María Valtorta y su perturbadora «obra» el Hombre-Dios

El controvertido poema de esta supuesta vidente, tiene muchos seguidores muy a pesar de estar plagado de características perturbadoras. En él, Valtorta nos presenta a Jesús como hombre: un bebé que amamanta con avidez de los pechos de su Madre, una joven apenas consciente de la naturaleza divina de su hijo.
Propone a un Jesús-hombre que se ríe y bromea con Sus Apóstoles y los besa constantemente en la boca y los abraza. Estas tendencias homosexuales presentadas por el Jesús de Valtorta, deberían de ser mas que suficientes para encender -de inmediato- una señal de alerta en el lector.

Se supone que el enfoque natural de Valtorta, ha de servir para atraer al hombre moderno a la Vida de Cristo, pero muy por el contrario, esta visión se halla en sintonía con la doctrina progresista que trata de negar lo sobrenatural y, en cambio, presenta a Nuestra Señora como a una simple mujer judía y se enfoca en Nuestro Señor como un hombre «como nosotros«.

El texto de Valtorta, pretende desmitificar y des-sobrenaturalizar a Cristo y su Madre bajo el pretexto de presentar a un Cristo y a una María «históricos» y «naturales«.

Es además necesario recordar, que “El Poema del Hombre-Dios”, fue prohibido por el Santo Oficio (hoy Congregación para la doctrina de la fe) condenándolo y colocándolo en el Índice de Libros Prohibidos antes del Concilio Vaticano II. Después del mismo, el papa Pablo VI abolió el Índice. Esta es la razón por la que los partidarios de Valtorta afirman, que habiendo sido anulado el índice, también queda anulada la supresión de 1959. Desafortunadamente, la posición oficial de la Iglesia hoy en día no está clara.

El poema del Hombre-Dios fue incluido en el Índice de Libros Prohibidos el 16 de Diciembre de 1959.

La representación de Hombre-Dios, es totalmente opuesta al Dios-Hombre retratado por Ana Catalina Emmerich y la venerable María de Agreda cuya obre “Vida de Cristo” se presenta desde un punto de vista elevado y sobrenatural.

El poema del Hombre-Dios está plagado de banalidades, blasfemias e incluso errores doctrinales, tan comunes en todas las falsas apariciones marianas y en los mensajes de los supuestos videntes. María Valtorta describe eventos en los cuales Jesús y los apóstoles tienen contacto físico inapropiado para la “moral” de cualquier época.

Hay interminables conversaciones banales entre Nuestro Señor, Nuestra Señora y los Apóstoles, todo en un nivel natural. La mejor manera de confirmar estos puntos es simplemente citando algunos textos, que son tan repugnantes que hablan por sí mismos.

Las citas que siguen están tomadas de una edición en línea de El poema del hombre-Dios. Una crítica de 48 páginas escrita en la década de 1980 por un salesiano, el Hermano James, SDB, cuando la popularidad del Poema aumentó durante un período, ya que parece estar resurgiendo ahora.

Un adulto con tendencias homosexuales

El Jesús de Valtorta, muestra sospechosamente,  tendencias homosexuales, ya que constantemente besa y abraza a los apóstoles. Cuando Jesús le dice a Santiago que se acerca su pasión, Santiago reacciona con gran emoción. Jesús lo consuela de la siguiente manera (Vol. 2, n. 165, pp. 57-58) :

«Ven, te besaré así, para ayudarte a olvidar la carga de Mi destino como Hombre. Aquí, beso tus labios que tendrán que repetir Mis palabras al pueblo de Israel y tu corazón que tendrá que amar como te dije[…]» Permanecen abrazados por un tiempo. mucho tiempo y Santiago parece quedarse dormido en la alegría de los besos de Dios que le hacen olvidar su sufrimiento».

Jesús sugiere una historia de amor entre San Pedro y Nuestra Señora

Jesús incluso bromea con impropiedad con sus apóstoles. Aquí, Jesús se pone de pie y grita a Pedro (Vol. II, n. 199, p. 185):

“¡Ven acá, tú usurpador y corruptor!”
«‘¿Yo? ¿Por qué? ¿Qué he hecho, Señor?
«Has corrompido a mi madre. Por eso querías estar solo. ¿Qué haré contigo?
“Jesús sonríe y Pedro recupera su confianza. «Realmente me asustaste! Ahora estás riendo. ”

Una Eva sensual con tendencia al bestialismo

La obra tampoco está exenta de errores doctrinales, como cuando Valtorta afirma que el pecado de Eva no fue la desobediencia, sino un acto sexual. También hay una insinuación de una tendencia hacia la bestialidad en Eva. Esta descripción erótica fue supuestamente hecha por Jesús (Vol. 1, n. 17, p. 49):

«Con su lengua venenosa, Satanás suavizó y acarició los miembros y los ojos de Eva … Su carne se despertó … La sensación era muy dulce para ella.  Ahora la malicia estaba dentro de ella y mordía sus intestinos. Vio con nuevos ojos y escuchó con nuevos oídos los hábitos y voces de las bestias. Y ella los ansiaba con loca avidez.»

Estos son algunos extractos que permiten evaluar el trabajo de Valtorta y son suficientes para que el lector haga un juicio del conjunto.

Por lo tanto, es comprensible que el Santo Oficio haya colocado el texto en el Índice de Libros Prohibidos. También es comprensible que el hermano salesiano James concluya su crítica de los dos primeros volúmenes con estas palabras:

«El Poema del Hombre-Dios es tan demoníaco que sin una gracia especial de Nuestro Señor Jesús, podríamos ser engañados por las declaraciones aparentemente inofensivas de El Jesús de Valtorta, que encierran mentiras y herejías, contrariamente a las enseñanzas de la Sagrada Iglesia Católica «.

Según Valtorta, Nuestro Señor y Nuestra Señora sufrieron tentaciones sexuales

Valtorta también afirma que, a lo largo de sus vidas, tanto Nuestro Señor Jesucristo como la Santísima Virgen, sufrieron terribles tentaciones sexuales, que tuvieron que superar a través de una dura lucha.

En esta declaración, que afirma que proviene de una revelación que le hizo Cristo mismo, vemos la ignorancia total de Valtorta de la enseñanza dogmática católica en puntos elementales.

Ni Jesucristo, Dios hecho hombre, ni la Santísima Virgen pudieron sufrir tentaciones sexuales porque carecían de lo que la Iglesia llama inclinación hacia el mal que es el efecto del pecado original. Cristo, como el Hijo de Dios, era como un hombre exento de tal inclinación, ya que estaba sin pecado.

La Santísima Virgen, que estaba destinada a ser la Madre de Dios por la gracia de su Inmaculada Concepción, fue concebida sin pecado; por lo tanto, ella no tuvo consecuencias del pecado original. Siendo inmaculada, ella era incapaz de pecar.

Tanto Dios el Hijo como la Madre de Dios, fueron libres  del pecado original y libres de las inclinaciones hacia el mal que afligen al resto de los hijos de Adán. No podían ser tentados a hacer el mal. Por lo tanto, es imposible que hayan sido tentados a cometer pecados sexuales, como Valtorta sugiere repetidamente, poniendo historias de estas tentaciones en la boca de Cristo mismo.

Expongamos brevemente la enseñanza de la Santa Iglesia sobre este asunto en palabras del magnífico compendio de Abarzuza sobre Teología:

  • “Cristo fue libre de todo pecado” (doctrina definida de la Santa Fe Católica)
  • “En virtud de la Unión Hipostática, la voluntad humana de Cristo estuvo siempre y en todas partes sujeta a la voluntad divina. … Cristo no podía pecar, ni había en Él ninguna capacidad para pecar. Fue absolutamente impecable ”(Teología del Dogma Católico, J. Abarzuza, pp. 737-38).

La enseñanza acerca de la impecabilidad de Cristo y María, su Madre por parte de la iglesia es clara. Además, cualquier católico fiel puede comprender y aceptar fácilmente que Cristo, como el Verbo Encarnado y Segunda Persona de la Trinidad Divina, no puede tener ninguna inclinación al mal o ser tentado a hacer el mal. Lo mismo se dice de la Virgen María en virtud de su Inmaculada Concepción y de su maternidad divina.

En sus historias innobles de las supuestas tentaciones sexuales que Valtorta afirma que el mismo Cristo le comunicó, hay muchos detalles que ofenden a la Persona Divina del Salvador y a Su Santísima Madre. El Poema del Hombre-Dios traen a colación, otras «obras» como Jesucristo Superstar y otras «obras» profanas creadas para burlarse de la divinidad de Nuestro Señor.

El poema del Hombre-Dios y el padre Pio

Los que propugnan la validez de los escritos de María Valtorta, pretenden encontrar un argumento válido en la historia de la Sra. Eliza Lucci, tan promovida por el Centro Valtorta en Italia. Según argumenta la Sra Lucci, ella le habría preguntado al padre Pio (hoy San Pio de Pietrelcina) en confesión, su opinión sobre los escritos del María Valtorta,  los que como respuesta, el padre Pio le ordenó leyera.

Esta declaración es dudosa y no puede blandirse como un argumento a favor del Poema del Hombre-Dios. La razón es bastante sencilla: Este argumento aparece en un libro que trata sobre María Valtorta, mismo que es promovido por el Centro María Valtorta, organización dedicada a promover sus escritos. El libro tampoco está escrito por la mujer que da el testimonio, sino que simplemente lo comunica de segunda o tercera mano.  La supuesta respuesta del padre Pio, fue dada en el confesionario, por lo que nadie, además Sra. Lucci, puede testimoniar su veracidad. Y por último, si el padre Pio estaba a favor de los escritos de Valtorta, probablemente lo hubiese dejado saber fuera del confesionario.

 

Conclusión

Al final, es obligación de los verdaderos Católicos mantenerse firmes en la fe. Esto quiere decir también, que es necesario dejar aquella necesidad por novedades, falsas apariciones y mensajes de supuesta(o)s videntes, mismos que lejos de aumentar nuestra fe, terminan alejándonos de la verdadera Iglesia y de sus enseñanzas bi-milenarias, instalando ideas y conceptos falaces (cuando no heréticos), confundiendo a quienes de buena fe, tuvieron a bien el aceptarlos.

Católico, resiste el error.