María mediadora de todas las gracias

Esta devoción honra a Nuestra Señora como agente colaborador en el plan de Dios desde la Encarnación de Jesucristo hasta la Redención.

María fue la intermediaria entre Jesús y San Juan Bautista, santificándolo antes de su nacimiento. Ella fue la que le pidió a Cristo que hiciera su primer milagro en la boda de Canaán antes de que comenzara su vida pública.

Durante la Pasión, ella lo siguió en cada paso de sus sufrimientos, mostrándonos que estaba asociada en la misión de reparación por los pecados de la humanidad. Después de la resurrección, el Espíritu Santo descendió sobre ella primero, y luego sobre los apóstoles, demostrando que ella era la mediadora de las gracias para la Iglesia naciente. Por su maternidad divina, María se convirtió en Co-Redentora, asumiendo el papel de Mediadora de todas las gracias.

En 1921, el Papa Benedicto XV instituyó el 8 de noviembre como el día de la fiesta de Nuestra Señora Mediadora de Todas las Gracias.

Un texto de San Luis Grignion de Montfort expresa admirablemente esta verdad:

“Solo María encontró la gracia ante Dios (Lucas 1:30) sin la ayuda de ninguna otra criatura. Y después de ella, todos los que encontraron la gracia ante Dios solo la encontraron a través de ella. María estaba llena de gracia cuando el Arcángel Gabriel la saludó ( Lucas 1:28) y se llenó de gracia cuando el Espíritu Santo la ocultó tan misteriosamente (Lucas 1:35).

De día en día, de momento en momento, aumentó tanto esta doble plenitud que alcanzó un grado de gracia inmenso e inconcebible. Tanto que el Todopoderoso hizo de ella la única custodia de Sus tesoros y la única dispensadora de todas Sus gracias, para que ella pueda ennoblecer, exaltar y enriquecer todo lo que elija. Puede guiarlos por el camino estrecho al Cielo y encaminarlos a través de la puerta estrecha hacia la vida. “

(Verdadera devoción a María, n. 44)

Si estuviéramos convencidos de la cantidad inconmensurable y la calidad de las gracias que tiene Nuestra Señora, tendríamos más confianza, más alegría y más esperanza en nuestras vidas espirituales. Tal persuasión debe venir de la súper plenitud de gracias que Nuestra Señora tiene. Ella es la puerta necesaria que nos lleva a Jesucristo.

Terminemos rezando un Memorare pidiéndole que se digne a establecer en nuestras almas la profunda convicción de que ella es la Mediadora Universal de Todas las Gracias.

Fuentes

https://traditioninaction.org/SOD/j201sd_OLMediatrix_11-8.html
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

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