¿Qué es el acto de contrición?

El acto de contrición es una oración formal recitada durante la Confesión, generalmente justo antes de que el sacerdote diga: “Te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo“. También suele decirse, especialmente antes de acostarse.

Sin embargo, es necesario comprender que el Acto de Contrición no es principalmente una “fórmula mágica” repetida sin pensar que garantiza el perdón inmediato. Más bien, expresa en palabras un acto profundamente personal que involucra los afectos y la voluntad de una persona. Las palabras, sin importar con qué precisión puedan ser recitadas, no hacen nada por si solas.

El acto de contrición comprende:

Paso 1: Sentir lástima por nuestros pecados

La  palabra “contrición” proviene del latín contristare, que quiere decir algo así como “estar con tristeza“.  Entonces comenzamos la oración diciendo: “Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido…”. Aquí expresamos a Dios nuestro sentimiento de tristeza,  que fluye desde nuestro reconocimiento honesto de haber pecado. Este dolor, que es una emoción arraigada en el corazón, es el primer paso hacia el perdón. Sentir dolor no sólo por nuestros pecados sino por haber ofendido a Dios, es un paso fundamental en la confesión de nuestros pecados.

La oración menciona dos tipos de dolor. Primero tenemos aquel ocasionado por el miedo a no ser contados entre los elegidos. Decimos “Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;”. El segundo tipo de dolor surge del amor genuino que tenemos al Señor. Decimos: “pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos“. La teología católica clásica llama al primer tipo “contrición imperfecta” y al segundo tipo “contrición perfecta“. Aunque siempre debemos intentar suscitar el dolor genuino motivado únicamente por nuestro amor a Dios, el dolor que proviene del temor al castigo y el reconocimiento de la insensatez del pecado es suficiente para volvernos al Señor, que anhela perdonarnos.

Paso 2: Renunciar al pecado

Después de expresar nuestro pesar, nos volvemos contra el pecado diciendo: “antes querría haber muerto que haberte ofendido,”. Este odio hacia pecado es absolutamente necesario porque el amor de Dios no puede coexistir con ningún “amor” persistente por el pecado, ni siquiera el más leve. Es decir, es necesaria tener la firme resolución de no volver a cometer el mismo pecado por el que nos estamos doliendo frente al Señor. Nadie puede lograr un compromiso firme con Dios si no tiene el firme propósito de no volver a pecar. Esto, por supuesto, no significa que no flaquearemos y que toda intención de volver a pecar desaparecerá instantáneamente. Probablemente no lo hará. Más bien, aunque el pecado pueda persistir, siempre debemos desdeñarlo y resistirlo.

Paso 3: Tener la resolución de enmendar tu vida

Cada Acto de Contrición auténtico debe incluir una promesa solemne de abandonar el pecado. La forma tradicional tiene estas palabras: ” y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén“. Muchas personas, por supuesto, se niegan a cumplir esta promesa, alegando: “Solo soy humano e inevitablemente volverá a pecar. ¿Debería hacer semejante promesa?“. .

Esta promesa establece firmemente la voluntad de uno contra el pecado. Como tal, representa un alejamiento libre y consciente del pecado y un acercamiento hacia Dios. Esta re-afirmación del compromiso básico de uno con Dios es esencial. Sin ella, una persona siempre se quedará a ambos lados de la cerca entre Dios y el pecado. Peor aún, confesar un pecado mientras en el fondo de tu corazón planeas cometerlo, “bloquea” -por así decirlo- el perdón de Dios, haciendo tu confesión inválida. Esto reduce el sacramento de la Penitencia a algo que es para muchos una “licencia para pecar”. Algunas personas, desafortunadamente, se enredan en un patrón de pecado grave seguido de Confesión, luego repiten el pecado, vuelven a la Confesión, y así sucesivamente. Esto generalmente significa que falta el firme propósito de enmienda y que el pecador ha malentendido cómo funciona el sacramento de la Penitencia.

Ahora, tenga en cuenta la frase “para evitar las ocasiones futuras de pecado“. Esto es crucial para cualquier estrategia que busca conservar viva la promesa de dejar de pecar. El término “ocasiones futuras de pecadose refiere más exactamente a personas, lugares y cosas que sabemos podrían resultan en pecado. Los ejemplos abundan: alguien con un problema con la bebida no debería ir a cócteles; alguien que se enfurece al escuchar noticias de actualidad no debería escuchar programas políticos; alguien que tiene problemas con la pornografía no debe tener fácil acceso a Internet; alguien que calumnia a otras personas no debe sentarse con personas que disfrutan los chismes.

Como puede ver ahora, el Acto de Contrición es mucho más que una oración repetitiva. En un sentido verdadero, se encuentra en el centro mismo de la vida cristiana. Cada vez que decimos el Acto de Contrición, reafirmamos esa verdad esencial, expresamos nuestro dolor por los pecados del pasado y declaramos nuestra esperanza de que la gracia de Dios ciertamente triunfe dentro de nosotros y nuestros corazones.

Fuentes

El autor del artículo es el monseñor Charles Pope.

 

1 respuesta

  1. Carlos dice:

    Doy este testimonio: he sido un católico tibio toda mi vida, recurrente en un vicio que me llevó a un pecado grande, pedí ayuda a Dios con el corazón “sácame de esto porque con mis fuerzas yo no puedo” y así fue.
    Pero segui con mi vicio, y mirando hacia atrás añorando el pecado.
    Luego todo se vino abajo y en las ruinas, ahí Si!, corri a pedirle ayuda a Dios “Señor ven en mi axulio”.
    Hago todos los días el rosario y la liturgia de las horas, misa frecuente, y visita al sagrario.
    Esto me da 3 o 4 momentos del día para realizar este acto de contrición.
    Gloria a Dios! Alabado sea! llevo 91 días apartado de un vicio en el que estuve más de 30 años.

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