Las Mansiones de Ultratumba – Los Novísimos según el catecismo de San Pio X – Parte II


novísimos san pio x Mansiones de Ultratumba

NOVÍSIMOS PARTE II
LAS MANSIONES DE ULTRATUMBA

Santo Tomás de Aquino dedica al tema de las Mansiones de Ultratumba una cuestión entera, dividida en siete artículos a estudiar los diferentes lugares a donde pueden dirigirse las almas, inmediatamente después de separarse por la muerte de sus cuerpos.

A primera vista pareciera que no debe de hablarse de lugares o mansiones de Ultratumba especiales para recibir a las almas separadas, ya que habiéndose desprendido de sus cuerpos y no teniendo relación alguna con la materia corporal, como puros espíritus que son, nada tienen que ver con un determinado lugar. El lugar corresponde a los cuerpos, pero no tiene nada que ver con el espíritu, a no ser que ese espíritu, esté informando un determinado cuerpo, como ocurre con nuestra alma en esta vida o aplique su virtud a mover un cuerpo determinado en un momento dado (como ocurre cuando un ángel aparece en forma corpórea).

No parece pues, que pueda hablarse de lugares o mansiones de Ultratumba especiales para recibir a las almas separadas de los cuerpos. Y sin embargo, los teólogos hablan de mansiones o receptáculos que ocupan las almas separadas, aún, antes de volverse a reunir con sus cuerpos suscitados.

En conclusión, por Divina ordenación, existen determinados lugares o mansiones para las almas separadas. Esto es una sentencia común en teología, aunque no existe por parte de la Iglesia una declaración dogmática.

Entender este concepto es de importancia, pues tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI, no son claros al respecto y por el contrario niegan estos lugares, hablando en su lugar de un «estado». Dicho de otra manera, el infierno no sería un lugar sino un «estado del alma».

– FUNDAMENTO –

La razón principal que sustenta esta suposición son las continuas alusiones a lugares donde habitan las almas separadas que se encuentran en la Sagrada Escritura, en los santos padre y en los concilios de la Iglesia.

Les parece -a los teólogos- que no podrían interpretarse todas ellas metafóricamente sin manifiesta imprudencia y temeridad.

Lastimosamente, hoy por el contrario, a los novísimos se les menciona raramente y parecería imprudente el aseverar que Cielo e infierno son un lugar, y en general, el tema de las Mansiones de Ultratumba se predica escasamente.

las Mansiones de Ultratumba

Las Mansiones de Ultratumba son los diferentes lugares a donde pueden dirigirse las almas, inmediatamente después de separarse de sus cuerpos.

He aquí por vía de ejemplo algunas de esas alusiones. De las Sagradas Escrituras tomamos el pasaje de San Lucas 16, 22-23 donde el alma del rico Epulón es sepultada en el infierno, y la del mendigo Lázaro, es llevada por los ángeles al seno de Abraham.

En el mismo símbolo de la fe, repetimos todos los días (quienes rezan el Santo Rosario) que Cristo nuestro Señor, descendió a los infiernos. Es decir, al limbo o seno de Abraham, donde estaban aguardando al redentor, los justos del Antiguo Testamento.

 

– DIFICULTAD –

La dificultad radica en el explicar, cómo puede ocupar un lugar determinado el alma separada del cuerpo, siendo como es, una forma puramente espiritual. El doctor angélico, lo explica de la siguiente manera:

Aunque es verdad que las sustancias espirituales no dependen de un determinado cuerpo, no lo es que Dios gobierna las cosas corporales mediante las espirituales. Existe pues entre ambas una cierta conveniencia, en el sentido de que las más dignas entre las espirituales, deben adaptarse a cuerpos más dignos también, por eso los mismos filósofos establecieron las jerarquías de las sustancias incorpóreas, según la de los cuerpos sometidos a su movimiento.

Por lo tanto, aunque a las almas separadas no se les asigne un determinado cuerpo para unirse con el o para moverle, se le asignan sin embargo, cierto lugares corporales correspondientes a su diferente dignidad o valor. Estas almas permanecen allí, según el modo y manera con que los seres espirituales pueden estar en un lugar.

Notas: Un claro ejemplo de esto lo encontramos en los ángeles guardianes personales que son asignados a cada individuo en el momento del nacimiento y en los ángeles de las naciones que son asignados a los países. Mientras el primero sólo acompaña a la persona, el segundo acompaña a todo un país.

Mansiones de Ultratumba

Las Mansiones de Ultratumba.

¿Cuantos y cuales son los lugares que corresponden a las almas? – Los lugares que corresponden a las almas (las mansiones de Ultratumba) se distinguen según los diversos estados de las mismas. Mientras el alma esta unida al cuerpo, está en estado de «merecer», pero al separarse del cuerpo, está en estado de «recibir» lo que ha merecido, bueno o malo. Al paraíso como recompensa del bien, al infierno en castigo del pecado mortal, al purgatorio por purificación, o al limbo de lo niños si no tiene otro reato de culpa que el pecado original.

 

¿Dónde están las Mansiones de Ultratumba?

Mucho han conjeturado los padres de la Santa Iglesia sobre la ubicación de las Mansiones de Ultratumba:

San Agustín: «En qué parte del mundo está situado el infierno, no creo que nadie lo sepa, a no ser que se lo haya revelado el divino Espíritu».

San Gregorio Magno: «No me atrevo a definir temerariamente nada sobre este particular».

San Juan Crisóstomo: «No preguntemos dónde está el infierno, sino qué hemos de hacer para evitarlo».

Santo Tomás: «No creo que el hombre pueda saber dónde está el infierno».

Como se ve, todos estos textos se refieren al infierno; pero lo mismo podría decirse de los otros lugares de ultratumba. Sin embargo, pueden hacerse ciertas conjeturas, aunque en sentido un poco antropomórfico. La Sagrada Escritura—acaso por un fenómeno de sincatábasis divina, o adaptación a nuestra manera de hablar—suele colocar la gloria de los bienaventurados en las partes superiores del universo material, y el infierno en las inferiores.

Los antiguos, fijándose en este lenguaje escriturístico establecían el siguiente orden descendente:

1. Cielo.
2. Tierra.
3. Limbo de los patriarcas.
4. Purgatorio.
5. Limbo de los niños.
6. Infierno de los condenados.

He aquí algunos textos de la Sagrada Escritura en que se apoyaban:

Y nadie podía, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro ni verlo

(Apocalipsis 5, 3)

Y le rogaban (los demonios) que no les mandase volver al abismo

(Le. 8,31)

Pero si, haciendo Yavé algo insólito, abre la tierra su boca y se los traga con todo cuanto es suyo y bajan vivos al abismo, conoceréis que estos hombres han irritado a Yavé. Apenas acabó de decir estas palabras, rompióse el suelo debajo de ellos, abrió la tierra su boca y se los tragó… Vivos se precipitaron en el abismo y los cubrió la tierra.

(Num. 16,30-33)

 

La Sagrada Escritura nos dice también que Cristo descendió del cielo a la tierra (lo. 6,38.41.51, etc.); descendió de nuestra tierra al infierno o limbo de los patriarcas (Eph. 4,9; I Petr. 3,19) y ascendió de nuestra tierra al cielo (Me. 16,19).

Son numerosísimos los pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento que aluden al cielo como un lugar al que hay que subir, o al infierno como un lugar inferior al que descienden los pecadores.

Es indudable que hay cierta relación de semejanza o analogía entre las alturas llenas de luz, que significan cierta elevación o grandeza—sea del orden que fuere—, y el abismo tenebroso como símbolo del castigo y abatimiento del culpable. El alma justa, que despreció las cosas de la tierra y supo pasar por este mundo con los ojos fijos en el cielo, es razonable que sea exaltada por encima de las estrellas; mientras que el hombre carnal y embrutecido, que vivió exclusivamente para las cosas materiales, sumergido en el fango de sus vicios, parece natural que descienda a un abismo infraterreno, tenebroso y profundo.