10 de Marzo: Los 40 Santos Mártires de Sebaste


los 40 Santos Mártires de Sebaste

Los 40 Santos Mártires de Sebaste, también conocidos bajo el nombre de La Santa Cuarentena,  fue un grupo de soldados del imperio romano al servicio de la Legio XII Fulminata (relámpago) que fue martirizado cerca de Sebaste, en Armenia Menor y condenados a morir sumergidos en las aguas congeladas de una laguna. Como uno de ellos cediera frente al tormento, fue reemplazado por uno de los guardias, que vio sobre los condenados los destellos de una luz divina.


Día celebración: 10 de Marzo.
Lugar del martirio: Sebaste, Armenia Menor.
Fecha de su muerte: 320.
Venerados en: Iglesia Católica y Ortodoxa.


Contenido

– La Legio Fulminata
– La historia de los 40 Santos Mártires de Sebaste
– Los nombres de los 40 Santos Mártires de Sebaste
– Veneración
– Oración


La Legio Fulminata

Los 40 Santos Mártires de Sebaste, también conocidos bajo el nombre de La Santa Cuarentena,  fue un grupo de soldados del imperio romano al servicio de la Legio XII Fulminata (relámpago) que fueron muertos cerca de Sebaste, en Armenia Menor, a consecuencia de la violenta persecución contra los cristianos de oriente, llevada a cabo por el emperador Licinio.

La Legio Fulminata  fue formada por Julio César en el año 58 a. C. y le acompañó durante la Guerra de las Galias hasta el 49 a. C. La unidad todavía continuaba guardando el cruce del río Éufrates cerca de Melitene a comienzos del siglo V. En siglos posteriores pasó a llamarse de forma vulgar pero incorrectamente la Legio Fulminatrix, la legión fulminadora.

La historia de estos 40 soldados romanos pertenecientes a esta legión fue preservada por el obispo Basilio de Cesarea, quien en la festividad de los 40 mártires la pronunció como parte de su homilía.

 

La historia de los 40 Santos Mártires de Sebaste

Cuenta Basilio, que siendo emperador romano Licinio, mandó hacer publico un edicto en el que prohibía bajo pena de muerte, el profesar la religión cristiana. Había en el ejército cuarenta soldados que eran cristianos, y el prefecto Agricolao los exhortó a negar la fe de Cristo. No siendo obedecido, hízolos encerrar en la cárcel, donde pasaron la noche cantando alabanzas al Señor, y Cristo se les apareció diciendo: «Bien habéis comenzado: mirad que acabéis bien».

Estos cuarenta soldados, luego de haberse confesado abiertamente seguidores de Cristo, fueron condenados por el prefecto a ser expuestos totalmente desnudos y durante toda la noche sobre una laguna congelada.Tiritando de frio, pedían al Señor el valor y la fortaleza para que ninguno flaquease:

¡Señor , cuarenta entramos en la batalla, cuarenta coronas te pedimos!

Para intentar persuadirlos, tinas con agua caliente  fueron dispuestas a la vista de los condenados. También se les ofrecían ropas secas. Lo único que se les pedía a cambio, era el renegar de su fe.

Los mártires se animaban unos a otros diciendo:

«Por esta noche de hielo conseguiremos el día sin fin de la gloria en la eternidad feliz».

Y mientras sufrían aquel frío tan intenso insistían pidiendo a Dios que ya que eran cuarenta los que habían proclamado su fe en Cristo, fueran también 40 los que lograran ir con Cristo al cielo.

Luego de tres días de agonía, uno de los condenados finalmente cedió y, dejando a sus compañeros, buscó los baños calientes cerca del lago que habían sido preparados para quien quisiera renunciar. Sin embargo, la reacción que le produjo el agua caliente después del intenso frío le costó la vida, perdiendo así la salvación eterna.

40 Santos Mártires de Sebaste
Uno de los mártires vio que venían 40 ángeles cada uno con una corona pero que un ángel se quedaba sin encontrar a quién darle la corona.

Al enterarse de lo sucedido, los mártires se afligieron mucho, pero el Señor les consoló: Uno de los guardias que vigilaba a los mártires vio en este momento un brillo sobrenatural sobre ellos. En ese momento, por inspiración Divina, se convirtió al cristianismo, y despojándose de sus vestiduras se unió a los otros treinta y nueve. Así, el número de cuarenta se mantuvo constante. Apenas sucedió esto, el ángel se le acercó para darle la corona del martirio.

Los soldados invitaban al más jovencito de todos para que renegara de su fe y se saliera de entre el hielo, pero la mamá del mártir le gritaba:

«Hijo mío, recuerda que si te declaras amigo de Cristo en esta tierra, Cristo se declarará amigo tuyo en el cielo».

Y el joven perseveró valientemente en su martirio, alabando a Dios. Y así fueron 40 los que volaron al cielo, después de tres días y tres noches de estar agonizando entre el terrible hielo del lago.

Al amanecer, los cuerpos rígidos de los soldados, fueron quemados y sus cenizas arrojadas a un río. Los cristianos, sin embargo, recogieron los preciosos restos que quedaban y las reliquias fueron distribuidas por muchas ciudades. De esta manera, la veneración de los cuarenta mártires llegó a extenderse, y se erigieron en su honor numerosas iglesias.

 

Los nombres de los 40 Santos Mártires de Sebaste

Sus nombres, según se hallan en las actas más antiguas, son los siguientes: Quirión, Cándido, Domno, Melitón (el más joven), Domiciano, Eunoico, Sisino, Heraclio, Alejandro, Juan, Claudio, Atanasio, Valente, Heliano, Ecdicio, Acacio, Vibiano, Elio, Teóduío, Cirilo, Flavio, Severiano, Valerio, Cudión, Sacerdón, Prico, Eutiquio, Eutiques, Smoragdo, Filoctemon, Aecio, Nicolás, Lisímaco, Teófilo, Xanteas, Angeas, Leoncio, Hesiquio, Cayo y Gorgonio.

 

Veneración

Pronto comenzó el culto a los soldados y se propagó por Constantinopla, Palestina -donde santa Melania, la Joven, construyó un monasterio poniéndolo bajo su protección-, Roma y de allí a toda la cristiandad.

La antigüedad cristiana vibraba con la celebración del heroísmo de sus soldados, admiró la valentía, la constancia, el desprendimiento, la renuncia a una vida larga y privilegiada. Deseaban las iglesias particulares conseguir alguna de sus reliquias tanto que san Gaudencio afirma se valoraban más que el oro y san Gregorio Niseno las apreciaba hasta el punto de colocarlas junto a los cuerpos de sus padres para que en la resurrección última lo hicieran junto a sus valientes intercesores.

 

Oración

Dios todopoderoso, haced, os lo suplicamos, que los gloriosos mártires cuyo valor en confesar vuestro nombre hemos admirado, nos hagan experimentar los efectos de su piadosa intercesión junto a Vos. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Los 40 santos mártires de Sebaste | Fuentes
https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=76
https://ortodoxiacatolica.org.mx/2010/03/10/los-40-martires-de-sebaste/
https://es.wikipedia.org/wiki/Cuarenta_m%C3%A1rtires_de_Sebaste