La Leyenda Dorada: La Carta de María a San Ignacio de Antioquia

Según la tradición, Ignacio, discípulo de San Juan Apóstol recibió una carta de la Santísima Virgen María.

San Ignacio nació en Siria alrededor del año 35 dC y se cree que fue un discípulo de San Juan Apóstol. Fue ordenado obispo de Antioquia y se convirtió en un destacado miembro de la Iglesia cristiana primitiva.

No existe una fecha definitiva de la asunción de la Santísima Madre al cielo, pero los eruditos calculan que podría haber sucedido tan temprano como en el año 44 o a más tardar en el año 55. En cualquier caso, Ignacio estaba probablemente vivo antes de que la Virgen María saliera de esta tierra. Si era un discípulo de San Juan (el discípulo que llevó a la Santísima Madre a su hogar), ciertamente tenía un medio para transmitir su mensaje. Incluso pudo haber conocido a la Virgen María durante su vida.

Si bien es cierto no existe evidencia concluyente de que Nuestra Señora haya escrito algo durante su vida, esta tradición cuenta, cómo San Ignacio de Antioquía escribió una carta a la Santísima Madre de Dios, de quien recibió respuesta.

Cualquiera que sea el caso, el documento medieval llamado Leyenda Dorada, relaciona el intercambio de cartas entre los dos.

En primer lugar, San Ignacio escribe a la Santísima Madre:

A María, la portadora de Cristo, Ignacio. Yo, un neófito y discípulo de tu Juan, pido me fortalezcas y consueles. De Juan he aprendido muchas cosas acerca de tu Jesús, cosas maravillosas que contar, y quedo estupefacto al escucharlas. El deseo de mi corazón, es el estar seguro de estas cosas que he escuchado, por medio de ustedes, que siempre estuvieron tan íntimamente cerca de Jesús y compartieron sus secretos. Que estés bien, y que los neófitos que están conmigo se fortalezcan en la fe, por ti, a través de ti y en ti.

La Santísima Madre tuvo la amabilidad de ofrecer una respuesta:

A mi amado compañero y discípulo Ignacio, esta humilde esclava de Cristo Jesús. Las cosas que has escuchado y aprendido de Juan son ciertas. Créelas, reténlas, sé firme en el cumplimiento de tu compromiso cristiano, forma y conduce tu vida conforme a ellas.
Iré con Juan a visitarte a ti y a los que están contigo. Mantente firme en la fe y hazlo valientemente. No permitas que las penurias de la persecución te sacudan. Que tu espíritu se conserve fuerte y alegre en Dios, tu salvación. Amén.

Independientemente de su veracidad, las cartas constituyen sin lugar a dudas una meditación fascinante.

Fuentes

https://aleteia.org/2019/02/01/when-the-virgin-mary-wrote-a-letter-to-st-ignatius-of-antioch/
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús