No todas las religiones son iguales


Es una idea muy extendida entre la gente, y más entre los jóvenes, que todas las religiones son iguales y que da lo mismo la pertenencia a una u otra. Esto dependería de ciertos condicionamientos externos, como el sitio de nacimiento, la educación recibida, etc. Hay muchos también que piensan no necesitar ninguna mediación para entenderse directamente con Dios.

Un escritor célebre español, en una entrevista radiofónica, después de hacer pública declaración de amor y simpatía hacia la figura de Jesucristo, decía textualmente:

«He viajado mucho por el mundo y he conocido muchas religiones y todas son buenas para encontrarse con Dios. Rechazo lo que se me enseñó de pequeño que «fuera de la Iglesia Católica no hay salvación. Todas las religiones son, en muchos aspectos verdad y todas, en algún aspecto, son falsas».

Estas declaraciones adolecen de un confusionismo grande y de manifiesta ambigüedad. Son verdades a medias que habría que clarificar para no aumentar más el confusionismo de ciertas personas de escasa formación. Es cierto que todas las religiones tienen cosas buenas, así como nadie duda que Dios ama a todos los hombres y «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la Verdad».

Igualmente es cierto que Dios no rechaza a nadie que le busca con sincero corazón, sea de la raza y condición que sea. Ahora bien, no es cierto que todas las religiones sean iguales y sea indiferente aceptar cualquiera de ellas.

El Cristianismo difiere de las demás religiones no cristianas en que tiene por fundamento y núcleo insustituible al mismo Hijo de Dios, Jesucristo. Para los cristianos, Jesús de Nazaret no es solamente un hombre extraordinario o un gran profeta, equiparable a otros fundadores religiosos como Mahoma, Moisés o Buda, sino DIOS VERDADERO, que se hizo hombre, murió y resucitó para salvar a los hombres.

Me permito citar la doctrina del Concilio Vaticano II (Nº 14 de la Lumen Gentium),que dice:

«Este sagrado Concilio(…)enseña, fundado en la Sagrada Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación».

El único Mediador y Camino para ir al Padre- Dios es Cristo. El mismo, al inculcar con palabras explícitas la necesidad de la fe y el bautismo (conf. Mc.16, 16; Jo 8, 35) confirmó al mismo tiempo la necesidad de la IGLESIA, en la que los hombres entran por el bautismo como por una puerta.

Por lo cual ponen en grave peligro su salvación aquellas personas que conociendo que la Iglesia Católica fue instituida por Dios a través de Jesucristo como necesaria, sin embargo, se negasen a entrar o perseverar en ella.