¡No os está permitido!


El gran y venerable Papa Pío IX tuvo el papado más largo de la Iglesia, abarcó un extraordinariamente difícil periodo para la Iglesia y la civilización cristiana, ya que ambas fueron acosadas por las revoluciones liberales del siglo XIX.

Haciendo frente y sin concesiones al liberalismo, Pío IX fue vilipendiado y temido, pero a menudo también respetado, por los numerosos adversarios de la Iglesia, tanto seculares como religiosos, externos como internos.

Sus escritos y pronunciamientos, desde la espléndida definición de los dogmas de la Inmaculada Concepción y la infalibilidad papal, a su resonantes denuncias de los errores del liberalismo en su Syllabus de Errores, bien valen la pena ser considerados aún hoy, cuando iniciamos una nueva década igualmente acosados por errores liberales. Nosotros presentamos aquí una mera muestra de su sabiduría.

«Non licet»: ¡No os está permitido!

Imbuid a nuestros jóvenes y niños con la doctrina cristiana; dadles dosis regulares de ese medicamento para las almas, que es la constante y valiente explicación del Evangelio. Además, nunca os canséis de decir:  «Non licet«: No os está permitido.

No os está permitido asistir a esas representaciones teatrales en las que se encuentran insultados los ritos más sagrados y en los que se presentan acciones licenciosas. No os esta permitido frecuentar escuelas con profesores ateos, materiales o aún peores.

Los padres de familia no deben arriesgar a sus hijos frecuentando teatros que tienen programas que menosprecian la moral y la religión, y que idealizan la blasfemia y la inmoralidad. Tales lugares están prohibidos para la familia cristiana, que no puede sostenerse como espectadora de acciones que constituyen una afrenta a Dios, a la fe, a la Iglesia y a toda ley sagrada.

Nuestro Señor Jesucristo continúa Su batalla con Su cruz.  Nosotros usaremos la misma arma. Rezaremos por nuestros enemigos, pero nunca aceptaremos sus principios. Condenaremos a los cobardes que lo único que hacen es repetir «¿Qué esperáis lograr? ¿De todos modos, qué podemos hacer?. Estas preguntas son ridículas, no dignas de hombres sino de gusanos.

Los gobiernos tienen su política, pero nosotros también tenemos la nuestra. Nuestra política es «Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros Tu Reino, hágase Tu voluntad, en la tierra como en el cielo… «

Pongámonos en el Corazón de María Santísima. Allí estaremos en la seguridad de El arca de Noé, por así decirlo, a pesar de estar rodeada por un diluvio de males.

Oh Madre de Dios y mi madre, suplica por mí una fuerte y sólida devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Demos gracias a Dios que nos ha dado la vida por la muerte de Su Hijo y nos llamó a participar en el milagro de su resurrección.