¿Qué es la bilocación?


que es la bilocación.

San Alfonso María de Ligorio: Uno de los tantos santos conocidos por tener el don de la bilocación.

Para dar respuesta a lo que es el fenómeno de la bilocación, no hay respuesta sencilla. No hay ningún otro fenómeno de la mística que cause tantas dificultades como éste para poder explicarlo satisfactoriamente. Se han formulado muchas teorías al respecto pero todavía, ninguna de ellas ha logrado producir una luz definitiva en torno a éste fenómeno.

Los seres humanos, durante nuestra vida terrenal, estamos sujetos a las leyes de este mundo. La materia de nuestros cuerpos físicos, necesita para existir en este plano, ocupar un espacio físico. Sucede que en determinadas ocasiones (y a determinadas personas), Dios permite la interrupción temporal de estas leyes naturales, teniendo lugar lo que conocemos como «milagro».

Bajo las leyes que rigen este mundo, nuestros cuerpos solamente pueden ocupar un lugar en el espacio y tiempo, pero cuando Dios permite el fenómeno (milagro) conocido como bilocación, se puede tener la presencia simultanea de una persona en dos lugares diferentes. Es decir, una persona puede ocupar dos espacios diferentes en el tiempo y espacio, aunque existen algunas discrepancias al respecto.

Santo Tomás de Aquino enseña que la presencia de un mismo cuerpo en dos lugares diferentes al mismo tiempo, es contradictoria, porque la materia ocupa unas dimensiones específicas y no las puede ocupar en diferentes lugares simultáneamente.

Pero si puede ocurrir que mientras un cuerpo está en un lugar, en otro lugar esté una representación o figura aparente del mismo. Esta representación puede darse «sobrenaturalmente» (por intervención divina) o «preternaturalmente» (por intervención diabólica). Esta explicación no ofrece ninguna dificultad y es una de las formas más aceptadas para explicar este fenómeno.

Se han dado numerosos casos en la vida de los santos. Los más notables son: el Papa San Clemente, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santa Ludwina, San Francisco Javier, San Martín de Porres, San José de Cupertino, San Alfonso de Ligorio, San Juan Bosco y, recientemente, el Beato Padre Pío de Pietrelcina.

La Bilocación sobrenatural

Los fenómenos de bilocación sobrenatural se dan por una representación sensible, hecha milagrosamente por Dios, en uno de los lugares de la bilocación. La bilocación puede ser de dos maneras: o puramente en espíritu o bien en cuerpo y alma, es decir la persona completa.

Cuando se realiza únicamente en espíritu y va acompañada de aparición, la presencia de la persona es física en el punto de partida, y es puramente representativa en donde tiene lugar la aparición, o sea, donde el espíritu se representa visiblemente revestido de un cuerpo.

Cuando la bilocación se hace en cuerpo y alma, la presencia de la persona es física allí donde el cuerpo y el alma se presentan y aparecen de una manera visible, y es representativa en el sitio que la persona abandona.

En el primer caso, el cuerpo que el espíritu toma para hacerse visible a lo lejos representa a la persona que físicamente está en otra parte. En el segundo caso, el cuerpo que parece permanecer en el lugar de origen, y que las personas creen que no se ha movido para nada, no es más que una representación de la persona hecha por el ministerio de un ángel (o de otro modo desconocido por nosotros), mientras que la verdadera persona se ha trasladado en cuerpo y alma a la otra parte.

Esta doble presencia, representativa en un lado, y física, del otro, es esencial a la bilocación de cualquier manera que se verifique, ya sea en cuerpo y alma, o sea puramente en espíritu, pero de manera visible. También se debe insistir en que esta doble presencia de la que hablamos, la una física, la otra representativa, supone necesariamente, para constituir verdadera bilocación, la traslación, es decir, el paso de la persona de un lugar a otro, ya sea en cuerpo y alma, ya al menos en espíritu.

La Bilocación Preternatural

El fenómeno de bilocación puede tener a veces, sin duda ninguna, un origen preternatural o diabólico. El demonio puede perfectamente – permitiéndolo Dios- encargarse de realizar la representación de la persona «bilocada» en uno de los lugares de la bilocación. «El contexto y las circunstancias que acompañan a esas bilocaciones será el criterio diferencial para distinguirlas de las sobrenaturales, de acuerdo con las normas y reglas del discernimiento de los espíritus.»(Cf. P. Serafín en su libro Principios de la Teología Mística p. 430.)

Algunos santos que tuvieron el don de bilocación

San José de Cupertino

la bilocación de San José de Cupertino

San José de Cupertino aparte de poder volar («el santo volador»), era conocido por el don de la bilocación.

Es sabido que San José de Cupertino asistió a la muerte de su madre en su pueblo natal sin abandonar el convento de Asís donde residía. Estando ella a punto de expirar gritó con gran acento de dolor: «¡Oh Fray José, hijo mío, ya no te veré más!» Al instante apareció una gran luz que iluminó la habitación, y la moribunda, viendo a su hijo, gritó de nuevo llena de júbilo: «¡ Oh Fray José, hijo mío!». Al mismo tiempo el bienaventurado se encontraba en Asís; salía llorando de su celda, encaminándose a la Iglesia a orar. El padre guardián le encontró y le preguntó la causa de su llanto. Su respuesta fue: «Mi pobre madre acaba de morir».

La carta que llegó muy pronto confirmó la noticia; pero también se supo que el Santo había asistido personalmente a su madre moribunda. Todos estos hechos constan en el proceso de beatificación.

 

San Martín de Porres

la bilocación de San Martín de Porres.

La bilocación de San Martín de Porres: El Santo fue visto en el África por esclavos que recibieron su ayuda y lo reconocieron al llegar a Lima.

La caridad le llevaba en ocasiones a San Martín a multiplicar su presencia, es decir, a estar en dos sitios a la vez. Fray Bernardo Medina cuenta que un comerciante amigo, estando gravemente enfermo en México, se acordó de fray Martín, queriendo tenerlo consigo en su última hora. Al poco tiempo se presentaba el santo en su habitación: «¿Qué es esto? -le dijo fray Martín, amenazándole con el índice – ¿Se quiere morir? ¡Oh, flojo, flojo!». Extrañado el comerciante, le preguntó de dónde venía. «Del convento» respondió el santo.

Al día siguiente el comerciante, completamente sano, anduvo buscando por los conventos de la ciudad a fray Martín, para darle las gracias, pero no le halló. Vuelto a Lima, los dominicos le informaron que el Hermano no había salido de la ciudad, con excepción de una corta visita a Limatambo, donde a menudo solía ir. Cuando halló a fray Martín, éste le dijo, abriendo sus brazos: «¿Se Quería morir? ¡Oh, flojo, flojo!».

En algunas de sus biografías se menciona el hecho de que fue visto ayudando en el continente africano; consolando, llevando remedio y paz a los más sufridos cual Cristo viviente. Ahí encontramos una de sus grandezas: sin viajar “físicamente” llegó a tierras lejanas con su ejemplo de humildad, caridad y servicio.

Un día lo enviaron de comisión algo lejos por varios días. Como era su deber tocar la campana al alba, encomendó esta tarea a un empleado del convento, para que toque en su ausencia. El primer día, el empleado se quedó dormido, pero escuchó la campana tocar al alba. Corrió y encontró en el campanario al santo, y sorprendido le preguntó cómo había entrado, a lo que Martín le dio una moneda prometida y le pidió que calle, pero el empleado contó lo ocurrido, con lo que en el convento quedaron estupefactos, comprendiendo la bilocación.

María de Jesús de Ágreda

la bilocación de María de Jesús de Ágreda

María de Jesús de Ágreda empleaba el don de la bilocación para evangelizar a los indios en Norteamérica.

María de Jesús fue una monja «voladora», que, sin salir de su convento de Ágreda, fundó algunos monasterios en España y, en estado de bilocación,realizó viajes transoceánicos para evangelizar a los indígenas de Texas (EE.UU).

Al mismo tiempo que se trasladaba a América por bilocación, sin salir físicamente de su convento había evangelizado dos veces a «un moro» (musulmán) encarcelado en Pamplona, que, en señal de gratitud, quiso ser bautizado en Ágreda el 28 de noviembre de 1626.El método de reconocimiento fue el elemental, empleado todavía por la policía.

Desfilaron ante él, acompañado por un notario, varios religiosos, laicos y laicas, en primer lugar, tres religiosas y luego todas las de la comunidad de Ágreda. Las dos veces, su reacción fue la misma: «todas van vestidas como la que me visitó en Pamplona», pero, por el rostro sin velo, fue diciendo: «no es, no es» hasta que pasó M. María de Jesús: «esta es la que me ha convertido». Añadió: «¿Cómo estando tú aquí dentro de este monasterio, y sin salir fuera de él, fuiste a Pamplona a convertirme, mientras yo estaba encerrado en el castillo?». María de Jesús, sin responder nada, se fue alejando de las demás

Este don, como muchos otros dones extraordinarios, es un regalo de Dios que la Iglesia trata de entender y explicar pero que, ante el misterio de la acción de Dios, las palabras se hacen cortas e insuficientes. Nos basta el asentimiento de la fe, y el saber que para Dios no hay nada imposible.

Como todos los dones, la bilocación no es para beneficio del que lo experimenta sino más bien para el beneficio de las almas de los demás, ya que siempre cuando se manifiesta este don es para auxiliar a alguien que está en necesidad.

¿Que es la Bilocación? | Fuentes

https://infovaticana.com/2016/02/23/la-bilocacion/
https://www.padrepio.catholicwebservices.com/ESPANOL/Bilocacion.htm
https://fraymartindeporres.wordpress.com/2012/09/23/san-martin-de-porres-en-africa/
https://www.es.catholic.net/op/articulos/1156/cat/119/-que-es-la-bilocacion.html