Oficio Parvo de la Inmaculada


Oficio Parvo de la Inmaculada

Oficio Parvo de la Inmaculada, también conocido como el «pequeño oficio de la Inmaculada Concepción»

En la tradición marianista el “Oficio parvo de la Inmaculada” ha sido una forma de oración a María muy popular. Guillermo José Chaminade ya lo rezaba en el Colegio San Carlos de Mussidan, como podemos comprobar en las “Reglas sobre el rosario y otras oraciones” de este centro, de donde fue alumno y luego profesor y capellán (1771-1791). Aparece ya en los primeros textos chaminadianos de la Congregación de la Inmaculada: los congregantes debían rezarlo diariamente, según consta en los “Estractos de las Reglas generales” (“Ecrits et paroles” I, nº 10).

Las demás fundaciones marianistas, especialmente las “Hijas de María” y la “Compañía de María” adoptaron y vivieron esta práctica diaria de oración mariana durante 150 años, cuando todavía no se rezaba comunitariamente la “Liturgia de las Horas”. Esta oración litúrgica se impone en toda la Vida religiosa a partir del Vaticano II, y el Oficio parvo decae y desaparece de la oración comunitaria.

Pero hoy nos interesa recuperar, no solo por interés histórico y familiar, sino como un servicio a la oración personal, este Oficio, que en los últimos años previos al Vaticano II, adoptó la versión que ahora presentamos.

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Cómo se divide el rezo del Oficio Parvo de la Inmaculada

El pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción sigue las divisiones tradicionales del gran Oficio divino, cuya recitación distribuyó en diferentes horas del día el salterio del Rey y Profeta David, que decía: “Siete veces al día, te dirigirás al Señor en alabanzas”.

De acuerdo con los cánones del Breviario, se reparte así:

Maitines: antes de la aurora
Prima: a las 6 horas
Tercia: a las 9 horas
Sexta: a las 12 horas
Nona: a las 15 horas
Vísperas: al atardecer
Completas: por la noche

Aunque se puede rezar todo de una vez, es mejor seguir esta división que renueva, durante el día, el recuerdo y las excelsas alabanzas a María Santísima. Si se recita en coro el Pequeño Oficio, se debe hacerlo por entero, adecuado al lugar y al número de personas que lo rezan. La pronunciación debe ser clara, bien inteligible y al unísono, para que pueda infundir devoción a los que rezan y a los que oyen.

Los Himnos se suelen rezar de pie. El “Oremos” final de cada Hora, de rodillas, al igual que el ofrecimiento y las oraciones después del Oficio. Este pequeño ceremonial, aunque no es obligatorio, nos lleva a atender el deseo de la Santa Madre Iglesia de que se rece el Oficio dignamente, con piedad y atención.

INDULGENCIAS
Tuvo el inmortal Pontífice Pío IX, el Papa de la Inmaculada Concepción, la honra de consagrar mundialmente el Oficio Menor.
A petición de Mons. Carlos F. Rousselet, Obispo de Sée (Francia), se concedió 300 días de indulgencia, por la recitación de estas Horas: De igual modo, Pío IX concedió 100 días de indulgencia a quien rezase la antífona “Esta es la Virgen”, con el verso, el responso y la oración.

OFICIO PARVO DE LA INMACULADA O

PEQUEÑO OFICIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Maitines (antes de la aurora)

V.- Sin tardanza pregona, lengua mía,
R.- Las glorias y alabanzas de María.

V.- Atiende a mi socorro, gran Señora,
R.- y  líbreme tu diestra protectora.

Gloria al Padre…

Himno

Salve, del mundo Señora,
De los cielos Soberana.
Virgen Madre, encantadora
Estrella de la mañana.
Llena de gracia, en tus ojos
Resplandece luz divina
Que al mundo a tus pies de hinojos
Con sus rayos ilumina.
Antes que otra criatura
Dios hiciera de la nada,
Te destinó Virgen Pura,
Para ser su Madre Inmaculada.
Te hizo como un cielo hermosa
A su gloria reservado,
Para ser su casta esposa,
En quien Adán no ha pecado.
Amén.

V.- Dios la escogió y la predestinó.
R.- En su Tabernáculo la hizo habitar.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

Oremos

Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.
R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R.- Amén.

Prima (a las 6 horas)

V.- Sin tardanza pregona, lengua mía,
R.- Las glorias y alabanzas de María.

V.- Atiende a mi socorro, gran Señora,
R.- y  líbreme tu diestra protectora.

Gloria al Padre…

Himno

Salve, Virgen sapientísima,
Casa al Señor dedicada,
que adornan siete columnas
y rica mesa de gracias.
Fuiste de todo contagio,
de este mundo preservada,
y en el seno de tu madre
Dios te quiso siempre santa.
Tú eres madre de los vivos,
para los santos entrada,
nueva estrella de Jacob,
de los cielos Soberana.
Ya que eres para el demonio
terrible hueste en batalla,
sé también puerto y refugio
para las almas cristianas.
Amén.

V.- Él mismo la creó en el Espíritu Santo.
R.- Y la representó maravillosamente en todas sus obras.

V.- Dios la escogió y la predestinó.
R.- En su Tabernáculo la hizo habitar.

Oremos

Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.
R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R.- Amén.

TERCIA (9 horas)

V.- Sin tardanza pregona, lengua mía,
R.- Las glorias y alabanzas de María.

V.- Atiende a mi socorro, gran Señora,
R.- y  líbreme tu diestra protectora.

Gloria al Padre…

Himno

Salve ¡oh, Arca de Alianza!,
y trono de Salomón,
Arco iris hermosísimo,
Zarza que no se abrasó.
Vara de José florida,
gedeónico vellón,
Puerta al Señor reservada,
Panal que Sansón halló.
Preservar era muy justo
a quien nació en tanto honor,
del original pecado
en que Eva nos engendró.
La que por su madre excelsa
escogiera el mismo Dios,
sujeta a culpa ninguna
ni un instante consintió.
Amén.

 

V.- En los altísimos cielos tengo yo mi morada.
R.- Y el trono mío sobre una columna de nubes.

V.- Dígnate, Señora, acoger mis súplicas.
R.- Y lleguen a Ti mis clamores.

Oremos

Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.
R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R.- Amén.

SEXTA (12 horas)

V.- Sin tardanza pregona, lengua mía,
R.- Las glorias y alabanzas de María.

V.- Atiende a mi socorro, gran Señora,
R.- y  líbreme tu diestra protectora.

Gloria al Padre…

Himno

Dios te salve, Virgen Madre,
Templo de la Trinidad,
de los Ángeles el gozo,
de la pureza panal.
Consuelo de los que lloran,
Jardín que alegría da,
Palma de la paciencia,
Cedro de la castidad.
Tú eres tierra bendecida,
y herencia sacerdotal,
santa y libre de la culpa
que a todos transmitió Adán.
Tú eres la puerta oriental,
en Ti está toda la gracia,
Tú eres la Virgen sin par.
Amén.

V.- Como un lirio entre los espinos,
R.- Así es mi predilecta entre los hijos de Adán.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

Oremos

Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.
R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R.- Amén.

NONA (15 horas)

V.- Sin tardanza pregona, lengua mía,
R.- Las glorias y alabanzas de María.

V.- Atiende a mi socorro, gran Señora,
R.- y líbreme tu diestra protectora.

Gloria al Padre…

Himno

Salve, ciudad de refugio,
Torre de David provista
de poderosas defensas,
y con armas guarnecida.
En tu Concepción, ardiendo
en la caridad divina,
Tú del infernal dragón
quebrantaste la malicia.
Salve, pues, oh mujer fuerte,
salve Tú, Judit invicta,
Abisag, virgen hermosa,
que al David del cielo aviva.
Raquel llevó en sus entrañas
quien salvó la gente egipcia:
pero al Salvador del mundo
llevó en las suyas María.
Amén

 

V.- Toda Tú eres hermosa, oh Madre mía.
R.- Y nunca hubo en Ti la culpa original.

V.- Dígnate, Señora, acoger mis súplicas.
R.- Y lleguen a Ti mis clamores.

Oremos

Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.
R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R.- Amén.

VÍSPERAS (a las 18 horas)

V.- Sin tardanza pregona, lengua mía,
R.- Las glorias y alabanzas de María.

V.- Atiende a mi socorro, gran Señora,
R.- y líbreme tu diestra protectora.

Gloria al Padre…

Himno

Salve, místico Reloj,
de el Sol de Justicia eterna
retrocediera diez grados,
al tomar Dios carne nuestra.
Para que el hombre subiese
del profundo a suma alteza,
hízose menos que el Ángel
todo un Dios de gloria inmensa.
Con los rayos de este Sol,
¡oh, María!, centelleas;
como Aurora que de Él nace,
ya en tu Concepción te ostentas.
Lirio entre espinas, quebrantas
de la serpiente la cabeza
y hermosa como la luna
la senda al errante muestras.
Amén.

V.- Yo hice nacer en los cielos la luz indeficiente.
R.- Y como una niebla cubrí toda la tierra.

V.- Dígnate, Señora, acoger mis súplicas.
R.- Y lleguen a Ti mis clamores.

Oremos

Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.
R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R.- Amén.

COMPLETAS (a las 21 horas)

V.- Conviértenos Jesús, por vuestro amor.
R.- Y retira de nosotros tu furor.

V.- En mi socorro venid ya, Señora.
R.- Del enemigo libradme, vencedora.

Gloria al Padre…

Himno

Salve, Virgen floreciente;
salve, Madre siempre intacta;
salve, Reina de clemencia,
por estrellas coronada.
Más que los Ángeles todos
eres Tú pura y sin mancha,
y estás del Rey a la diestra
con vestidura dorada.
Oh, Tú, de la gracia Madre,
del reo dulce esperanza,
luciente Estrella del mar,
Refugio del que naufraga.
Oh, puerta del cielo abierta
por Ti que al enfermo sanas,
ver a nuestro Rey logremos
en la celestial morada.
Amén.

V.- Bálsamo derramado es tu nombre, oh María.
R.- Tus siervos te amaron sobremanera.

V.- Dígnate, Señora, acoger mis súplicas.
R.- Y lleguen a Ti mis clamores.

Oremos

Santa María, Reina de los Cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Dominadora del mundo, que a nadie desamparáis ni despreciáis; poned, Señora, en mí, los ojos de vuestra piedad y alcanzadme de vuestro amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que, venerando ahora afectuosamente vuestra Inmaculada Concepción, consiga después la corona de la eterna bienaventuranza: por el mismo Hijo vuestro, Jesucristo, Señor Nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V.- Proteged, Señora, mi oración.
R.- Y llegue hasta Vos mi clamor.

V.- Bendigamos al Señor.
R.- Demos gracias a Dios.

V.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R.- Amén.

 

DESPUÉS DEL OFICIO

V.- Suplicando te ofrecemos,
Madre nuestra y Virgen pía,
estos himnos de alabanza.
Condúcenos en la vida
por el camino más próspero,
y en la triste agonía  asístenos con tu amparo
¡Oh, Dulcísima Virgen María!
Amén.

R.- A Dios démosle gracias.

Antífona

R.- Esta es la vara en la cual no hubo ni el nudo del pecado original, ni la corteza de la culpa actual.

V.- Oh Virgen concebida sin pecado.
R.- Ruega a Aquél cuyo Hijo nos has dado.

Oración

¡Oh, Dios!, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste digna morada para tu Hijo; Te rogamos que, así como preservaste a Ella de toda mancha por la muerte prevista de tu mismo Hijo, así también nos concedas que, mediante su intercesión, lleguemos limpios de toda culpa a tu presencia. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
V.- Amén.