Lourdes: El Milagro de Gabriel Gargam

El caso de Gabriel Gargam, es sin lugar a dudas, uno de los casos de curación milagrosa más conocidos y relacionados con nuestra Señora de Lourdes. Primero, porque fue un milagro que se dio tanto en el ámbito espiritual como en el físico; y segundo, porque Gargam se hizo famoso en el Santuario donde se ofreció como voluntario (camillero) durante medio siglo, en acción de gracias por la misericordia de Dios.

El terrible accidente de tren que dejo paralizado a Gargam. Imagen: Tradition in action.

Gabriel Gargam nació en 1870 de buenos padres católicos, pero a la edad de 15 años había perdido su fe. Tomó un trabajo como empleado de correo de la Orleans Railway Company. Tenía alrededor de treinta años y llevaba a cabo sus tareas como clasificador en diciembre de 1899, cuando el tren en el que viajaba de Burdeos a París colisionó con otro tren que circulaba a 50 millas por hora.

A causa del impacto, Gargam fue arrojado a 15 metros del tren. Su cuerpo quedó tendido sobre la nieve, gravemente herido e inconsciente durante siete horas. Estaba paralizado de la cintura hacia abajo. Apenas tenía vida cuando lo levantaron en una camilla.
Ocho meses más tarde, se había convertido en un verdadero esqueleto que pesaba solamente 35 kilogramos. No podía tomar alimentos sólidos por lo que era alimentado por medio de un tubo una vez cada 24 horas.

Presentó una demanda por daños y perjuicios contra el ferrocarril. El Tribunal de Apelaciones confirmó el veredicto de los tribunales anteriores y le concedió 6.000 francos anuales y además, una indemnización de 60.000 francos. Dos cortes atestiguaron su condición. Los médicos testificaron que el hombre era un lisiado de por vida, sin esperanza de recuperación.

Antes del accidente y durante los 15 años previos, no había pisado una Iglesia. Su tía, que era monja de la Orden del Sagrado Corazón, le suplicó que fuera a Lourdes. El se negó. Pero luego de la súplica continua de su madre, sin embargo, él consintió en ir.

Camilleros transportando enfermos que esperan un milagro del Cielo. Imagen: Tradition in action.

Habían pasado dos años desde el accidente y no se había levantado de su cama durante todo ese tiempo. Lo llevaron en una camilla al tren. El esfuerzo que implicaba el levantarse y viajar hasta hasta la estación del tren le hizo desmayarse, y durante una hora estuvo inconsciente.
Al ver lo triste de su condición, estaba a punto de abandonar la peregrinación, ya que parecía que iba a morir en el camino, pero su madre insistió, y el viaje fue completado. Llegaron a Lourdes a las 7 a.m. Era el 20 de agosto de 1901.

Esa mañana, tuvo una notable conversión espiritual. Se confesó y recibió la Sagrada Comunión. Pero no hubo ningún cambio en su condición física. En la tarde del mismo día, fue llevado a la piscina para bañarse en el agua de Lourdes. Pero en lugar de sentir alivio, su condición empeoró. El esfuerzo lo dejó nuevamente desmayado y aparentemente yacía muerto.

Cómo tardaba en reanimarse, se llegó a pensar incluso que había fallecido. En el camino de regreso al hotel, su madre, la enfermera y los camilleros que llevaban la camilla de Gabriel, vieron acercarse una procesión del Santísimo Sacramento. Se hicieron a un lado para dejarla pasar, luego de haber colocado un paño sobre la cara de Gargam, al que ya creían muerto.

Cuando el sacerdote pasó portando la Hostia Sagrada, dio la bendición a aquel triste grupo que rodeaba el cuerpo ahora cubierto por un paño. Casi de inmediato, hubo un movimiento perceptible debajo de aquel manto. Para asombro de los transeúntes, el cuerpo se levantó y Gargam dijo con voz fuerte y llena de consuelo: “Ayúdenme”. ¡Puedo caminar! Siento que puedo caminar“. Estas fueron las primeras palabras que pronunció desde el día del accidente. Se levantó y se puso de pie, caminó unos pasos y dijo que estaba curado.

Bendición de los enfermos por un sacerdote. Imagen: Tradition in action.

Como Gargam sólo llevaba la ropa que vestía por su condición de inválido, regresó al hotel. Allí se vistió pronto y procedió a caminar como si nunca hubiera tenido el accidente. Durante dos años casi no había probado alimento, pero ahora, se había sentado a la mesa y disfruto de una buena cena.

El 20 de agosto de 1901, 60 prominentes médicos examinaron a Gargam. Hablando en nombre de la comisión, el Dr. Boissarie notó por primera vez, la imposibilidad física de que el inválido pudiera caminar, pues luego de los 20 meses de parálisis total en ambas piernas y de un periodo similar de alimentación bastante deficiente, estas no tenían músculos.

Gabriel nuevamente se levantó y caminó frente a ellos sin dificultad. Los médicos lo declararon completamente curado, pero no pudieron explicar la naturaleza de la cura.

Gargam, por gratitud a Dios en la Santa Eucaristía y a Nuestra Señora, se consagró al servicio de los inválidos en Lourdes. Durante más de 50 años regresó anualmente a Lourdes y trabajó como brancardier (camillero).

El Jubileo de Oro de su curación, fue la ocasión de una notable celebración. Gargam se sentó en una silla en la Plaza del Rosario, rodeado por 1,500 enfermos y otros 50,000 peregrinos, mientras el famoso apologista, Canon Belleney, daba a conocer los pormenores de su milagrosa curación.
Gargam hizo su última visita al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en agosto de 1952. Murió el siguiente mes de marzo, a los 83 años.

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