Las 10 Bendiciones del Rosario

Las Bendiciones del RosarioSon muchos los papas que han hecho referencia a las Bendiciones del Rosario. El papa León XIII (1883), conocido también como el Papa del Santo Rosario, escribió abundantes Encíclicas y Exhortaciones sobre el mismo, sobre todo cada año, al llegar el mes de octubre, mes dedicado a esta piadosa devoción mariana.

El 1 de septiembre de 1883, promulgó la Encíclica Supremi apostolatus officio, importante declaración con la cual inauguró otras muchas intervenciones sobre esta oración, indicándola como instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad. De él son estas palabras:

“Nos pensamos no haber hecho nunca bastante para promover entre el pueblo fiel esta piadosa práctica, que desearíamos ver siempre más ampliamente difundida y hacerse la devoción verdaderamente popular de todos los lugares y de todos los días”.

Luego el 2 de febrero de 1974, el papa Pablo VI haría pública la Exhortación apostólica Marialis cultus (que trata sobre el desarrollo del culto a la Santísima Virgen María), en la que se subraya, el carácter evangélico del Rosario y su orientación cristológica.

Bendiciones del Rosario
Las 10 Bendiciones del Rosario: El magisterio de Iglesia y las enseñanzas de los Papas coinciden en las múltiples bendiciones, fruto del rezo del Santo Rosario.

El 16 de octubre del año 2002, el papa Juan Pablo II escribiría la encíclica Rosarium Virginis Mariae, que como su nombre bien sugiere, está dedicada de lleno a esta devoción Mariana:

 

El Rosario de la Virgen María, difundido gradualmente en el segundo Milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad.

Las 10 Bendiciones del Rosario

El magisterio de la Iglesia y las enseñanzas de los Papas son unánimes y coinciden en las múltiples bendiciones y beneficios que la Santísima Madre Dios alcanza a sus devotos por medio del rezo del Santo Rosario:

  1. Los pecadores obtienen el perdón.
  2. Las almas sedientas se sacian.
  3. Los que están atados ven sus lazos desechos.
  4. Los que lloran hallan alegría.
  5. Los que son tentados hallan tranquilidad.
  6. Los pobres son socorridos.
  7. Los religiosos son reformados.
  8. Los ignorantes son instruídos.
  9. Los vivos triunfan sobre la vanidad.
  10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.

Las Bendiciones del Rosario y los Santos

Santo Domingo no puso en nada tanto empeño durante su vida como en alabar a la Santísima Virgen María, predicar sus grandezas y animar a todo el mundo a honrarla con el Rosario. La poderosa Reina del Cielo, a su vez, no cesó de derramar sobre el Santo bendiciones a manos llenas.

Bendiciones del Rosario
Las Bendiciones del Rosario: Corona nuestros trabajos con mil prodigios y milagros y alcanza de Dios cuanto se pida mediante el rezo del Santo Rosario.

Ella coronó sus trabajos con mil prodigios y milagros y él alcanzó de Dios cuanto pidió por intercesión de la Santísima Virgen. Para colmo de favores, le concedió la victoria sobre los Albigenses y le hizo padre y patriarca de una gran orden. Y, ¿qué decir del Beato Alano de la Rupe, restaurador de esta devoción? La Santísima Virgen lo honró varias veces con su visita para ilustrarlo acerca de los medios de alcanzar la salvación, convertirse en buen sacerdote, perfecto religioso e imitador de Jesucristo.

Durante las tentaciones y horribles persecuciones del demonio, que lo llevaban a una extrema tristeza y casi a la desesperación, Ella lo consolaba, disipando, con su dulce presencia, tantas nubes y tinieblas. Le enseñó el modo de rezar el Rosario, lo instruyó acerca de sus frutos y excelencias, lo favoreció con la gloriosa cualidad de esposo suyo y, como arras de su casto amor, le colocó el anillo en el dedo y al cuello un collar hecho con sus cabellos, dándole también un Rosario. El abad Tritemio, el sabio Cartagena, el doctor Martín Navarro y otros hablan de él elogiosamente.

¿Quién podrá comprender las gracias y bendiciones que el saludo y mirada benigna de María atraen sobre nosotros? En el momento en que Santa Isabel oyó el saludo que le dirigía la Madre de Dios, quedó llena del Espíritu Santo y el niño que llevaba en su seno saltó de alegría. Si nos hacemos dignos del saludo y bendición recíprocos de la Santísima Virgen, seremos, sin duda, colmados de gracias y un torrente de consuelos espirituales inundará nuestras almas.