Los Novísimos según el catecismo de San Pio X – Parte I


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Los Novísimos, definiciones tomadas del Catecismo de San Pio X, con aportes de Santo Tomás de Aquino y San Agustín, estructurado conveniente con notas para su más fácil comprensión y entendimiento. Transmitido por Radio Cristiandad el 2010, especial de los Novísimos.

PARTE I
– LOS NOVÍSIMOS –

 

¿Qué se entiende por Novísimos? – Novísimos se llaman en los Libros Santos las cosas postreras que acaecerán al hombre. A los Novísimos también se les llama las Postrimerías del hombre, porque la muerte es la cosa postrera que sucede al hombre en este mundo; el Juicio de Dios es el último de los juicios que hemos de sufrir; el Infierno es el mal extremo que tendrán los malos, y la Gloria, el sumo bien que poseerán los buenos.

¿Cuántos son los Novísimos o Postrimerías del hombre? – Los Novísimos o Postrimerías del hombre son cuatro Muerte, Juicio, Infierno y Gloria.

¿Cuándo hemos de pensar en nuestras Postrimerías? – Conviene pensar todos los días en nuestras Postrimerías, y sobre todo en la oración de la mañana al despertarnos, a la noche antes de acostarnos, y siempre que nos sintiéremos tentados, porque este pensamiento es eficacísimo para hacernos huir del pecado.

Las Sagradas Escrituras dicen «Piensa en tus postrimerías y no pecarás». (Eclo 7, 40)

novísimos postrimerías

Novísimos, las cosas postreras que acaecerán a todos los hombres.

NOVÍSIMOS – SOBRE LOS JUICIOS –

¿Qué nos enseña el séptimo artículo: Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos? – El séptimo artículo del Credo nos enseña que al fin del mundo Jesucristo, lleno de gloria y majestad, vendrá del cielo para juzgar a todos los hombres, buenos y malos, y dar a cada uno el premio o el castigo que hubiere merecido.  Jesucristo lleno de Gloria y Majestad vendrá del Cielo para juzgar a todos los hombres, buenos y malos y dar a cada uno el premio o castigo que hubiere merecido.

Si todos, inmediatamente después de la muerte, hemos de ser juzgados por Jesucristo en el juicio particular, ¿por qué todos hemos de ser juzgados en el juicio universal? – Hemos de ser juzgados todos en el juicio universal por varias razones:

  1. Para gloria de Dios.
  2. Para gloria de Jesucristo.
  3.  Para gloria de los Santos.
  4. Para confusión de los malos.
  5. Finalmente, para que el cuerpo tenga con el alma su sentencia de premio o de castigo.

Notas: Inmediatamente después de la muerte y en el mismo lugar donde esta acaeció, tiene lugar el juicio particular. Allí el alma recibe el castigo o la recompensa  (Cielo, Purgatorio o Infierno).

Este juicio es sin embargo distinto al Juicio Universal que tendrá lugar al final de los tiempos y en donde participaran las almas con sus respectivos cuerpos. En este juicio finalmente todos conoceremos la verdad y nada quedará oculto.  Será para la Gloria de Dios, la Gloria de Jesucristo, gloria de los santos y confusión de los malos.

Esto tiene que ser así, para exponer a los perversos que muchas veces pasan por benefactores de la humanidad, y los buenos y santos, que son oprimidos. Allí finalmente, caerán todas las caretas. «No hay nada oculto que no haya de saberse».

¿Cómo se manifestará la gloria de Dios en el juicio universal? – En el juicio universal se manifestará la gloria de Dios, porque todos conocerán con cuanta justicia gobierna Dios el mundo, aunque ahora se ven muchas veces afligidos los buenos y en prosperidad los malos.

 ¿Cómo se manifestará en el juicio universal la gloria de Jesucristo? – En el juicio universal se manifestará la gloria de Jesucristo porque habiendo sido injustamente condenado por los hombres, aparecerá entonces a la faz de todo el mundo como juez supremo de todos.

 ¿Cómo se manifestará la gloria de los Santos en el juicio universal? – En el juicio universal se manifestará la gloria de los Santos porque muchos de ellos, que murieron despreciados de los malos, serán glorificados a la vista de todo el mundo.

¿Cuál será en el juicio universal la confusión de los malos? – En el juicio universal será grandísima la confusión de los malos, mayormente la de aquellos que oprimieron a los justos o procuraron en vida ser estimados como hombres buenos y virtuosos, al ver descubiertos a todo el mundo los pecados que cometieron, aún los más secretos.

 

NOVÍSIMOS – SOBRE LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS –

 

¿Qué nos enseña el undécimo artículo: LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS? – El undécimo artículo del Credo nos enseña que todos los hombres resucitarán, volviendo a tomar cada alma el cuerpo que tuvo en esta vida.

¿Cómo sucederá la resurrección de los muertos? – La resurrección de los muertos sucederá por la virtud de Dios omnipotente, a quien nada es imposible.

¿Cuándo acaecerá la resurrección de los muertos? – La resurrección de los muertos acaecerá al fin del mundo, y entonces seguirá el juicio universal.

¿Por qué ha dispuesto Dios la resurrección de los cuerpos? – Dios ha dispuesto la resurrección de los cuerpos para que, habiendo el alma obrado el bien o el mal junto con el cuerpo, sea también junto con el cuerpo premiada o castigada.

¿Resucitarán todos los hombres de la misma manera? – No, señor; sino que habrá grandísima diferencia entre los cuerpos de los escogidos y los cuerpos de los condenados, porque sólo los cuerpos de los escogidos tendrán, a semejanza de Jesucristo resucitado, las dotes de los cuerpos gloriosos.

¿Cuáles son las dotes que adornarán los cuerpos de los escogidos? – Las dotes que adornarán los cuerpos gloriosos de los escogidos son:

1ª., la impasibilidad, por la que no podrán ya estar sujetos a males y dolores de ningún género, ni a la necesidad de comer, descansar o de otra cosa; 2ª., la claridad, con la que brillarán como el sol y como otras tantas estrellas; 3ª., la agilidad, con que podrán trasladarse en un momento y sin fatiga de un lugar a otro, y de la tierra al cielo; 4ª., la sutileza, con que sin obstáculo alguno podrán penetrar cualquier cuerpo, como lo hizo Jesucristo resucitado.

¿Cómo serán los cuerpos de los condenados? – Los cuerpos de los condenados estarán privados de las dotes de los cuerpos gloriosos y llevarán la horrible marca de su eterna condenación.

Notas: A la condenación del alma, es lógico que siga la condenación del cuerpo. Por más cuidados que le prodiguen en esta vida al cuerpo, de nada valdrá si uno resulta condenado. De la misma manera, quien por más deteriorado tenga el cuerpo en esta vida, si gana el Cielo, en la Gloria su cuerpo sera perfecto.  Todos, niños, jóvenes  y ancianos resucitaran en la edad perfecta: los 33 años.

 

NOVÍSIMOS – SOBRE LA VIDA ETERNA –

 

¿Qué nos enseña el último artículo del Credo: Y LA VIDA ETERNA? – El último artículo del Credo nos enseña que, después de la vida presente, hay otra, o eternamente bienaventurada para los escogido en el cielo o eternamente infeliz para los condenados al infierno.

¿Podemos comprender la bienaventuranza del cielo? – No, señor; no podemos comprender la bienaventuranza de la gloria, porque sobrepuja nuestro limitado entendimiento y porque los bienes del cielo no pueden compararse con los bienes de este mundo.

¿En que consiste la bienaventuranza de los escogidos? – La bienaventuranza de los escogidos consiste en ver, amar y poseer por siempre a Dios, fuente de todo bien.

¿En qué consiste la infelicidad de los condenados? – La infelicidad de los condenados consiste en ser privados por siempre de la vista de Dios y castigados con eternos tormentos en el infierno.

¿Son únicamente para las almas los bienes del cielo y los males del infierno? – Los bienes del cielo y los males del infierno son ahora únicamente para las almas, porque solamente las almas que están ahora en el cielo o en el infierno; pero después de la resurrección, los hombres serán o felices o atormentados para siempre en alma y cuerpo.

¿Serán iguales para los bienaventurados los bienes del cielo y para los condenados los males del infierno? – Los bienes del cielo para los bienaventurados y los males de infierno para los condenados serán iguales en la sustancia y en la duración eterna; más en la medida o en los grados serán mayores o menores, según los méritos o deméritos de cada cual.

Notas: Hay ya dos cuerpos gloriosos en el Cielo: El de Nuestro Señor Jesucristo y el de la Santísima Virgen María, asunta en cuerpo y alma a lo Cielos. Aunque no es dogma de fe, algunos autores sostienen que también San José habría participado ya de esta resurrección. Este argumento tiene como base el hecho de  que no existen, ni reliquias, ni restos ni tumba de san José. Por ello, se presume que la Sagrada Familia en pleno (incluido el buen San José), ha participado ya de la gloriosa resurrección.

¿Serán iguales para los bienaventurados los bienes del cielo y para los condenados los males del infierno? – Los bienes del cielo para los bienaventurados y los males de infierno para los condenados serán iguales en la sustancia y en la duración eterna; más en la medida o en los grados serán mayores o menores, según los méritos o deméritos de cada cual.

Notas: La visión y la fruición, no serán iguales para todas las almas en el cielo ni para todas las almas en el infierno.  Es decir, la visión de la divinidad, no es la misma para la Santísima Virgen que para aquellos que -a duras penas- hicieron los méritos suficientes para ganar el Cielo. Puede figurarse tal y como sucede en los teatros o en los estadios, en donde si bien es cierto los asistentes presencian el mismo espectáculo, la visión para los que están en la primera fila, no es la misma para aquellos en las ubicaciones más alejadas. De la misma manera y en el sentido contrario aplica para aquellos condenados eternamente.