La verdadera razón por la que el demonio odia a Nuestra Señora

Satanás odia a la Santísima Virgen María. Es un hecho sus fieles devotos lo saben bien tanto por experiencia como por verdad revelada.

Ella te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar…

Esta, que es la primera profecía presente en las Sagradas Escrituras, tiene lugar y es plenamente perceptible el día de hoy: Exhibiciones blasfemas, obras “artísticas” que tienen por objetivo el ofender a Nuestra Señora, a sus fieles devotos, a su Hijo y nuestro Señor. Devociones trocadas, falsos videntes y falsas apariciones con mensajes que tienen por objetivo el instalar el error y la confusión en los corazones de quienes, toman, ingenuamente estos mensajes como verdaderos.

Hoy más que nunca, Satanás está echando mano a todo lo que está a su alcance para desalentar su devoción. Incluso se las ha ingeniado a infundir en algunos un profundo odio y desdén por Ella. ¿Se ha dado cuenta de que son los dogmas y las devociones marianas que despiertan las reacciones más fuertes en aquellos que rechazan la Iglesia?

Peor aún, hay incluso algunos buenos católicos que sienten vergüenza por la devoción a Nuestra Señora, de doblar las rodillas frente a una imagen suya, de profesar públicamente su amor por Ella, y creen erróneamente, que tenemos una devoción un tanto exagerada hacia Ella. Incluso, hay quienes se atreven a aseverar que la hemos llevado este “culto” hasta el extremo.

Quizás usted también se haya preguntado ¿por qué la Iglesia venera de tal manera a la Virgen Inmaculada? o quizás también ¿por qué Dios ha elegido usarla en la obra de la redención?

Ella aplastará su cabeza

La escena es el jardín del Edén. Los personajes son Dios, la serpiente, Adán y Eva. El demonio, se haya disfrutando, de lo que cree, es una contundente victoria. Con aires triunfantes, se ríe de Nuestro Señor, pues acaba de engañar a Eva y, a través de ella, a Adán. En verdad siente orgullo de sí mismo. Un orgullo demoníaco. Aquel mismo orgullo que lo expulsó del Cielo y que ahora lo llevará a su propia destrucción.

Dios ha aparecido en la escena para arreglar el desastre, declarando la trágica maldición que ha surgido del pecado de orgullo, pero también, para proclamar la condena del demonio.

Dios comienza hablando con Satanás, condenándole a comer tierra por el resto de sus días. Luego le revela, algo que hace que Satanás se encoja de horror: su última y más grande derrota, vendrá de manos de una humilde mujer. El demonio no sólo ha estropeado con éxito la obra de Dios y ha arrastrado a los seres humanos a la muerte y la miseria sino que ahora puesto sobre sí, el talón de la Mujer.

Es necesario recordar que Dios tiene un especialísimo amor por los hombres y que fue por por nuestra salvación que envío a su único hijo. Es justamente por esto que el demonio odia a los hijos de María. A sus verdaderos devotos.

“Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar“.

(Génesis 3:15)

Aunque los estudiosos discuten si el pronombre es masculino o femenino en la oración, “Ella (o Él) aplastará tu cabeza”, es decir, si se refiere a la Virgen María, Jesucristo o los hijos de María (su linaje). Entonces, ¿por qué ser derrotado por María duele tanto al diablo? ¿Por qué quiere Dios usar a María para vencer a Satanás?

San Luís María Grignon de Montfort y el linaje de María

El tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María, de San Luís María Grignon de Montfort arroja más luz sobre el papel de María y su linaje en los últimos tiempos:

El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá, sin embargo, de modo particular en los últimos tiempos, cuando Satanás pondrá asechanzas a su calcañar, o sea, a sus humildes servidores y pobres hijos que Ella suscitará para hacerle la guerra. Serán pequeños y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero, en cambio, serán ricos en gracias y carismas, que María les distribuirá con abundancia; grandes y elevados en santidad delante de Dios; superiores a cualquier otra criatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino, que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza del demonio y harán triunfar a Jesucristo.

El diablo detesta el hecho de que su última derrota llegará a manos de una humilde doncella. En cierto modo, su orgulloso corazón podría soportar ser derrotado por Dios mismo porque es todopoderoso y omnipotente. ¿Pero ser aplastado por una pequeña niña de Nazaret? La idea es absolutamente humillante. Lo vuelve loco. Porque si hay una cosa que la criatura más orgullosa de toda la creación odia, es ser humillada.

Satanás encuentra su derrota en extremo humillante, más aún, porque la Virgen María es una mujer, y las mujeres son el sexo más débil (1 Pedro 3: 7), y él desprecia la debilidad. Él no ama sino ver a a las mujeres maltratadas, degradadas y objetivadas. Sin mencionar que nuestra Santísima Virgen es un ser humano, y Satanás odia a los humanos porque tenemos cuerpos, y él es un espíritu puro que piensa que los cuerpos son “inferiores”. Pero hay otra razón más profunda por la cual Satanás odia ser derrotado por María: Ella es su reemplazo en el Cielo.

Vea usted, Lucifer fue originalmente el mejor logro de Dios. Él era más hermoso, el más poderoso, en pocas palabras, lo mejor de entre todas las criaturas que Dios había creado. Y como todos sabemos, se le “subió a la cabeza”. Realmente pensó que podría ser mejor que Dios. Las rasgos más distintivos y  definitorios de Satanás son el orgullo y la envidia hacia el Todopoderoso.

¿Y cuáles son las características distintivas de nuestra Señora? En primer lugar, ella es supremamente humilde. De hecho, ella es la criatura más humilde que jamás haya existido. Por cada onza de orgullo que tenga el diablo, María tiene el doble de humildad. Por cada gota de envidia llena de odio y amargura en el corazón negro de Satanás, el corazón de María se llena con el doble de alabanza, adoración y amor. Por cada medida de depravación deformada y destructiva en el alma del diablo, el corazón de María está lleno de pureza y fecundidad. Y Dios la ha hecho la criatura más exquisita y gloriosa de todo el universo, el título que el diablo solía reclamar…

En todos los sentidos, la Inmaculada es el polo opuesto de Satanás. En todos los sentidos, ella es su reemplazo, y él lo sabe. Este Divino intercambio de María por Satanás se revela en el himno de alabanza de Nuestra Señora, el Magníficat:

Mi alma magnifica al Señor; mi espíritu ha encontrado gozo en Dios, que es mi Salvador, porque ha mirado con gracia la humildad de su sierva. He aquí, desde ahora en adelante, todas las generaciones me contarán como bendito; porque el que es poderoso, aquel cuyo nombre es santo, me ha hecho sus maravillas. Él tiene misericordia de aquellos

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