«La ayuda del padre»: La icónica fotografía de 1962 tomada durante «El Porteñazo»


La icónica fotografiá tomada durante El Porteñazo: «La ayuda del padre».

«La ayuda del padre», la historia detrás de una fotografía que daría la vuelta al mundo

El Padre Luis María Padilla (algunas fuentes lo refieren como Luis Manuel Padilla), sostiene entre sus brazos a un agonizante soldado, herido mortalmente en las calles de Puerto Cabello, Venezuela, durante la sangrienta revuelta contra el presidente Betancourt en Junio de 1962. A más de 400 llegarían los caídos, antes de que el levantamiento fuese suprimido. Esta fotografía ganó el premio Pulitzer pare el fotógrafo Héctor Rondón Lovera.

El 4 de junio de 1962, el fotógrafo venezolano Héctor Rondón Lovera cubrió la rebelión militar conocida como «El Porteñazo» en la ciudad de Puerto Cabello. Cuando capturaba con su cámara muchas de las drámaticas escenas que tuvieron lugar durante el breve conflicto, fue testigo de la más conmovedora de todas: El capellán de la Armada, el padre Luis María Padilla, aguantaba a un soldado herido de muerte, quien aferrándose al cura, intentaba levantarse. A pesar del fuego de los francotiradores que volaba alrededor del área, Padilla, hacia su trabajo administrando los últimos ritos a los soldados moribundos.

La ayuda del padre

Otra fotografía de la serie de fotos titulada «La ayuda del padre», en la que se aprecia al capellán Luis María Padilla administrando los últimos ritos.

Lovera, viajo desde la  capital venezolana, unos 97 km hasta Puerto Cabello y llegó justo a tiempo para presenciar la irrupción de tanques del gobierno en la ciudad. Lovera tuvo que evitar colocarse así mismo en la línea de fuego tumbándose en el suelo.

El fotógrafo Héctor Rondón Lovera, posa a un lado de la fotografía que le valiera el premio Pulitzer.

Durante el combate  Héctor Rondón se repliega en el umbral de una sastrería desde donde logra un registro fotográfico extraordinario. Por media hora, el fuego era cerrado allí en La Alcantarilla. Los insurrectos no se veían, disparaban hasta granadas. Los tanques se fueron finalmente, dejando a los muertos. Entonces fue cuando venía un cura por la acera derecha. Es así que cómo logró capturar la conmovedora escena, la que así describió con sus propias palabras:

“Me aplastaba contra la pared mientras las balas volaban, cuando apareció el sacerdote. La verdad es que no sé cómo tomé esas fotos, tiradas en el suelo. El cura frente a nosotros se puso a revisar los heridos. Uno en el medio de la calle levantó la cabeza. El cura trató de socorrer a otro. Lo levantó. Trató de cargarlo. Yo tomé la foto».

Intentó auxiliar a un herido (el que aparece en la foto que publicaron todos los periódicos del mundo), al tomarlo por los brazos, le dijo con un grito doloroso: ‘Por ahí no’. Era que estaba ametrallado en el costado. No pudo alcanzar una ambulancia y el soldado murió en sus brazos. El padre Luis María Padilla, describió el momento al Consejo de Guerra con las siguientes palabras:

Me dijo “Ayúdeme padrecito”. Procuraba echármelo al hombro, de pronto llegó una ráfaga de ametralladora que hizo blanco en él, me paré y dándole la absolución expiró. Otro herido me dijo al tocarlo: ‘dígale a mi mamá cómo morí’… sobre todos di la absolución…».

Otro soldado que parecía herido, le confió, cuando trató de ayudarlo: “No estoy herido, padre, pero no me puedo parar porque me van a matar”. La metralla silbaba sobre sus cabezas; y el sacerdote le dijo: “está bien, no te muevas”. Al rato lo colocó en una ambulancia junto con los heridos y muertos. Una vida era salvada.

El Padre Luis María Padilla

El joven sacerdote inicia su apostolado parroquial en la tradicional Iglesia de la Candelaria de Valencia. El 30 de abril de 1933 es nombrado párroco de la Parroquia de La Inmaculada de Montalbán; en 1938 es designado Vicario de San Carlos de Austria, tenía bajo su responsabilidad a los pueblos de El Pao, Tinaco, Nirgua y Temerla (Yaracuy).

En 1942 cumple funciones como párroco de la Parroquia “Nuestra Señora del Carmen” de Miranda-Carabobo. El 26 de julio de 1949 tomó posición canónica de la Parroquia San Pablo Ermitaño de Tocuyito. En ese año, a los 47 años de edad y 21 años en el ministerio sacerdotal, había obtenido permiso del Pbro. Dr. Ramón Lizardi, Director del Servicio de Capellanía del Ministerio de la Defensa Nacional, para atender la capellanía militar de la Base Naval de Puerto Cabello, que desempeñaba desde 1947.

Por la escasez de sacerdotes en la Diócesis de Valencia, el Padre Padilla desempeñó ambos servicios, Párroco y Capellán Militar. En 1954 es párroco del Santo Cristo de Borburata. En 1957 es Vicario Foráneo de Puerto Cabello. En 1959 atendía también la Parroquia de El Palito. En 1960 el Obispo Adam lo nombra Juez Sinodal. Y a partir de esa fecha, recibe el título de Monseñor.

En 1961 atendía la Parroquia “Nuestra Señora del Socorro” de Patanemo. Mons. Padilla ejerció la función de párroco de Borburata hasta 1979, fue asimilado con el grado de Capitán de Corbeta. A los 83 años de vida y 57 años como Sacerdote, fue llamado a la Casa del Padre Eterno en 1985.