Piden la cancelación del Encuentro Mundial de las Familias

Se elevan desde muchas partes voces para pedir al Papa que cancele el Encuentro de las Familias previsto en Dublín, el cual recibirá al jesuita “homo-herético” James Martin. Avergüenzan las presencias de cardenales gravemente involucrados en los recientes casos de abusos. A éstos se agrega el cardenal O’Malley, presidente de la Comisión creada en el Vaticano, que a último momento anunció que no estará presente pues en su diócesis acaba de explotar un nuevo escándalo.

Mientras desde muchas partes se elevan voces que piden al pontífice que cancele el Encuentro de las Familias previsto en Dublín, y mientras las peticiones para pedir que no hable el cuestionado sacerdote jesuita James Martin, auspiciante del movimiento LGBT, ha superado las diez mil firmas, el cardenal Sean O’Malley, presidente de la Comisión creada en el Vaticano contra los abusos anunció que no estará presente en el evento, en el que debía hablar y moderar una comisión y un debate.

Pero en Dublín, para una cita en la que se discuten también las casullas, habrá otros cardenales y personajes que definir como problemáticos ahora es decir poco. Una cita que desde el principio ha estado viciada por la presión de algunos sectores de la Iglesia para hacer pasar todos los “tipos” de la familia. Y, entre los oradores, la presencia, de James Martin es el ejemplo más obvio. Pero también una cita que no puede ser no resentirse a causa de una cadena de escándalos que tienen precisamente su detonador en la homosexualidad en la Iglesia. Desde la dimisión de Pineda, el obispo auxiliar de Tegucigalpa (Honduras), el brazo derecho de Maradiaga, el súper consejero del pontífice, y gran amigo del nuevo sustituto en la Secretaría de Estado, el venezolano Edgar Peña Parra; hasta el escándalo de Theodore McCarrick, gran consejero para Estados Unidos del pontífice. Y ahora el gran Informe del Gran Jurado de Pennsylvania, que arrojó más que una sombra sobre la gestión de los sacerdotes abusadores por parte del cardenal Donald Wuerl. McCarrick no es sólo un cardenal, es el hombre que favoreció carreras inesperadas como la del cardenal de Chicago, Blaise Cupich, y la de Kevin Farrell, su vicario (¡y compañero de habitación durante seis años!) colocado por Francisco a la cabeza del Dicasterio de los Laicos, la Familia y la Vida. Un hombre para quien, tras el escándalo de McCarrick, más de una voz en los Estados Unidos pidió su dimisión. Farrell estará en Dublín, Wuerl (¡aunque por su edad, se excedió en el cargo por casi tres años!) estará en Dublín, al igual que el padre Martin SJ.

El cardenal O’Malley habría tenido que moderar una comisión y un debate sobre el tema: “salvaguardar a los niños y adultos vulnerables”. En una declaración de la arquidiócesis se explica que “problemas importantes relacionados con el cuidado pastoral del Seminario de San Juan, en la arquidiócesis de Boston, y con los seminaristas inscritos en el programa de capacitación requieren la atención personal y la presencia del cardenal”. Los problemas importantes, incluso en este caso, están relacionados con la homosexualidad en el clero. Dos seminaristas del San Juan fueron acusados de crear un clima de abuso e intimidación, con la posible connivencia del rector, que O’Malley ha puesto en descanso sabático inmediatamente, para poder llevar a cabo una investigación sin condicionamientos e interferencias. Pero el mismo O’Malley puede no tener la conciencia totalmente en su lugar. Tres meses antes de que explotara con toda su fuerza el escándalo de McCarrick, la comisión presidida por O’Malley había recibido reclamos atendibles contra el “tío Teddy”, y no se hizo nada. O’Malley participó en una ceremonia de homenaje al cardenal en un ambiente cordial.

Ciertamente puede parecer utópico que el Vaticano decida cancelar el Encuentro Mundial de las Familias, y reemplazarlo, como ha propuesto alguien en Estados Unidos, con dos días de oración y penitencia públicas. Aunque sería algo muy bello, y más cercano a la realidad de la situación que la habitual pasarela de conferencias. Pero también es seguro que a la luz de los escándalos que en estos meses han martillado repetidamente a la Iglesia y a hombres cercanos al pontífice el desarrollo “normal” tendrá algo de surrealista y ficticio. También por eso “Ending Clergy Abuse”, una organización mundial que reúne a sobrevivientes, activistas y expertos, escribió una carta abierta al arzobispo Diarmuid Martin, de Dublín. En ella se pide que el actual pontífice sustituya a tres cardenales, por el rol importante que desempeñarán en el Encuentro Mundial: Óscar Maradiaga, de Honduras, Kevin Farrell y Donald Wuerl, de los que ya hemos hablado. Ellos deben ser investigados, no honrados, afirma “Ending Clergy Abuse”. Y añade: “si el Papa permanece callado sobre Wuerl, lo mantiene en un lugar de honor y respeto durante el período en Irlanda, sigue siendo lo que dijo en relación a Chile ‘parte del problema’. Una vez más estará apoyando y fomentando lo que él definió como “una cultura del abuso y del encubrimiento en la Iglesia Católica”.

La carta de “Ending Clergy Abuse” recuerda que Wuerl está citado en el Informe del Gran Jurado, presentado en Pennsylvania, por haber hablado de un “círculo del secreto” para describir el encubrimiento eclesiástico de los abusos. “La omisión del Papa respecto a Wuerl provoca muchas preguntas ¿También Francisco forma parte del círculo del secreto?

Fuentes

http://lanuovabq.it/it/scandali-e-diserzione-annulare-il-meeting-di-dublin
Traducido por Traducción al español por: José Arturo Quarracino
Adaptado por Proyecto Emaús

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