María NO es la «Reina del Cielo»


Entre los miembros de muchas comunidades protestantes, se ha promovido la errónea creencia de que en las Sagradas Escrituras, se menciona y  sanciona el culto a la Santísima Virgen María.

Esto encuentra fundamento, según sus promotores, en el libro de Jeremías, en el que podemos encontrar:

“Al contrario, seguiremos haciendo lo que ya hemos dicho: Ofreceremos incienso y libaciones a la Reina del Cielo, como lo hemos hecho nosotros, y como antes lo hicieron nuestros antepasados, nuestros reyes y nuestros funcionarios, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. En aquel tiempo teníamos comida en abundancia, nos iba muy bien y no sufríamos ninguna calamidad.  Pero desde que dejamos de ofrecer incienso y libaciones a la Reina del Cielo nos ha faltado todo, y el hambre y la espada están acabando con nosotros”

Jeremias 44,17

Es necesario comprender que el profeta Jeremías desarrolla su ministerio entre los años 650-586 Antes de Cristo. La Virgen María nació posiblemente entre los años 14-15 Antes de Cristo, es decir, más de 600 años después, así que este versículo no puede hacer referencia a la Virgen María.

«La reina del cielo» es un titulo empleado antiguamente  para referirse a Astarté, diosa de Babilonia y Asiria, también llamada Astarot por otros grupos. Se creía que ella era la esposa del falso dios Baal, también conocido como Moloch, a quien se le ofrecían en sacrificio niños recién nacidos.

Astarté representaba el culto a la madre naturaleza, a la vida y a la fertilidad, así como la exaltación del amor y los placeres carnales. Con el tiempo, se tornó también en diosa de la guerra y recibió cultos sanguinarios de sus devotos. Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con un fino cinturón, de pie sobre un león.

La motivación de las mujeres para adorar a Astarot se derivaba de su reputación como una diosa de la fertilidad, y, como la concepción de los hijos fue muy deseada entre las mujeres de la época, la adoración de la “Reina del Cielo” era rampante entre las civilizaciones paganas. Lamentablemente, se hizo popular entre los Israelitas también.

Ishtar recibió culto en el templo babilónico llamado E.tur.kalam.ma. ​ En 1778 a. C. el rey Hammurabi mandó construir un trono para hacer culto a Ishtar,​ y en 1775 a. C. confeccionó imágenes para esta misma.

Esto confirma, como resulta más que obvio, que la reina del cielo mencionada en el libro de Jeremías recibía culto casi 1800 años antes de Cristo.