Oración para pedir humildad

La soberbia se define como el deseo desordenado por la propia excelencia. La virtud opuesta a éste vicio, la humildad, es por tanto, una virtud derivada de la templanza por la que el hombre, tiene facilidad para moderar ese apetito desordenado de la propia excelencia, porque recibe luces para entender su pequeñez y su miseria, principalmente con relación a Dios. Santo Tomás afirma en la Summa: “La humildad significa cierto laudable rebajamiento de sí mismo, por convencimiento interior”.

¡Oh Jesús! Manso y Humilde de Corazón,
escúchame:

del deseo de ser reconocido,
líbrame Señor (usar esta respuesta de ahora en adelante)

del deseo de ser estimado…
del deseo de ser amado…
del deseo de ser ensalzado…
del deseo de ser alabado…
del deseo de ser preferido…
del deseo de ser consultado…
del deseo de ser aprobado…
del deseo de quedar bien…
del deseo de recibir honores…
del temor de ser criticado…
del temor de ser juzgado…
del temor de ser atacado…
del temor de ser humillado…
del temor de ser despreciado…
del temor de ser señalado…
del temor de perder la fama…
del temor de ser reprendido…
del temor de ser calumniado…
del temor de ser olvidado…
del temor de ser ridiculizado…
del temor de la injusticia…
del temor de ser sospechado.

 

Jesús, concédeme la gracia de desear:
-que los demás sean más amados que yo,
-que los demás sean más estimados que yo,
-que en la opinión del mundo, otros sean engrandecidos y yo humillado,
-que los demás sean preferidos y yo abandonado,
-que los demás sean alabados y yo menospreciado,
-que los demás sean elegidos en vez de mí en todo,
-que los demás sean más santos que yo, siendo que yo me santifique debidamente.

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