Noviembre 19: Santa Isabel de Hungría


Noviembre 19: Santa Isabel de Hungría

Santa Isabel de Hungría consagr’o su breve vida al cuidado de los pobres y enfermos.

Santa Isabel de Hungría fue hija del rey Andrés II de Hungría y de Gertrudis de Merania. La hermana de su madre era Hedwig de Andechs, esposa del duque Enrique I de Silesia. Su ascendencia incluía muchas figuras notables de la realeza europea, que se remontan hasta Vladimir el Grande de Kievan Rus. Según la tradición, nació en Hungría, posiblemente en el castillo de Sárospatak, el 7 de julio de 1207.

Un sermón impreso en 1497 por el fraile franciscano Osvaldus de Lasco, un funcionario de la iglesia en Hungría, es el primero en nombrar a Sárospatak como el lugar de nacimiento de Isabel, quizás basándose en la tradición local. La veracidad de este relato no está exenta de reproches: Osvaldus también traduce el milagro de las rosas (ver más abajo) a la infancia de Elizabeth en Sárospatak y la hace abandonar Hungría a la edad de cinco años.

Según una tradición diferente, nació en Pozsony, Hungría (actual Bratislava, Eslovaquia), donde vivió en el Castillo de Posonio hasta los cuatro años.

Elizabeth fue llevada a la corte de los gobernantes de Turingia en el centro de Alemania, para ser comprometida con Luis IV, una futura unión que reforzaría las alianzas políticas entre las familias. Fue criada por la corte de Turingia y habría estado familiarizada con el idioma y la cultura local.

A los 15 años, Santa Isabel de Hungría fue dada en matrimonio por su padre el Rey de Hungría al príncipe Luis VI de Turingia,  el matrimonio tuvo tres hijos. Se amaban tan intensamente que ella llegó a exclamar un día:

«Dios mío, si a mi esposo lo amo tantísimo, ¿Cuánto más debiera amarte a Ti?».

Su esposo aceptaba de buen modo las santas exageraciones que Isabel tenía en repartir a los pobres cuanto encontraba en la casa. Él respondía a los que criticaban:

«Cuanto más demos nosotros a los pobres, más nos dará Dios a nosotros».

Un día, fue al templo vestida con los más exquisitos lujos, pero al ver una imagen de Jesús crucificado pensó:

«¿Jesús en la Cruz despojado de todo y coronado de espinas, y yo con corona de oro y vestidos lujosos?».

Nunca más volvió con vestidos lujosos al templo de Dios.

Santa Isabel de Hungría y el leproso

Noviembre 19: Santa Isabel de Hungría

Santa Isabel de Hungría dedicó su breve vida al cuidado de los pobres y enfermos. Crédito: Wikimedia Commons.

Una vez se encontró un leproso abandonado en el camino, y no teniendo otro sitio en dónde colocarlo por el momento, lo acostó en la cama de su marido que estaba ausente. Llegó este inesperadamente y le contaron el caso. Se fue furioso a regañarla, pero al llegar a la habitación, vio en su cama, no el leproso sino un hermoso crucifijo ensangrentado. Recordó entonces que Jesús premia nuestros actos de caridad para con los pobres como hechos a Él mismo.

Santa Isabel de Hungría enviuda

La vida de Santa Isabel de Hungría cambiaría irrevocablemente el 11 de septiembre del año 1227 cuando su esposo, en camino a unirse a la Sexta Cruzada, murió de fiebre en Otranto, Italia, solo unas semanas antes del nacimiento de su hija Gertrude. Al escuchar la noticia de la muerte de su esposo, Elizabeth dijo:

«Está muerto. Está muerto. Es para mí como si el mundo entero muriera hoy».

Sus restos fueron devueltos a Isabel en 1228 y sepultados en el Abadía de Reinhardsbrunn.

Después de la muerte de Luis, su hermano, Henry (alemán: Heinrich) Raspe, asumió la regencia del castillo en lo el hijo de Isabel alcanzaba la mayoría de edad. Sin embargo, la desterró del castillo y Santa Isabel de Hungría tuvo que huir con sus tres hijos, desprovistos de toda ayuda material. Ella, que cada día daba de comer a 900 pobres en el castillo, ahora no tenía quién le diera para el desayuno. Pero confiaba totalmente en Dios y sabía que nunca la abandonaría, ni a sus hijos.

Finalmente algunos familiares la recibieron en su casa, y más tarde el Rey de Hungría consiguió que le devolvieran los bienes que le pertenecían como viuda, y con ellos construyó un gran hospital para pobres, y ayudó a muchas familias necesitadas.

Santa Isabel de Hungría: Pobreza y castidad

Noviembre 19: Santa Isabel de Hungría

Santa Isabel de Hungría hilando para posteriormente confeccionar vestimentas que repartiría entre los pobres. Crédito: Wikimedia Commons.

Un Viernes Santo, después de las ceremonia, cuando ya habían desvestido los altares en la iglesia, se arrodilló ante uno y delante de varios religiosos hizo voto de renuncia de todos sus bienes y voto de pobreza, como San Francisco de Asís,  y consagró su vida al servicio de los más pobres y desamparados.

Cambió sus vestidos de princesa por un simple hábito de hermana franciscana, de tela burda y ordinaria, y los últimos cuatro años de su vida (de los 20 hasta los 24 años) se dedicó a atender a los pobres enfermos del hospital que había fundado. Se propuso recorrer calles y campos pidiendo limosna para sus pobres, y vestía como las mujeres más pobres del campo. Vivía en una humilde choza junto al hospital. Tejía y hasta pescaba, con tal de obtener con qué compararles medicinas a los enfermos.

Tenía un director espiritual que para ayudarla en su camino a la santidad, la trataba duramente. Ella exclamaba:

«Dios mío, si a este sacerdote le tengo tanto temor, ¿cuánto más te debería temer a Ti, si desobedezco tus mandamientos?»

 

Santa Isabel de Hungría: «La madrecita buena»

Uno sacerdotes de aquella época escribió:

«Afirmo delante de Dios que raramente he visto una mujer de una actividad tan intensa, unida a una vida de oración y de contemplación tan elevada».

Algunos religiosos franciscanos que la dirigían en su vida de total pobreza, afirman que varias veces, cuando ella regresaba de sus horas de oración, la vieron rodeada de resplandores y que sus ojos brillaban como luces muy resplandecientes.

El mismo emperador Federico II afirmó:

«La venerable Isabel, tan amada de Dios, iluminó las tinieblas de este mundo como una estrella luminosa en la noche oscura».

Santa Isabel de Hungría y el Milagro de las rosas

Noviembre 19: Santa Isabel de Hungría

Santa Isabel de Hungría es quizás mejor conocida por el evento conocido como «el milagro de las rosas«. Se dice que mientras en secreto llevaba pan a los pobres, su esposo, quien, para calmar las sospechas de la nobleza de que la joven estaba robando tesoros del castillo escondidos entre sus ropas, le pidió que revelara lo que estaba escondido debajo de su manto. En ese momento, Santa Isabel de Hungría abrió su manto y todos pudieron ver en el, hermosas rosas blancas y rojas, lo que le demostró a su esposo y a quienes le acompañaban, que la mano protectora de Dios obraba sobre ella.

 

Muerte de Santa Isabel de Hungría

Cuando apenas cumplía 24 años, el 17 de noviembre del año 1231, pasó de esta vida a la eternidad. A sus funerales asistieron el emperador Federico II y una multitud tan grande formada por gentes de diversos países y de todas las clases sociales, que los asistentes decían que no se había visto ni quizá se volvería a ver en Alemania un entierro tan concurrido y fervoroso como el de Isabel de Hungría, la patrona de los pobres.

El mismo día de la muerte de la santa, a un hermano lego se le destrozó un brazo en un accidente y estaba en cama sufriendo terribles dolores. De pronto vio a parecer a Isabel en su habitación, vestida con trajes hermosísimos. Él dijo:

– ¿Señora, Usted que siempre ha vestido trajes tan pobres, por qué ahora tan hermosamente vestida?

Y ella sonriente le dijo:

– Es que voy para la gloria. Acabo de morir para la tierra. Estire su brazo que ya ha quedado curado.

El paciente estiró el brazo que tenía totalmente destrozado, y la curación fue completa e instantánea.

Dos días después de su entierro, llegó al sepulcro de la santa un monje cisterciense el cual desde hacía varios años sufría un terrible dolor al corazón y ningún médico había logrado aliviarle de su dolencia. Se arrodilló por un buen rato a rezar junto a la tumba de la santa, y de un momento a otro quedó completamente curado de su dolor y de su enfermedad.

Estos milagros y muchos más, movieron al Sumo Pontífice a declararla santa, cuando apenas habían pasado cuatro años de su muerte.

 

Oración a Santa Isabel de Hungría

Oh Dios misericordioso, alumbra los corazones de tus fieles; y por las súplicas gloriosas de Santa Isabel de Hungría, haz que despreciemos las prosperidades mundanales, y gocemos siempre de la celestial consolación.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

 

Santa Isabel de Hungría | Fuentes
https://en.wikipedia.org/wiki/Elizabeth_of_Hungary

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Isabel_de_Hungr%C3%ADa.htm