¿«Perdona nuestras ofensas» o «perdona nuestras deudas»?


La Biblia Vulgata, conocida más comúnmente como «La Vulgata» es una traducción de la Biblia hebrea y griega al latín, realizada a finales del siglo IV, (en el 382 d.C.) por Jerónimo de Estridó (Santo patrono de los traductores). Fue encargada por el papa Dámaso I dos años antes de su muerte. Es considerada la Biblia de traducción más exacta.

Si tomamos esta Biblia, podremos encontrar en el evangelio de San Mateo (San Mateo 6, 9-13)  la oración del Señor, conocida por todos nosotros como El Padrenuestro:

«Pater noster qui in cælis es sanctificetur nomen tuum,   veniat regnum tuum fiat voluntas tua sicut in cælo et in terra, panem nostrum supersubstantialem da nobis hodie,  et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimisimus debitoribus nostris  et ne inducas nos in temptationem sed libera nos a malo».

En ella se emplea la palabra debita, misma que en latín se traduce literalmente como deuda. Nuestro Señor Jesucristo empleó la palabra «deudas» y no «ofensas».

Entendiendo la diferencia

La nueva traducción no es feliz; porque “ofensa” tiene un matiz muy restringido con respeto a “pecado” o “falta” que son más amplias. Una ofensa implica una relación personal que puede estar ausente en un pecado o falta. Quien viola una norma de tránsito, comete una falta, pero no intenta ofender a nadie.

La deuda abarca todo lo que le debemos a Dios (la vida, la salud, el alimento, el vestido, la familia, la gracia, la redención, etc.). La deuda abarca, pues, todo, naturalmente que también las ofensas que le hacemos.

Al decir «perdona nuestras ofensas» sólo pedimos a Dios que nos condone lo que debemos por el pecado (ofensas) y no todo lo demás que también le debemos. Traducir la palabra debita como «ofensa» es restrictivo. A Dios le debemos todo, no sólo por nuestras ofensas.

La Virgen -cuando vivía en la tierra- no habría podido rezar la nueva traducción del padrenuestro porque Ella nunca pecó y por lo tanto jamás ofendió a Dios, en cambio si se traduce literalmente -que es lo más correcto- si lo podría haber rezado, porque aún Ella debía todo al Señor. La Virgen tenía para con Dios, la deuda de la Vida (de haber sido creada), de haber sido preservada de todo pecado, de ser la Madre de Dios, etc. Todas esas eran deudas ¡y, por supuesto, no eran ofensas!

El padrenuestro y el purgatorio

Pero hay más. En versión original y auténtica, el Padre Nuestro era un buen apoyo de la doctrina del Purgatorio que los protestantes niegan. Porque justamente ese sitio tiene por misión el que paguemos “nuestras deudas”. La confesión borra el pecado. Pero es obvio que, además, es preciso restablecer el orden y restituir, si viene el caso. Esa deuda no extinguida por la confesión es cancelada en el Purgatorio.

De paso esta doctrina justifica  las famosas “indulgencias” que la iglesia tan generosamente concede y que Lutero jamás entendió. La indulgencia borra la deuda que se paga en el Purgatorio; por ello se aconseja tanto que las apliquemos a nuestros difuntos.Como vemos, con la nueva traducción se perdió algo más que una palabra.

¿Cómo y cuando ocurrió este cambio?

Esta oración fue cambiada de su tenor tradicional hace ya algunos años por el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano). Juan Pablo II solicitó que en todas partes se rece igual y exhortó a los episcopados a llegar a un único Padre Nuestro. Orden sobremanera curiosa, pues la misa en latín se rezaba en todas partes iguales y ahora no. Por desgracia nadie ha dicho lo obvio, lo sensato: Debe prevalecer el Padre Nuestro de la Tradición, salvo que haya un gravísimo error en la traducción.

Pidamos a Dios, que nos perdone TODO lo que le debemos, incluyendo -por supuesto- nuestras ofensas. Recemos frecuentemente esta oración. Y no olvidemos que, con el padrenuestro, estamos pidiendo al Padre que nos perdone en la medida que perdonamos nosotros. Si queremos que Dios nos perdone, debemos nosotros también perdonar. El amor y el perdón son la señal del verdadero cristiano.

Fuentes

https://adelantelafe.com/ofensas-o-deudas-el-nuevo-padre-nuestro/

http://www.catolicidad.com/2009/05/perdona-nuestras-deudas.html