La crisis en la Iglesia no es accidental, sino una estrategia para ‘destruirla desde adentro’

En mayo de 1972, una enfermera protestante francesa, que más tarde se convirtió en monja católica, Marie Carré, publicó una “memoria” titulada ES-1025; Élève Séminariste. El libro fue traducido posteriormente al inglés y publicado en los Estados Unidos como AA-1025; Las Memorias de un Anti-Apóstol.

La historia era sobre una enfermera que trató a un hombre desconocido después de un accidente de tráfico. El hombre, que no llevaba identificación, nunca recuperó la conciencia y luego murió. Al tratar de encontrar la identidad del hombre, la enfermera Carré, supuestamente, encontró su maletín y en él encontró un documento de 100 páginas en el que el hombre había estado trabajando. Estas memorias eran la historia de cómo se había convertido en sacerdote a instancias del Partido Comunista Soviético para infiltrarse en la Iglesia.

El número 1025 indicaba que él era el anti-apóstol comunista número 1025 preparado para entrar en el sacerdocio y causar estragos en la Iglesia.

Por buen tiempo se creyó que se trataba de una historia inventada, o en el mejor de los casos, de alguien haciendo uso de cierta forma literaria para dar a conocer hechos reales. Lo interesante aquí, es que esta historia, proporciona la “pieza que faltaba en el rompecabezas” que deja de manifiesto la razón detrás de los problemas actuales  por los que atraviesa la Iglesia Católica, y como no, de todas las suspicacias despertadas por el Concilio Vaticano II.

Por ejemplo, el “sacerdote” en la historia intenta empañar a la Iglesia empujándola a volverse más protestante. Él promueve el nuevo matrimonio después del divorcio, la poligamia, la anticoncepción y la eutanasia, y ayuda en la protestantización de la Iglesia Católica Romana. También fue un defensor de la Comunión en la mano para debilitar la creencia católica en la Presencia Real, prediciendo:

“Muy pronto, la Hostia será puesta en la mano para que todas las nociones de lo Sagrado sean borradas”.

Todo esto trae a colación la historia del ex cardenal Theodore (tío Ted) McCarrick. Lo que llama la atención en este caso es la profundidad del encubrimiento de McCarrick por parte de los funcionarios de la Iglesia: funcionarios de la cancillería, obispos, arzobispos, cardenales y (“dicen que no es así”) incluso el Santo Padre mismo.

Esta “memoria” no tendría seguramente mucho valor, si es que no hubiese encontrado confirmación en la historia real de la agente comunista Bella Dodd.

Bella Dodd nació en 1904 en Italia, pero pronto fue llevada a los Estados Unidos donde creció en la ciudad de Nueva York y se convirtió en abogada luchando por los derechos de los trabajadores y los pobres. Utilizando como base su alma mater, el  Hunter College, comenzó a organizar maestros (principalmente para adoctrinar a los jóvenes) y eventualmente se convirtió en organizadora del Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA) y finalmente lideró su consejo nacional.

Fue expulsada del CPUSA en 1949 como parte de una purga de sus filas. Después de su expulsión, se hizo pública, testificó ante varios comités del Congreso, y en 1954 escribió un libro sobre su vida en el Partido Comunista, la Escuela de la Oscuridad. (El libro se puede encontrar en Internet y es de hecho una lectura bastante interesante).

Dodd relató sus esfuerzos por infiltrarse en los sindicatos de docentes: se convirtió en la directora de la organización de docentes del estado de Nueva York. Pero lo más notable, es que afirmó haber puesto más de mil hombres en los seminarios católicos al estilo AA-1025. Ella escribió en una declaración jurada:

“A fines de la década de 1920 y en la de 1930, se enviaron directivas desde Moscú a todas las organizaciones del Partido Comunista. Para destruir a la Iglesia Católica desde adentro, los miembros del partido debían plantarse en seminarios y dentro de las organizaciones diocesanas “.

La idea, por supuesto, era colocar a los hombres en seminarios que se convertirían en sacerdotes y finalmente líderes en la Iglesia y que la corromperían desde adentro.

“La idea era que estos hombres fueran ordenados, para luego ascender en la escala de influencia y autoridad como monseñores y obispos”.

En su libro, Dodd escribió que los comunistas “buscaban destruir la Iglesia atacando a sus sacerdotes. . . . Cuando los comunistas organizaron a los trabajadores católicos, irlandeses, polacos e italianos, en sindicatos, siempre separaron a los laicos católicos y sacerdotes, adulando a los laicos y atacando a los sacerdotes“.

Después de su deserción del Partido Comunista en 1949, Bella Dodd testificó que uno de sus trabajos, como agente comunista, era alentar a los jóvenes radicales a ingresar en los seminarios católicos romanos. Crédito de la imagen: Foros de la Virgen

La confirmación  provino de otro ex líder de CPUSA, Manning Johnson, quien, según un artículo del año 2011 en el sitio web A Catholic Life, le dijo esto al Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara en 1953:

Una vez que la táctica de infiltración de las organizaciones religiosas fue establecida por el Kremlin … los comunistas descubrieron que la destrucción de la religión podría avanzar mucho más rápido a través de la infiltración de la Iglesia por los comunistas que operan dentro de la misma Iglesia. . . .

En las primeras etapas se determinó que sería necesario concentrar a los agentes comunistas en los seminarios. La conclusión práctica de los líderes rojos fue que estas instituciones permitirían que una pequeña minoría comunista influyera en la ideología de los futuros clérigos.

La destacada filósofa, teóloga y autora católica Dra. Alice von Hildebrand, viuda de Dietrich von Hildebrand, el famoso teólogo y profesor de filosofía de la Universidad de Fordham, quien conocía a Dodd, le dijo a Michael Voris de Church Militant:

Para fines comunistas … la política de seminarios infiltrados fue exitosa más allá de nuestras expectativas. Stalin, poco después de llegar al poder, ordenó a sus compinches que invadieran los seminarios católicos con jóvenes que no tenían fe ni moral: homosexuales. . .

Voris argumenta que los seminaristas plantados en la Iglesia en los años 1920 y 1930 “explicarían mucho” sobre la situación actual ya que habrían sido ordenados en los años 1930 y 1940.

“Mil cien agentes  comunistas homosexuales infiltrados en el espacio de aproximadamente 20 años, podrían crear un caos masivo en la Iglesia para cuando ‘maduraran’ en sus sacerdocios … seguramente un buen número hubiera avanzado a obispos, arzobispos e incluso cardenales. Y su papel principal habría sido reclutar y a la próxima generación de hombres para los seminarios… “

Dodd, durante su exposición en la Universidad de Fordham en 1953 revelaría aún más datos al respecto:

La idea, era que estos hombres fuesen ordenados e hicieran su progreso hacia posiciones de influencia y autoridad como Monseñores y Obispos. En estos momentos, ellos se hallan ocupando tales posiciones y trabajan para traer cambios en la Iglesia Católica, a fin de debilitar su efectividad contra el comunismo. Estos cambios serán tan drásticos, que ya no se podrá reconocer a la Iglesia Católica.

De entre todas las religiones del mundo, La Iglesia Católica es la única temida por los comunistas, pues es su único oponente efectivo. La idea es destruir, no a la institución de la Iglesia, sino más bien, la fe de las personas, e incluso si fuese posible, emplear la institución de la Iglesia para promover una pseudo-religión. Algo que se pareciese al catolicismo pero sin serlo.

Una vez que la fe fuese destruida, se introduciría una “sentimiento de culpa” dentro de la Iglesia, etiquetando a “la Iglesia del pasado” como opresiva, autoritaria, llena de prejuicios, arrogante por proclamar ser la única poseedora de la verdad y responsable por las divisiones en la Iglesia a través de los siglos.

Esto trae a colación la exposición del sacerdote homosexualista James Martin, quien durante su intervención en la reciente Reunión Mundial de las Familias sostuvo:

La Iglesia ha hecho que los homosexuales “se sientan como leprosos”. La mayoría de los católicos L.G.B.T. han sido profundamente lastimados por la Iglesia.

Pero todo esto coincide además con la presentación del ex-propagandista soviético de la KGB Yuri Bezmenov, alias Tomas Schuman, que trabajó para la Agencia de Prensa Novosti de la Unión Soviética hasta que desertó en 1970. En esta entrevista hecha en 1983, afirmó que Occidente estaba siendo lentamente sumergido en el marxismo gracias a los métodos de “subversión ideológica”, una forma de guerra que la KGB durante la llamada “Guerra Fría”.

Bezmenov explica que el esfuerzo principal de la KGB no era la inteligencia convencional en absoluto. Solo un 15% de los recursos se destinaron al espionaje, mientras que el 85% se dedicó a un proceso lento llamado “subversión ideológica” o “medidas activas”.

Los principales métodos utilizados por los marxistas en Occidente, explica Bezmenov, fueron: La corrupción de los jóvenes, interesarlos en el sexo, alejarlos de la religión, hacerlos superficiales y débiles, destruir la fe de la gente, la ruptura de las viejas virtudes morales como honestidad, sobriedad, autocontrol, la fe y el valor de la palabra empeñada. Los principales objetivos eran, y siguen siendo, instituciones religiosas, de educación, medios de comunicación y cultura.

Podría explicar esto los problemas que estamos viendo ahora? Recuerde las advertencias de Nuestra Señora en La Salette:

Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza.[…]

En los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio se hará como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará de toda su malicia para introducir en la órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la tierra.

Muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo y los suyos. […] . Muchas casas religiosas perderán enteramente la fe y perderán muchas almas.

Nuestra Señora en La Salette, Francia. 19 de Septiembre de 1846

¿Conspiranoia?; con dos de azúcar por favor!

Fuentes

https://www.lifesitenews.com/opinion/catholic-abuse-crisis-is-likely-no-accident-but-a-strategy-to-destroy-churc
http://thewandererpress.com/catholic/news/frontpage/hello-bellaconspiracy-anyone/

Traducido y Adaptado por Proyecto Emaús

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *