La “Mariquita”, “catita”, “vaquita de San Antonio” o “LadyBug” : el insecto de Nuestra Señora

La leyenda sobre el origen de este pequeño insecto se remonta a la Edad Media. Es una de esas historias cuya fuente u origen es imposible de verificar, pero es tan encantadora que merece sin embargo algún crédito.

En algún lugar, temprano en la Europa medieval, oleadas de perniciosos insectos invadieron las tierras y comenzaron a devorar los cultivos. Temiendo que sus cosechas se viesen arruinadas y que sus familias no tuviesen lo necesario para sobrevivir el invierno, los campesinos recurrieron a Nuestra Señora, pidiéndole los salvara de aquella plaga.

En breve, una enorme nube conformada por pequeños insectos de color rojo con puntos negros, comenzó a llegar desde el cielo cayendo sobre los campos de cultivo. “Nos llueve sobre mojado” pensaron los campesinos, quienes con resignación, veían esta nueva plaga el fin definitivo de sus cosechas. Pero no…grande fue su sorpresa al ver que estos, comenzaban a devorar a las hordas de pulgones, salvando sus cosechas de aquellas pestes. En agradecimiento, la población los bautizó como “Los escarabajos de Nuestra Señora” o más simplemente en inglés como “Ladybug”. Así estos pequeños insectos sin saberlo, pasaron a simbolizar la protección de la Dama del Cielo.

Su nombre oficial es coccinellids y deriva de la palabra en latín coccineus que significa escarlata, color que hace referencia al brillante color de su coraza. Se cree es por ello que en muchas pinturas medievales, Nuestra Señora es representada vistiendo de color rojo. Sucede además que el peculiar insecto, posee siete puntos de color negro, los que se relacionaron con Las 7 alegrías y los 7 dolores de Nuestra Señora.
En Inglaterra este insecto es conocido bajo el nombre de “Our Lady Beetles” o “escarabajos de Nuestra Señora”. En Alemania lo llaman Marienkäfer, que se traduce a “El escarabajo de María” lo que da consistencia a la leyenda.

El “Ladybug”, un verdadero protector de las cosechas

Lo que no es leyenda, sino muy por el contrario, un hecho comprobado, es que los “ladybugs” o “mariquitas”, son devoradores de áfidos -llegando a devorar hasta 50 por día- y de otras pestes. Su legendario apetito fue puesto a prueba en California en 1880, cuando los cultivos de cítricos encaraban la catastrófica invasión de insectos australianos que estaban acabando con los arboles de limón y naranja. Los granjeros se unieron y compraron miles de Mariquitas o “Ladybugs” y las liberaron en sus campos. En el transcurso de dos años, arrasaron con las plagas que azotaban los cítricos, los que comenzaron a dar fruto nuevamente y sin la necesidad de emplear químicos. Hoy en día, muchos granjeros de productos orgánicos, los emplean en pequeñas cantidades para mantener sus cultivos libres de pestes.

Una señal de “buena suerte”

Durante la Edad Media, la Mariquita también se convirtió en una señal de “buena suerte” y “buena fortuna”. Es sabido que el rey Roberto II de Francia intervino para salvar la vida de un condenado a morir por decapitación. El insecto, aterrizó una y otra vez sobre su cuello, sin importar las veces que su verdugo la espantase. El rey, conocido por piadoso y por su poca tolerancia a las herejías, vio en este incidente “Intervención Divina” y ordenó se detuviera la ejecución. De hecho, poco después del incidente, se comprobó la inocencia del condenado.

 

Fuentes

Publicado originalmente en: http://traditioninaction.org/religious/f040_Ladybug.htm
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

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