La descristianización de las familias católicas


Hispanoamérica, hasta mediados del siglo pasado, era una región conformada por una sociedad católica en su mayoría y sobre todo con familias católicas en toda la extensión de la palabra. Imperaba en las vidas de los padres y los hijos de esas familias, una gran fe en Dios, en Jesucristo, Dios y hombre verdadero, en su santísima madre la Virgen María y en todos los dogmas de la Santa Madre Iglesia Católica, fundada por NS Jesucristo. Esa gran fe, producía en ellos, el deseo de que antes que cualquier cosa, estaba la voluntad de Dios y que todas las acciones de los miembros de estas familias debían de ser llevadas a cabo para cumplir el fin para el que fuimos creados: Conocer, amar y servir a Dios y mediante esto alcanzar la gloria y ahí ser felices con Él, en el Cielo, eternamente.

Así ha ocurrido en muchas sociedades: De ser pueblos idólatras, llenos de ignorancia y de maldad, fueron evangelizados y bautizados para convertirse en hombres y mujeres católicos, hijos de Dios, con amor y devoción por las cosas de Cristo y su Iglesia. La religión Católica se había extendido a casi todos los rincones de la tierra y las familias católicas formaban sociedades con una religión y una cultura predominantemente católicas.

Pero ¿Qué ha pasado ¿ ¿Qué o quiénes han modificado las cosas? ¿Cómo lo han hecho? ¿Cómo se está descristianizando la sociedad de Hispanoamérica que fue tan católica? ¿Cómo se descristianizaron las familias católicas de nuestros países?

En este artículo –amable lector— trataré de contestar esas preguntas que espero te hayan parecido interesantes. No es que sólo sea bueno conocer la historia, sino que… como tanto se dice por ahí, “la historia siempre se repite”… y entender los procesos de la descristianización de otras sociedades, puede ser muy útil para defendernos, nosotros, las familias y las sociedades actuales, de los enemigos de la familia. Pero entremos de lleno al tema…

 

Cinco procesos destructivos

Revisemos, muy someramente, el camino destructivo que convirtió a la mayor parte de los países de la Europa de la edad media, que estaba formada por católicos fervientes, a la Europa actual llena de ateos prácticos; sin Dios o contra Dios, que es lo mismo. “Quien no está conmigo está contra Mí…” (Lc 11-23).

Este camino o revolución destructiva se puede dividir en cinco procesos, los cuales se muestran en los cuadros 1 y 2 (verlos al final del escrito).

Es evidente para ustedes que todos estos procesos se imbrican en el tiempo. No existe una línea divisoria claramente marcada y todos ellos persisten hasta la actualidad, en diversas formas y manifestaciones, pero siempre igual de destructivos para nuestras sociedades y familias católicas. Veamos como sucedió este cambio; como las cualidades o características de la Europa Católica fueron combatidas y disminuidas hasta acabar con ellas (X, ver la tabla 2).

En los cuadros, podemos ver como se ha dado este proceso de descristianización. Lo debemos gravar bien en nuestras mentes. La sociedad católica de la edad media, fue paulatinamente desintegrada. Pero esto no es solamente algo histórico, algo que ya pasó. No, no es así. Este mismo proceso desintegrador se repite cada día en tu sociedad y en tu familia. Sí, ¿No lo has pensado? Este proceso destructivo de la cristiandad es igual al que sufre tu familia a diario.

 

El daño de los 5 procesos en la familia

Tienes o quisieras tener una familia católica, con Dios reinando en ella. Bien, muy bien. Pero existe, sin duda, ese proceso antes mencionado y si no lo identificamos, no podremos defender a nuestras familias. Mira que tiene mil caras y usa el engaño como su arma preferida: Por ejemplo, tu familia es fervorosa y tiene a Dios por centro. Cuidado, el humanismo con todas sus manifestaciones: artísticas, filosóficas, políticas, etc. tratará de que los miembros de tu familia tengan, en la práctica, sus vidas como el centro, y así aflojarán en los ejercicios de piedad en casa y en el templo y poco a poco estarán listos para el siguiente proceso y así, tal como lo vimos en la Europa del Siglo XIII. Desgraciadamente, en la actualidad, las familias católicas fervorosas y con vida sobrenatural son escasas. El humanismo o primer proceso ha hecho bien su trabajo. Desde generaciones previas ha tenido éxito y ha estado preparando el terreno para el siguiente paso.

El segundo proceso, el espíritu de protestantismo, también ha hecho mella en nuestras familias, mediante miles de formas. Tiene que ver con la confianza y obediencia a la Santa Iglesia Católica y con todo tipo de autoridades. Con la autoridad paterna, por ejemplo. Estimula la separación y el libertinaje de los hijos y deriva o da origen al liberalismo y al supra-capitalismo en la sociedad. Nuestras familias están ya imbuidas de liberalismo, el tercer proceso. Sus miembros aceptan a Cristo como Dios…pero en el Cielo; no lo aceptan como Rey en la Tierra. Es muy comprometedor, puede llevar al martirio y eso no va con el espíritu liberal. Numerosas familias juegan, como los liberales, con dos amos: Dios y el mundo. El domingo a Misa, pero los viernes al cabaret o al “table dance”. O bien, el sábado por la mañana comulgan, pero por la tarde van y se visten a la moda (independientemente de que el vestido sea pudoroso o no). Que no dejan de dar limosna a la Iglesia… pero no les pagan a sus empleados un salario justo y decoroso.

También Hispanoamérica ha estado bajo el yugo de gobiernos comunistas (por ejemplo: Cuba, Nicaragua y Venezuela) y sí ha habido una influencia importante de la doctrina socializante en nuestros gobiernos y en nuestras familias. La sociedad y el trabajo como el centro de la vida en vez de Dios. Por algo el comunismo que corresponde al cuarto proceso ha sido condenado claramente por la Iglesia (Pío IX, León XIII, Pío XI y Pío XII).

Ahora bien, así como los cuatro primeros procesos han actuado y siguen afectando a nuestras familias, la quinta revolución o irrealismo también nos está afectando constantemente. Tiene por objeto ser subjetivo siempre. Todo es virtual, puede o no puede ser. Mezcla lo bueno con lo malo, lo verdadero con lo falso, lo bello con lo feo y hace que perdamos los límites de las cosas. Vale la pena que nos detengamos un poco más en este último proceso, que es el que más nos atañe.

Fases del 5° proceso de descristianización o la quinta revolución: el irrealismo

1.- Vida acelerada:
Para no tener tiempo de pensar en Dios. Para que no puedas meditar, para que no puedas rezar, ni convivir con la familia. Para que no seas un hombre reflexivo. La vida de las ciudades. ¿No está ya tu familia presa de esta vida acelerada?

2.- Pérdida del pensamiento lógico:
Cada vez cuesta más trabajo platicar y entenderse con algún tipo de gente. ¿Que esto siempre ha pasado? Nunca en la proporción que existe ahora. ¿Cómo se comunica tu familia?

3.- Sociedad de imágenes:
Ahora la mayor parte de las cosas nos entra por los ojos. Sí, también las cosas intelectuales y las inmorales. La televisión es un ejemplo típico. ¿Tu familia ve TV? ¿Cuántas horas al día? No te das cuenta de que además del problema moral, fomenta la pereza física y sobre todo la intelectual. Que separa a la familia, que aísla a sus miembros. Pero no sólo la TV, sino todos los medios publicitarios y pedagógicos. Compara un paisaje de la naturaleza, su belleza, con esta publicidad basada en el atractivo hacia los objetos.

4.- Cambio de las buenas costumbres:
Hay múltiples ejemplos; tomemos las reglas de cortesía, que traducen un respeto, una cultura de damas y caballeros, algo elegante y bello que se va perdiendo. Y así las modas en la ropa, en las diversiones, en el trato con los padres y maestros. ¿Tus hijos son educados, corteses? Tal parece que la moda es ser ahora todo lo informal que se pueda.

5.- La aversión al esfuerzo:
Esa es la no digamos la forma de tratar de vivir, sino el objetivo de vivir. Toda la tecnología del hombre dedicada al menor esfuerzo. ¿Sacrificios, mortificaciones? Mejor la “dulce vita”. ¿Qué tanto se esfuerzan tus hijos en sus deberes?

6.- El acostumbramiento a lo feo:
¿Qué es ahora todo lo que se considera arte moderno? Pinturas surrealistas, manchones y borrones. Esculturas que tienen que tener un nombre para adivinar que son. ¿Un Punk o un Darketo?. La juventud hispanoamericana a la punk, de pelos parados o a la darketo, todos de negro. Para estar a la moda, para ir contra lo viejo. Para parecerse a quién… La música sin ritmo y melodía es la mejor… Las mejores películas, las de acción matando a muchos pero a muchos y en la forma más sangrienta y sádica, las cintas de degenerados o las de terror diabólico. Y así en todos los campos… el caso es que le digan a lo feo, bonito; a lo malo, bueno; y a lo irreal, real. En fin acostumbrarse a la presencia del demonio, para que éste, por medio de sus seguidores, pueda continuar la última fase de la revolución:

7.- La aparición social del satanismo:
Desgraciadamente ya hay en el mundo, evidencias claras de este hecho. La música de Rock pesado ya tiene muchas canciones dedicadas al diablo abiertamente. Hay grupos con su nombre. En San Francisco y en otras ciudades de los Estados Unidos hay una catedral o un templo para el culto del Diablo. El padre de la mentira, poco a poco,  va buscando su objetivo, que los humanos cambiemos, que no amemos a Cristo, que los hombres no adoremos a Dios, sino que lo odiemos desde el infierno como él mismo lo hace. ¿Tu familia no escucha rock pesado de grupos ocultistas con invocaciones hechas a satán a veces abiertamente, otras de manera subliminal? Las sectas satánicas no son sólo un elemento cinematográfico, sino una realidad que crece en la sociedad. ¿Dejarás que tu familia -si no tus hijos, quizá los nietos- termine en eso? El cocktail está ya preparado: drogas, hard rock y satanismo…¡Ah! y ese nuevo monigote que manipula -para la clase inculta- el maligno: «la (sic) Santa Muerte». La salvación es un problema personal, pero mucho ayuda una familia verdaderamente católica. Defiende a la tuya de sus enemigos. La Santísima Virgen que aplastó la cabeza de Satanás ya una vez, lo hará de nuevo, pídele a Ella su ayuda y…¡decídete a luchar por los tuyos, sin tibiezas y sin la menor tolerancia para el mal!

Obras consultadas:
1. Ousset J. Para que el Reine. Catolicismo y Política. Por un orden Social Cristiano. Ed: Gráficas Lebrija, Madrid, 1972. Segunda parte, p 63 a 285.
2. Belloc Hillaire, Europa y la Fe. 3° edición. Ed: Sudamericana. Buenos Aires. 1967.
3. Bellloc Hillaire, La grandes herejías, 3° edición, ed: Sudamericana. Buenos Aires,1966.
4. Alvear Acevedo C. Historia General. Ed:Jus, México, 1966
5. Tam D, G. Notas sobre la revolución en la Iglesia.