manera distinta, la Iglesia Ortodoxa Rusa celebra la Pascua  (y otras fiestas mayores del Cristianismo) en una fecha diferente, lo que en su caso se debe, al uso del calendario Juliano.

La diferencia entre los calendarios dio lugar a numerosas controversias sobre la fecha para la celebración de la pascua. En el vasto Imperio Romano por ejemplo, se empleaba desde el año 46 a. C. el calendario Juliano, pero se tomó en consideración que Jesús históricamente resucitó el domingo. Y sin embargo surge la pregunta ¿Exactamente en qué Domingo entonces se lleva a cabo la celebración de la Pascua?

La Iglesia Romana se basa en la autoridad de San Pedro y San Pablo, pero sin embargo, no todos los cristianos celebraban el mismo día la pascua. Por otra parte, ya desde el siglo III se consideraba que, según el calendario romano, Jesús murió el 25 de Marzo y resucitó el 27 (Computus Pseudocyprianus, ed. Lersch, Chronologie, II, 61). Algunos obispos consideraban estas fechas fijas para la celebración de la Pascua.

La Iglesia Romana, basada en la autoridad de San Pedro y San Pablo celebraba la Pascua el primer domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de primavera. Así pues, este domingo siempre cae entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril.

El Primer Concilio de Nicea (325) decretó que la práctica romana para determinar el domingo de Pascua debe observarse en toda la Iglesia. En referencia al domingo de pascua se calculan las otras fiestas movibles del calendario litúrgico, de esta  manera, la Pascua se debía celebrar en todo el mundo el mismo Domingo.

Además, el concilio determino que:

  • Que la Pascua se celebrase siempre en domingo.
  • Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).
  • Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol en Aries).

En resumen, este día en el que se celebra la Pascua,  es el domingo después de la primera luna llena de primavera (la primavera, por lo general, comienza entre el 19 y 21 de marzo en el hemisferio norte).

En este enlace hay un sitio que ofrece una interesante calculadora para las principales fiestas variables durante y después de la Pascua.

La tradición de los “huevos de Pascua”

La pascua

Bendición de los huevos de Pascua el Sábado Santo en Polonia. Creative Commons.

Los huevos de Pascua son en realidad una tradición de la iglesia de oriente, en donde los huevos son símbolo de la tumba, que con la resurrección de Cristo se ha roto como cáscara de huevo. Sus  coloridas decoraciones y brillantes colores de arco iris, nos recuerdan la alianza que Dios hizo con Noé y la promesa de Dios a todas las criaturas sobre la tierra. Son pues colores festivos.

La búsqueda de los huevos escondidos en diversos lugares para que sean encontrados por los niños,  tiene un paralelismo con las las mujeres que llegaron a la tumba para embalsamar el cuerpo del Señor aquella feliz mañana. El ángel brillante en sus vestiduras les preguntó: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? ¡Cristo ha resucitado!»

Cuando Jesús ascendió al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. La llegada de la Pascua suponía el levantamiento de la norma. Se puede decir que se realizaba el “festín del huevo”, porque representaba el regocijo y la vuelta a la alegría.

Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección del Señor. Con el tiempo se levantó el veto y se mantuvo la costumbre de celebrar la Pascua consumiendo y regalando huevos.

La leyenda del “conejo de Pascua”

Sobre el origen del conejo de Pascua, se ha llegado incluso a decir que es de origen pagano y que tendría su origen en antiguas costumbres de adoración a una supuesta diosa de la fertilidad llamada Easter. Esto en realidad no es así. Sucede que la figura de la liebre, era empleada antiguamente como un recurso de catequesis, estableciendo un paralelismo entre este animal y la vida del cristiano.

La liebre, un animal pequeño e indefenso, es sin embargo muy ágil y rápido para escapar de las garras de  sus depredadores. Sus grandes y fuertes patas posteriores, le permiten desplazarse velozmente a grandes saltos, cambiando de dirección abruptamente. Así también el cristiano ha de estar presto a eludir en toda ocasión, al pecado que lo conduce a la muerte.

Además, sucede que por la configuración de sus patas traseras (grandes y fuertes) y delanteras (pequeñas y no muy robustas),  se le da muy fácilmente el ascenso de pendientes y lomas, pero no sucede así con el descenso. Es decir, esas patas hacen que al conejo le sea fácil ascender y difícil descender. Esto era utilizado para representar el camino de la vocación del cristiano. Debe ser reacio a ir cuesta abajo en su vida moral y a la vez debe ser pronto, presto y ágil para ir hacia arriba, hacia la resurrección del Señor.

Una piadosa leyenda

la pascua

Existe también a una piadosa leyenda que cuenta que, cuando el cuerpo de Nuestro Señor fue colocado en el sepulcro cedido por José de Arimatea, dentro había un pequeño conejo que, habiendo visto a la gente que se aproximaba, buscó refugio en su interior.  Muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste por la muerte del Divino Redentor.

Así, cuando rodaron la piedra, el conejo se quedó ahí observando el cuerpo de Jesús preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas aquellas personas. Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva.

El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado. Pero sucede que los conejos no pueden hablar, así es que al conejo se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, las personas entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo.

Desde entonces, cuenta la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres, lo que queda manifestado en los alegres colores con los que se decoran los huevos.

Oración para la Pascua de Resurrección

Es ciertamente digno y justo, debido y saludable, Señor, que te alabemos en todo tiempo; pero con mayor magnificencia en éste en que Jesucristo inmolado es nuestra Pascua. Porque Él es el verdadero Cordero que quitó los pecados del mundo. El cual, muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró nuestra vida. Amén.

 

La Pascua | Fuentes
https://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/liturgia/pascua.htm
http://www.homilia.org/preguntash/pqXtoCordero.htm
https://es.catholic.net/op/articulos/18277/domingo-de-resurreccin.html
https://www.aciprensa.com/recursos/etimologia-pascual-2096