Las Columnas Infernales

columnas infernalesEn agosto del 2017, el valiente cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, hizo un urgente llamado a los católicos del mundo entero a resistir el relativismo, la indiferencia y desprecio hacia Dios:

“¿Quién se levantará hoy por Dios? ¿Quién se atreverá a enfrentar a los modernos perseguidores de la Iglesia? ¿Quién tendrá el coraje de levantarse sin más armas que el Rosario y el Sagrado Corazón para enfrentar a las columnas infernales de nuestro tiempo?”

¿A qué “columnas infernales” se refería el Cardenal?

La guerra en Vendée (o Vandea),  fue un levantamiento popular contra el gobierno republicano revolucionario anticristiano de Francia. Fue conducido por el autodenominado Real Ejército Católico y sus fuerzas estaban compuestas mayoritariamente de campesinos.

A principios de 1794, en el apogeo del Reinado del Terror[1], los soldados franceses marcharon a la Vendée, departamento francés ubicado en la costa oeste del país, donde los campesinos se habían alzado en resistencia contra el gobierno anticristiano revolucionario de París.

Doce «columnas infernales» organizadas por el general Louis-Marie Turreau recibieron la orden de “suprimir el levantamiento, con la mayor brutalidad posible”, llegando a eliminar a todos aquellos quienes les salieran al frente.

Miles de personas, entre ellas mujeres y niños, serían masacradas por estas “columnas infernales” que arrasaron y quemaron, aldeas y granjas, asesinando entre el 21 de Enero y el 17 de Mayo de 1794 una cifra estimada entre 20,000 a 40,000 (algunas fuentes sugieren una cifra mucho mayor que llegaría a las 170,000) de habitantes de Vendée[2].

El General Henri de la Rochejaquelein, contrarrevolucionario francés que luchó contra los partidarios de la Revolución Francesa. Nótese en su pecho el Santo Rosario y el escapulario del Sagrado Corazón de Jesús.

Mientras tanto, en la ciudad de Nantes, el comandante, el revolucionario Jean-Baptiste Carrier eliminaba a los prisioneros de guerra Vandeanos empleando una forma horriblemente eficiente de ejecución masiva.

En los llamados «noyades» [ahogamientos en masa] familias enteras, hombres, mujeres, ancianos y niños desnudos (antes de ahogar a los condenados se les despojaba de su ropa y joyas que eran repartidas entre los revolucionarios), eran atados de pies y manos y entre sí, colocados en botes especialmente construidos, conducidos a hasta la mitad del río Loire y luego ahogados. A esta forma de despiadado asesinato, se le bautizó como “el matrimonio republicano”.

Un historiador (del que la fuente no hace referencia), lo describe de esta manera[3]:

Establecido en Nantes un tribunal revolucionario cuyo máximo dirigente fue el demonio Carrier, conocido en todas las naciones como el inventor de que el pasado de atrocidades bárbaras como el matrimonio republicano, en el que dos personas de sexos diferentes, por lo general de un anciano y una vieja, o un hombre y mujer jóvenes, totalmente desnudos, estaban unidos ante la multitud, expuestos en un barco en esa situación durante media hora o más, y luego arrojados al río.

Los detalles de la práctica varían, pero generalmente coinciden con la descripción anterior.

En un primer momento y para que no hubiera testigos, las ejecuciones se llevaban a cabo por la noche, pero durante días, los cuerpos de los ahogados aparecían flotando por el río, lo que conllevó a que el conocimiento de esta practica se hiciera público.

Representación de una de las miles de ejecuciones llevadas a cabo por las «Noyades».

De esta manera, no solo se asesinó a los prisioneros de guerra, sino que incluso miles de personas sospechosas a los ojos de los revolucionarios, fueron asesinadas en lo que jocosamente bautizaron como “el baño nacional”.

Los historiadores estiman que alrededor de 170,000 Vandeanos habrían sido asesinados por las «columnas infernales» durante la resistencia campesina y las posteriores masacres,  También se calcula que por lo menos unos 5,000 cristianos habrían sido ahogados en las «noyades«.

Este oscuro episodio de la historia es real y fue parte de la llamada Revolución Francesa. Así lo evidencia también la carta que el general francés Francois Joseph Westermann escribiese al Comité de Seguridad Pública cuando la resistencia fue finalmente eliminada[4]:

» La Vendée ya no existe, ciudadanos republicanos, ha muerto bajo nuestra espada libre, con sus mujeres y niños. Acabo de enterrarla en las ciénagas y bosques de Savenay. Ejecutando las órdenes que me habéis dado, he aplastado a sus niños bajo los cascos de los caballos, masacrado a sus mujeres que así no parirán más bandoleros. No tengo que lamentar un sólo prisionero. Los he exterminado a todos. […] Las carreteras están sembradas de cadáveres. Hay tantos que en varios puntos levantan pirámides.»

Tras su retorno a París, Westermann fue llevado ante un tribunal revolucionario, condenado a muerte y guillotinado.

 

La advertencia del Sagrado Corazón de Jesús

Santa Margarita María de Alacoque recibiendo los mensajes de Jesucristo en los que se le advertía al rey de Francia sobre los peligros que conllevarían el rechazar su petición.

En 1689, durante unas de las apariciones de Nuestro Señor Jesucristo a santa Margarita María de Alacoque, es encomendada con la misión de pedir al rey de Francia que consagre a su país al Sagrado Corazón de Jesús, y que lo represente en los estandartes del Reino.

El 17 de junio de ese mismo año, la Santa Margarita sale de su clausura en Charolles, pidiendo audiencia con el rey Luis XIV, a quien trasmite el mensaje. Habiendo ignorado la petición, no es extraño que algunos autores se hayan encargado de señalar que exactamente cien años después, el 17 de junio de 1789, el Tercer Estado proclama la constitución de la Asamblea General, desde la cual se gestaría la revolución que emprendería una lucha encarnizada contra la Iglesia, la monarquía y la tradición cristiana de Francia.

Una escena de la película de modesto presupuesto «La guerra de la Vendée», protagonizada por niños y adolescentes, en la que se muestra al Rosario y al Sagrado Corazón de Jesús como insignias de los Vandeanos.

No es en vano que los contrarrevolucionarios, en especial aquellos de la región francesa de Vendée, tomasen como símbolo el Sagrado Corazón de Jesús.

 

¿Qué hechos motivaron la resistencia en la Vendée?

Los motivos por los que se levantaron los Vandeanos, fueron en realidad una serie de abusos contra el catolicismo que pretendían no solo erradicarlo, sino además borrar su historia. De esta manera por ejemplo, en un solo día se asesinaba en París a dos obispos y 200 sacerdotes. Se “nacionalizaron” los bienes de la iglesia, todas las tierras que poseía la Iglesia fueron vendidas, y obligaron a que los obispos fueran elegidos por los ciudadanos.

Se calcula que entre 35.000 y 40.000 sacerdotes habrían sido ejecutados en la guillotina. En las regiones católicas sublevadas como Bretaña, Languedoc, Provenza, más de 50.000 fueron víctimas este tipo del «terror revolucionario».

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Iglesias, Basílicas y Catedrales por igual fueron profanadas a lo largo y ancho de toda Francia y fueron convertidas en «Templos del ser supremo» (que no tiene nada que ver con Dios). Especial encono se demostró contra aquellas dedicadas y consagradas a Nuestra Señora («Notre Damme» en francés).

Un texto extraordinariamente elocuente es el de la inauguración del culto a la diosa Razón por la Convención. Pertenece a la Historia de la Revolución francesa de Alfonso de Lamartine, historiador liberal, anticatólico y revolucionario, y por tanto, nada sospechoso de parcialidad antirrevolucionaria.

Según el texto en cuestión, la imagen de la Santísima Virgen María fue removida de su lugar en la Catedral de Notre Damme de París. En su reemplazo, los revolucionarios colocaron a la prostituta local más famosa de aquel entonces, la que momentos después fue paseada -cual procesión religiosa- en andas por las calles de la ciudad, inaugurando el reinado de la «diosa razón«.

La «diosa razón» paseada en andas por las calles. Nótese que su pie derecho está colocado sobre Cristo Crucificado.

Durante los abusos,  una banda de revolucionarios detuvo un carruaje en el que se conducía a la prisión a tres sacerdotes y los colgó; Las masacres empezaron con el degüello de 23 sacerdotes encarcelados en la prisión de la Abadía por unos federados marselleses y bretones.

Un grupo de los 150 sacerdotes que estaban encarcelados en el convento de las Carmelitas, se rindió. Cuando llegó el grupo ejecutor al convento, los sacerdotes se dirigieron a la capilla en la que fueron asesinados a golpes de pico, de hacha y bastón. En este lugar fueron “juzgadas” y “ejecutadas” más de 300 personas.

columnas infernales
Los tontos útiles de ayer, hoy y siempre, «Las armas de los radicales» representados en 1819 en una caricatura del inglés George Cruikshank.
Dominio Público.

Cuando se abrían las puertas de los conventos, los condenados caían bajo las picas o las bayonetas; estas masacres duraban toda la noche, varios sacerdotes fueron asesinados en la iglesia de Saint-Paul Saint Louis. Las matanzas se llevaron a cabo en todas las cárceles: en la Conserjería, en la Prison du Grand Châtelet, en la Force en Salpêtriére, Bicêtre y en la Prison des Carmes etc.

El mar, el único lugar con excepción de los bosques donde los sacerdotes refractarios podían celebrar la eucaristía de forma subrepticia, ya que resultó imposible oficiar celebraciones religiosas en las iglesias durante aquel período histórico violento.

Los que se opusieran y resistieran serían intrínsecamente malos (por lo que habría que exterminarlos) o estarían locos (por lo que habría que encerrarlos), una red de “sedes sociales” (2.000 en París) donde los vecinos de cada barrio debían inscribirse era el medio para controlarlos. La sede social tenía comisarios de barrio que conocían y controlaban a los vecinos, sus costumbres, creencias y prácticas.

 

Vendée: El primer genocidio de la historia moderna

Si bien hoy nadie niega que estas masacres hayan tenido lugar, algunos historiadores argumentan que no pueden llamarse «genocidio», ya que «en ambos bandos hubo excesos propios de una guerra civil», y no se ajustan a los criterios de asesinato basados ​​en la identidad étnica o religiosa de la ONU. «Los vendenses no eran más inocentes que los republicanos. El uso de la palabra genocidio es totalmente inexacto e inapropiado».

Para quienes no pretenden ocultar el sol detrás del pulgar, el término genocidio sí aplica ya que los vandeanos fueron asesinados por motivos religiosos: se habían rebelado para defender su fe y para proteger a sus sacerdotes, quienes se negaron a prestar juramento a la nueva constitución.

Los Vandeanos (al igual que los Cristeros en México y los Requetés en España) no se rebelaron porque tenían hambre, sino porque sus sacerdotes estaban siendo asesinados. En todo caso, fue el enfrentamiento de fuerzas militares entrenadas y bien pertrechadas, contra población civil (campesinos armados con herramientas propias del trabajo de campo).

Notas.-

[1] Hechos acaecidos durante el auge de la Revolución francesa, que duró desde septiembre de 1793 a la primavera de 1794. “El reinado del Terror se caracterizó por la brutal represión por parte de los revolucionarios mediante el recurso al terrorismo de Estado.

[2] Dupuy, Roger (2005). Nouvelle histoire de la France contemporaine: La République jacobine. Terreur, guerre et gouvernement révolutionnaire, 1792-1794. Tomo III. París: Seuil, pp. 268-269.

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/El_Terror

[4] La Virée de Galerne», Historia, no. 768, diciembre de 2010, pp. 59 /
https://es.wikipedia.org/wiki/Fran%C3%A7ois-Joseph_Westermann

Otras fuentes:
https://adelantelafe.com/espana-hija-predilecta-la-iglesia/
http://wwwmileschristi.blogspot.com/2015/07/el-culto-de-la-razon-y-del-ser-supremo.html