La Quinta aparición de la Virgen de Fátima

La Quinta aparición de la Virgen de Fátima Quinta aparición de Fátima
La Quinta aparición de la Virgen de Fátima: Una fotografía coloreada digitalmente que muestra el momento en el que la pequeña Jacinta tiene que ser llevada en brazos debido a la multitud que se agolpaba en torno de los niños.

Esta es la narración de los extraordinarios hechos que tuvieron lugar en Cova de Iria durante la Quinta aparición de la Virgen de Fátima, Septiembre 13 de 1917.

Al aproximarse la hora (el mediodía) Lucía se dirigió a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas. Aunque algunas fuentes sostienen que el número de asistentes aquel día fue de unos 20,000 otras insisten en unos 30.000.

Los pobres niños a muy duras penas podían abrirse paso en medio de toda esa multitud. Todos querían verlos, tocarlos, pedirles por sus propias necesidades. Los caminos estaban apiñados de gente; todos querían verlos y hablar con ellos.

la Quinta aparición de la Virgen de Fátima
La quinta aparición de la Virgen de Fátima: Esta es la fotografía original sin colorear. Crédito: America Needs Fátima.

Mucha gente del pueblo se hizo presente para pedir a los pastorcitos que presentaran sus peticiones y necesidades a Nuestra Señora. Otros, no pudiendo llegar hasta los pequeñitos, clamaban a gritos desde lejos:

-¡Pidan que me cure a mi hijo inválido!….a mi hijo ciego…a mi hija muda….que me traiga a mi esposo que esta en la guerra…que me convierta a un pecador…que estoy tuberculoso…etc.

Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos incluso gritaban subidos a los arboles.

Todos los presentes fueron testigos de los fenómenos atmosféricos que tenían lugar en aquel mismo momento y que en su naturaleza, eran similares a los de las apariciones anteriores: el enfriamiento repentino del aire, la atenuación del sol hasta el punto donde se podían ver las estrellas y una lluvia que se asemeja a pétalos iridiscentes o copos de nieve que desaparecieron antes de tocar la tierra.

Esta vez, se observó una esfera luminosa que se movía lenta y majestuosamente a través del cielo de este a oeste y, al final de la aparición, en la dirección opuesta.

Por fin llegaron los tres pastorcitos a la Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzaron a rezar el Santo Rosario con la gente. Un poco mas tarde, los 3 niñitos videntes vieron una luz e, inmediatamente después de esto, vieron majestuosa, a Nuestra Señora sobre la encina. Allí, la virgen Santísima les dijo:

-«Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En Octubre vendrá también nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día.»

La Quinta aparición de la Virgen de Fátima
La Quinta aparición de la Virgen de Fátima: Los asistentes observan los diversos fenómenos atmosféricos que tenían lugar durante las apariciones.

Nuestra Señora se refería a la cuerda que llevaban atada y apretada a la cintura. Era una soga tosca, una de las mas dolorosas mortificaciones que ofrecían por la conversión de los pecadores. Tampoco comían meriendas, dejaban de tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente, interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.

Luego, la pequeña Lucía respondió: «Me han dicho que le pida muchas cosas, la cura de algunas personas enfermas, de un sordomudo…»

Esto sucedió el 13 de Septiembre 1917. Nuestra Señora les dice nuevamente a los niños que sigan rezando el Rosario para que finalice la guerra y les expresa:

«En octubre haré un milagro para que todos crean, Curaré a algunos enfermos, pero no a todos.»

Y levantándose, desapareció de la misma manera en que había llegado antes.

En una carta escrita en 1932, el Vicario General de la Diócesis de Lieria, Monseñor Joao Quaresma, relata una de las apariciones de Nuestra Señora en Cova de Iria en 1917, de la que él mismo fue testigo ocular. Puede leer el relato en el artículo titulado: «Vi muy claramente, una esfera luminosa…»