La desaparición de San Miguel Arcángel


Un claro ejemplo de la opresiva y arbitraria naturaleza de la reorganización del Calendario Universal, es su llamado a la “simplificación” y a consecuencia de ella, la supresión hecha en 1960 de una de las fiestas de mayor importancia dentro de la Iglesia: La aparición de San Miguel Arcángel del día 8 de Mayo.

Durante siglos, antes de 1960; habían dos fiestas en el Calendario dedicadas a San Miguel Arcángel, Principie de las Milicias Celestiales: Mayo 8 y Septiembre 29. Fueron designadas por la comisión litúrgica como una duplicación innecesaria, razón por la cual, la fiesta de la aparición de San Miguel, fue descartada junto con muchas otras otras festividades católicas.

Tal y como sucediese con otras fiestas eliminadas ese mismo año, incluyó la construcción de un lugar de adoración a fin de conmemorar el milagroso evento.

De acuerdo con el Breviario Romano, la fiesta fue instituida para agradecer a Dios por la victoria militar obtenida en el monte Gargano, Italia, el 8 de Mayo del año 663 por medio de la intercesión de San Miguel.

La batalla fue descrita en el siglo VIII de la siguiente manera por el Pablo el Diacono:

Cuando los Griegos de aquellos días arribaron con la intención de destruir el Santuario del Santo Arcángel, ubicado en la cima del monte Gargano, Grimaldo, rey de los Lombardos, se abrió paso con gran brutalidad.

Lo que resalta de este incidente, es que el Arcángel había prometido proteger aquel santuario, ahora el más antiguo santuario dedicado a San Miguel y construido luego de su aparición del año 492.

Ilustración de un manuscrito medieval que celebra la victoria de San Miguel Arcángel en el monte Gargano. Crédito: TiA.

El Breviario anterior a 1960 da cuenta de las circunstancias. (2) Gracias a ello ahora podemos saber que San Miguel apareció a fines del siglo V al obispo de la ciudad cercana de Siponto, con un mensaje sobre una cueva en el Monte Gargano: (3) a saber, que la gruta debería convertirse en un Santuario dedicado a San Miguel, mismo que lo tomaría bajo su protección.

Sin embargo, como tales acontecimientos milagrosos simplemente no tienen ningún significado en los círculos progresistas de la Iglesia Católica, Monseñor Bugnini los descartó como «no históricos«, lo que implica que no eran dignos de credibilidad. En cambio, los «expertos» litúrgicos han optado por creer algo de su propia invención: que la Aparición de San Miguel, como muchas otras «segundas fiestas» dedicadas un Santo individual, estaba saturando el Año Litúrgico y como solución, no debería ocupar un lugar en el calendario general.

No podemos pasar por alto la razón subyacente para la eliminación de la fiesta. Para 1960, la Iglesia comenzaba a minimizar el carácter sobrenatural de la liturgia, haciéndola para hacerla más aceptable para los protestantes, quienes rechazaban los milagros y las apariciones.

Martin Lutero había lanzado el absurdo rumor de que, durante su aparición, San Miguel había arrojado algunas de sus plumas, que los cazadores de reliquias católicas buscaban como «coleccionables«. (4)

La historia de las plumas causó tantas “cosquillas” a la fantasía protestante, que todavía hoy provoca hilaridad. Mencione usted la Aparición de San Miguel a un protestante, y es probable que se le pregunte si tiene alguna una pluma. Incluso, tristemente, hay católicos (5) y sacerdotes que, en sus homilías, desean burlarse de las creencias tradicionales.

Solo necesitamos un breve vistazo a la historia de esta fiesta y su recepción por parte de la Iglesia hasta 1960, para ver cuán impactantes son estos pretextos en su torpeza espiritual.

¿Cuan importante fue la Fiesta de San Miguel Arcángel?

San Pio V, un gran devoto de San Miguel Arcángel. Crédito:TiA.

La importancia de esta fiesta deriva de su lugar en la historia. (6) Primero, conmemora la primera de varias apariciones conocidas de San Miguel Arcángel en el cristianismo occidental, (7) y jugaría un papel fundamental en influir en el desarrollo de la devoción a San Miguel en el Rito Romano.

En segundo lugar, el santuario de Gargano fue un importante sitio de peregrinación de estatus internacional a lo largo de la Edad Media y, junto con Jerusalén, fue considerado como uno de los lugares más sagrados de la cristiandad. A veces se usaba como un punto de parada para peregrinos en ruta a Jerusalén por mar. Fue visitada por papas, emperadores (incluyendo Carlomagno), reyes y reinas, obispos y abades, santos, clérigos y fieles laicos que buscaban la protección de San Miguel contra las fuerzas de Satanás y sus secuaces.

Tercero, el Papa San Pío V consideró que esta antigua fiesta era tan importante para la vida espiritual de los fieles, que la colocó en el Calendario de la Iglesia Universal en 1568. Esto no fue una innovación: Pío V simplemente transmitió a la posteridad, la fiesta que se había transmitido durante siglos, y le dio título en Apparitione S. Michaelis, por el cual se le conoció posteriormente.

Sabemos que Pío V estaba particularmente dedicado a San Miguel porque había tomado el nombre de Michele cuando ingresó a la Orden Dominica como novicio. Siguiendo a su patrón celestial, el Papa demostró ser un defensor de la Iglesia de Cristo en la tierra.

Cuarto, desde entonces, el carácter universal de la devoción a San Miguel se ve reflejado en las fiestas, calendarios y martirologios, misas y oraciones, patrocinios, (8) peregrinaciones, gremios y cofradías dedicadas a él, y todas ellas de alguna manera, conectadas con la Aparición del siglo quinto.

El declive de la devoción a San Miguel Arcángel comenzó en 1960

El Santuario del Monte Gargano, es el templo más antiguo dedicado a San Miguel en toda Europa Occidental. Crédito: TiA.

Cuando pensamos en la prominencia de San Miguel en la adoración pública antes de 1960, podemos ver que el gusano que horadase a esta devoción, comenzó a entrar en la manzana: con las reformas del Papa Juan XXIII.

Antes de 1960, se invocaba a San Miguel 7 veces en la misa (9) (10), luego dos veces menos en ambos casos después de 1960 con la supresión del Confiteor antes de la comunión. Era mencionado 9 veces en su día festivo, el 8 de mayo, incluidas dos referencias a él en los Propios de la Misa: una indirectamente en el verso del ofertorio, (11) la otra por su nombre en la Postcomunión. (12) Por lo tanto, aunque estas referencias permanecieron en la fiesta de septiembre de San Miguel, en el Misal de 1962, una oportunidad adicional para que toda la Iglesia otorgue honores litúrgicos a San Miguel, fue eliminada del Calendario cuando finalmente se suprimió la fiesta de mayo.

La Oración de exorcismo a San Miguel, ordenada después de cada misa como parte de las oraciones leoninas (13), ya estaba en peligro de extinción en la década de los 60. Había estado en la agenda de todas las conferencias litúrgicas internacionales en los años cincuenta. para su eliminación.

No es sorprendente, por lo tanto, que en 1962 ya existieran reglas que permitieran la omisión de las oraciones leoninas después de la misa en una amplia gama de ocasiones.
Luego, en 1964, fueron suprimidos por completo por la Instrucción Inter Oecumenici elaborada por el Consilium de Bugnini.

La despedida final a San Miguel.

Cinco años después, cuando el Consilium produjo la misa Novus Ordo, San Miguel fue finalmente quitado del texto. Solo en su fiesta del 29 de septiembre se menciona su nombre como una opción en el Leccionario, pero incluso esta concesión, se retira si su fiesta cae en domingo. Además, el Príncipe de las Huestes Celestiales, preeminente en la Jerarquía Angélica, ahora comparte un título de grupo para su día de fiesta con los otros Arcángeles.

¿Quién hubiera pensado en 1960 que el Arcángel que protegió a los israelitas en el Antiguo Testamento y es ahora el protector especial de la Iglesia, necesitaría protección contra los intentos de la Iglesia de degradarlo e ignorarlo?

¿Quién hubiera pensado que un Papa hubiera inaugurado esta campaña contra San Miguel que, según la Tradición, es el Ángel Guardián de cada uno de los Soberanos Pontífices? (15)

El Papa Juan XXIII dijo una vez que «debemos tener una devoción viva y profunda hacia nuestro propio Ángel Guardián … y nunca olvidarlo» (16), pero su entusiasmo por San Miguel parece haber volado por la ventana que él abrió cuando El «ecumenismo» apareció en el horizonte.

El ecumenismo ataca de nuevo

La fiesta de la Aparición de San Miguel fue un tema particularmente delicado porque se encontraba en la intersección entre la revelación privada y la liturgia pública. La idea misma de la intervención angelical de San Miguel es rechazada por los protestantes y los católicos progresistas como “mitología”.

Esta reforma fue parte de la secularización gradual de la fe. San Miguel se había mantenido en la vanguardia de las mentes de los fieles durante la liturgia durante siglos, pero a partir de 1960 la creencia en estas realidades sobrenaturales comenzó a desaparecer de la conciencia católica.

Pocos católicos hoy en día tienen conciencia de la necesidad de orar a San Miguel «para que nos defienda en la batalla». Es como si este símbolo fuerte y viril de la Iglesia Militante hubiera sido despedido, después de haber cambiado su espada por una bandera blanca. adoptó el «diálogo» como una hoja de parra para rendirse a las fuerzas del mal.

Fuentes

https://traditioninaction.org/HotTopics/f172_Dialogue_88.htm