La Pisada del Diablo en la Catedral de Nuestra Señora de Múnich

Las tres leyendas que existen alrededor de la Pisada del Diablo

Primera Leyenda

En la Catedral de Nuestra Señora de Munich se encuentra la Teufelstritt, la “pisada del diablo”, en la entrada del tempo, tras una reja, alejada de las pisadas del público. Según cuenta la leyenda, el diablo dejó esta pisada para mofarse de la iglesia sin ventanas que Halsbach había contruido en la ciudad bávara. Dicen que había llegado a un trato con el arquitecto de la obra para que no hubiera ventanas pero el artista engañó al demonio para que, desde un punto de vista de la iglesia, todas las columnas impidieran la visión de las ventanas. Cuando Satanás se dio cuenta del engaño, el edificio ya había sido consagrado, entonces furibundo, el diablo dejó la marca de uno de sus pies en el suelo.

Segunda Leyenda

Cuando se construyó una nueva Iglesia en Munich, el diablo decidió destruirla. Así que se coló por la gran puerta del vestíbulo después de que la iglesia estuviera terminada pero aún no consagrada. Miró el edificio con curiosidad y se rió a carcajadas al darse cuenta de que no habían ventanas (debido a que estaba parado en el punto desde donde todas las ventanas quedan ocultas por pilares). Triunfante de alegría, pisoteó con fuerza el suelo, dejó su huella y salió de la iglesia. Cuando la iglesia fue completada y consagrada, el diablo vio la gran cantidad de personas que asistían. Observó con más cuidado y se dio cuenta que había sido engañado: La iglesia sí tenía ventanas pero habían permanecido ocultas a su vista. Al darse cuenta de que estaba equivocado, se volvió furioso, y bajo la forma de un violento viento, trató de derrumbar el edificio, pero no tuvo éxito. Incluso hoy, el mismo demonio o alguno de sus compañeros se manifiesta a manera de fuertes ventiscas alrededor de la iglesia.

Tercera Leyenda

El constructor Jörg Ganghofer había hecho un pacto con el diablo para que este le ayudase a construir la iglesia que sería la Catedral de Nuestra Señora de Munich. A cambio de su ayuda, el diablo tendría el derecho de reclamar el alma de la primera persona que ingresase a la iglesia. Cuando la iglesia estuvo terminada y la gente entraba a la misma, el diablo quiso recoger su recompensa. Sin embargo, cuando para tal propósito se acercó al maestro de obras, este se quejó del mal trabajo hecho, porque había olvidado las ventanas y que debido a su olvido, no había ningún trato. Y, de hecho, cuando se paró en la entrada y observó su interior, no había una sola ventana en toda la iglesia. El diablo se enfureció y abandonó la iglesia con ira, estampando su pie en el suelo de la entrada de la iglesia. Luego la Iglesia fue consagrada y al engañado demonio ya no le fue posible hacer más ningún reclamo. Por eso, de cuando en cuando aún es posible escuchar al diablo o a sus secuaces hoy en día a manera de fuerte un viento alrededor de la iglesia.

Fuentes

http://antoniosaz.blogspot.com/2017/12/teufelstritt.html

Una Respuesta

  1. Miranda 24 febrero, 2018

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