El nacimiento del Divino Niño, fue ignorado por la gran mayoría de habitantes de Belén. Sin embargo, unos cuantos humildes pastores, tienen algunas lecciones de las que podemos aprender mucho, sobre todo en la actualidad, en que los días se ciernen oscuros sobre nosotros.

El cristianismo vive sin lugar a dudas, momentos muy difíciles. Pareciera se halla sumido en una oscura noche. La luz que emanaba desde el papado, ha desaparecido, opacada por la ambigüedad y la confusión. Ya no hay mas enseñanzas claras y no existe consistencia con el Magisterio previo.

Lo peor de todo es que durante los últimos 50 años, los viejos errores liberales y modernistas, han sido esparcidos por doquier y han conducido a la Iglesia por un camino difícil de predecir. Esparcidos con malicia, misma que radica en la intención de propagarlos a propósito para crear confusión.

Las estrellas del firmamento de la Iglesia y sucesores de los Apóstoles, los Obispos, ya no emiten más luz propia. Casi todos han incumplido los principios Católicos. Realmente, una noche muy oscura se cierne sobre el pueblo de Dios…

Las profecías bíblicas que hablaban de la venida del Señor, fueron ampliamente ignoradas por todos. Ya desde aquellos días, muchos hombres se habían acomodado al mundo, vivían en el mundo conforme al mundo, descartando casi por completo los preceptos de Dios.

Aquel momento esperado durante centurias, tanto por reyes y profetas, como por nobles y vasallos, solamente pudo ser presenciado por los más desdeñados, los más olvidados del mundo: los humildes pastorcillos. A estos pobres mundanamente, pero dichosos y meritorios de semejante obsequio, es a quienes el Señor, mediante sus ángeles, llevó la Buena Nueva:»Regocijaos, que esta noche os ha nacido un Salvador«.

Y así, en lo más profundo de la oscura noche, se hizo nuevamente la luz…

Que esta Navidad, haga renacer en vuestros hogares, la luz de la esperanza, aquella esperanza que es propia del pequeño remanente, que despreciado, se va separando del mundo y que al igual que aquellos pastores, tengamos la dicha de ver al Redentor nacer en nuestros corazones y en nuestras familias.

La adoración de los pastores por Murillo. Museo del prado.

Ya sea en la intimidad del hogar con vuestros seres queridos, ya sea, a miles de kilómetros de vuestras familias, ya sea en la celebración entre amigos, o en la soledad de la vejez. Sin importar si esta noche estás solo y no tienes con quien pasarla. Sin importar si has quedado solo en la vida o has perdido a un ser querido o si padeces los dolores de una cama de hospital. Sin importar el agridulce recuerdo de  nuestros queridos difuntos  o las las rencillas domésticas, recuerda que la Navidad es para ti y por ti.

A todos queremos hoy decirles junto a Proyecto Emaús, que la fiesta de Navidad es mucho más que todos nuestros problemas y nuestras actuales circunstancias.  La Navidad es mucho más que nosotros mismos. Por eso, la invitación es a vivir en la profundidad de la gruta de Belén, en su silencio e impresionante gozo esta Navidad.

La Navidad trae nuevamente la luz al mundo. La luz que es Jesús.

Reciba usted y los suyos un fuerte abrazo en el Señor y en su Santísima Madre por acompañarnos un año más. Feliz Noche Buena, Santa Navidad y próspero año nuevo.

Que Dios los guarde, la Santísima Virgen les proteja y el buen San José les ilumine siempre.

Fuentes

Parte del texto corresponde al saludo navideño de Fabián Vásquez de Radio Cristiandad (2011)
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

 

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