Invoquemos a los Ángeles

Desfigurados, a menudo, por el arte y la iconografía, las  que intentando dar una forma gráfica a lo que es espiritual, con frecuencia los feminiza o los representa de manera deformada; o tergiversados (sobre todo durante y después del renacimiento, en donde son representados como pequeños regordetes alados), también, por el manejo supersticioso o malicioso / comercial que la corriente New Age hace de ellos, debemos saber que los ángeles son, a lo largo de toda la Biblia, seres espirituales que son intermediarios entre Dios y los hombres y al al igual que los hombres, son seres creados:

«Lo creaste (al hombre) poco inferior a los ángeles»

(Salmo 8,6)

El hecho de que los ángeles fueron creados, fue confirmado en el Cuarto Concilio de Letrán (1215). El decreto llamado «Firmiter«, contra los albigenses, habla del hecho de que ellos fueron creados, y que los hombres fueron creados después de ellos. Este decreto fue repetido por el Concilio Vaticano Primero, en su decreto «Dei Filius«.

También sabemos que son espíritus; el autor de la Epístola a los Hebreos dice:

«¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?»

(Heb 1, 14)

En toda la Biblia encontramos repetidamente que cada alma tiene su ángel guardián. Cristo dice:

«Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos».

(Mt 18, 10)

Esas mismas palabras son las que ilustran el comentario de San Agustín:

«Lo que está escondido en el Antiguo Testamento, es hecho manifiesto en el Nuevo».

De hecho parece que el libro de Tobías, más que cualquier otro, está dirigido a enseñarnos esta verdad, y San Jerónimo en su comentario sobre las palabras anteriormente mencionadas del Señor Jesús dice:

«La dignidad de una alma es tan grande, que cada uno tiene un ángel guardián desde su nacimiento».

En el año 2009,  Benedicto XVI señaló:

«Los ángeles, dice el evangelio, «servían» a Jesús (Mc 1, 13); son el contrapunto de Satanás. «Ángel» quiere decir «enviado». En todo el Antiguo Testamento encontramos estas figuras que, en nombre de Dios, ayudan y guían a los hombres. Basta recordar el libro de Tobías, en el que aparece la figura del ángel Rafael, que ayuda al protagonista en numerosas vicisitudes. La presencia tranquilizadora del ángel del Señor acompaña al pueblo de Israel en todas las circunstancias, tanto en las buenas como en las malas».

«En el umbral del Nuevo Testamento, Gabriel es enviado a anunciar a Zacarías y a María los acontecimientos felices que constituyen el inicio de nuestra salvación; y un ángel, cuyo nombre no se dice, advierte a José, orientándolo en aquel momento de incertidumbre.

Un coro de ángeles lleva a los pastores la buena nueva del nacimiento del Salvador; y, del mismo modo, son también los ángeles quienes anuncian a las mujeres la feliz noticia de su resurrección.

Al final de los tiempos, los ángeles acompañarán a Jesús en su venida en la gloria (cf. Mt 25, 31). Los ángeles sirven a Jesús, que es ciertamente superior a ellos, y su dignidad se proclama aquí, en el evangelio, de modo claro aunque discreto. En efecto, incluso en la situación de extrema pobreza y humildad, cuando es tentado por Satanás, sigue siendo el Hijo de Dios, el Mesías, el Señor».

«Queridos hermanos y hermanas, quitaríamos una parte notable del Evangelio, si dejáramos de lado a estos seres enviados por Dios, que anuncian su presencia en medio de nosotros y son un signo de ella. Invoquémoslos a menudo, para que nos sostengan en el compromiso de seguir a Jesús hasta identificarnos con él».

San Miguel Arcángel

Invoquemos, pues, con frecuencia a nuestro ángel de la guarda. Invoquemos, también, a San Miguel Arcángel que es de gran ayuda para alejar las tentaciones del maligno. Comprendamos que los ángeles no son seres mitológicos ni una fantasía legendaria. Si creemos en la Palabra de Dios, debemos creer, también, en la existencia. de los ángeles.

A veces no se comprende que la representación gráfica que se hace de una realidad espiritual, es sólo eso: una representación a gusto e interpretación subjetiva de un artista. A algunos, esas representaciones los confunden, sobretodo cuando se les pinta como si fuesen «cupidos» o varones afeminados. No caigamos, pues, en el error de confundir la fantasía con que se les representa con su realidad espiritual; realidad que consta plenamente en la Revelación.

Las oraciones de León XIII a San Miguel Arcángel por la Iglesia

A partir del siglo XIX, se empezaron a rezar unas oraciones especiales luego de la Misa. Se trata de súplicas añadidas en tiempos de tribulación, oraciones por las grandes intenciones de la Iglesia, en las que debe participar también el pueblo, y que por eso se rezan con los fieles en su propia lengua. El mismo León XIII, en 1886 introdujo la invocación del Arcángel San Miguel. No se trata de una nueva oración, sino de una invocación aislada, con carácter de exorcismo, rarísima en la liturgia romana.

Las palabras del principio de la invocación se encuentran en el verso aleluyático de las misas del arcángel San Miguel, el 8 de mayo y el 29 de septiembre. Don Francisco Brehm, consejero eclesiástico de la editorial litúrgica Fr. Pustetd (Ratisbona), recién vuelto de un viaje de Roma, contó, hacia el año 1928, que en una sesión para la Sagrada Congregación de Ritos en que se trataba de derogar estas oraciones, y a la que él asistió, cuando ya todos estaban de acuerdo para suprimirlas, un anciano cardenal, se levantó para contar que el mismo León XIII le había dicho que la invocación de San Miguel la había añadido contra la amenaza de la francmasonería, movido a ello por una revelación sobrenatural.

La ordenación de las preces finales por León XIII fue publicada por primera vez en el Monitore eccesiastico (1885-87) p. 150 s ; cf I. Piazzoni, De precibus post Missam imperatis: «Eph. Liturg.», 69 (1955) 54-60. Aquí también hay pormenores sobre la invocación de San Miguel Arcángel (58 n.9) – Como es sabido Pío XI, y luego Pío XII señalaron como intención de estas preces rogar por Rusia (Act. Ap. Sedis, 22 [1930] 301; 44 [1952] 308.

Puede visitar este enlace para saber sobre la oración del papa León XIII a San Miguel Arcángel y las circunstancias que le dieron origen.

 

 

Bibliografía: aciprensa y enciclopedia católica