Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo…


¿No sucede así en su parroquia?

Cada Domingo, son muchos los sacerdotes que nos animan a recibir la Santa Comunión. Nos invitan a participar de «este banquete gratuito», al que todos «tenemos derecho», pues como cristianos «lo merecemos». También se nos recuerda, que «todos» estamos llamados a participar y que la confesión «no es un requerimiento indispensable»… Y así, sin haber confesado, cientos reciben la Sagrada Comunión.

Efectivamente, si bien es cierto todos estamos llamados a participar de este banquete,  es requisito indispensable llevar a cabo la confesión sacramental, con atrición y dolor por las ofensas cometidas.

«Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. 27. Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. 28. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. 29. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.»

I Corintios, 11