Gabriel García Moreno: Católico y heroico presidente de Ecuador


Gabriel García Moreno

Gabriel García Moreno nació en 24 de diciembre de 1821, en  la ciudad de Guayaquil, Ecuador. Su padre Gabriel García Gómez, era español, mientras que su madre, Mercedes Moreno, era una aristócrata local.

La tragedia llegó a la familia cuando el padre murió poco después de perder su fortuna. Su joven viuda recibió entonces la asistencia de un sacerdote para educar a Gabriel. Cuando alcanzó la mayoría de edad, continuó sus estudios en el Colegio de San Fernando en Quito.

Movido por el fervor religioso, García Moreno recibió sus órdenes menores en 1838, pero se convenció de no tener vocación sacerdotal y terminó estudiando leyes. Después de los estudios, Gabriel García Moreno dedicó su vida a la política.

Se convirtió en comisionado de guerra en la jurisdicción norte en los días de la amenaza de invasión por el General Flores (presidente depuesto de Ecuador, que viajó a Europa en busca de apoyo para recuperar el control del país, luego de la disolución de la Gran Colombia) en 1847.

Era un miembro activo del Consejo Municipal de Quito y luego se convirtió en gobernador de Guayas. Debido a la agitación política de aquellos días, tuvo que abandonar el país en 1848, radicando en Europa.  Cuando finalmente pudo volver,   presionó con éxito en 1853 para que Ecuador recibiera a la orden de los Jesuitas que habían sido expulsados ​​de Colombia.

Aunque ganó las elecciones al Senado, García Moreno tuvo que exiliarse nuevamente en Francia donde se aplicó tan diligentemente a los estudios que su salud comenzó a deteriorarse:

«Yo reconozco que he abusado de mis fuerzas y casi me hago más daño. Ni mi cabeza ni mis fuerza son proporcionales a la energía de mi voluntad».

A su regreso, se involucró en la vida cultural de Ecuador, donde cumplió muchas funciones importantes. En 1857, fue elegido alcalde de Quito y rector de la universidad local. En breve, como senador, ganó notoriedad por sus ardientes discursos. El 2 de abril de 1861, se convirtió en presidente de ecuador.

Una misión providencial: Liberar al país del caos

Originalmente, Ecuador y Venezuela eran parte de una nación más grande llamada la Gran Colombia, que fue creada por Simón Bolívar a principios del siglo XIX. Cuando la Gran Colombia se desintegró en 1830, Ecuador se convirtió en una nación. De esta manera se da cumplimiento a la profecía que Nuestra Señora del Buen Suceso, hiciera en 1599 a la venerable Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres:

«La Patria en que vives dejará de ser Colonia y será República libre, entonces se llamará Ecuador. Y necesitará de almas heroicas para sustentarse en medio de tantas calamidades públicas y privadas».

Sin embargo las revueltas continuaron, sumergiendo a la nación entera en el caos. El mal gobierno y los resentimientos sectarios devastaron el país hasta tal punto que la Iglesia católica fue el único factor unificador en Ecuador.

García Moreno aprovechó esta situación para moldear un gobierno basado en la fe, misma que estaba profundamente arraigada en toda la nación. Su trabajo fue difícil porque los católicos habían quedado «huérfanos» gracias al clero laxo que a menudo desatendía sus deberes. A Ecuador le urgía un líder verdaderamente fuerte. Gabriel García Moreno era – a pesar de muchos –  el hombre más adecuado para esta tarea. Incluso sus detractores admitieron que él era el hombre Ecuador necesitaba en ese momento crítico.

El historiador Calderón García describió así sobre Gabriel García Moreno:

Infatigable, estoico, justo, enérgico en sus decisiones, admirablemente lógico en su vida, García Moreno es una de las más grandes personalidades en la historia de la Américas. […] En quince años transformó completamente su pequeño país a un vasto sistema político que solo la muerte le impidió completar. Era un místico del tipo español, no satisfecho con la estéril contemplación, necesitaba de la acción. Fe un organizador y un creador. La doctrina de la iglesia guió sus acciones a lo largo de toda su administración. Su filosofía se inspiró en la doctrina clásica del tomismo.

 

Resolución Presidencial: Concordato con la Santa Sede

Cuando el 02 de Abril de 1861, Gabriel García Moreno asume la presidencia de Ecuador, se da por cumplida una segunda profecía de Nuestra Señora del Buen Suceso:

“En el siglo 19 habrá un Presidente de veras cristiano, varón de carácter […]»

Debido al abuso de autoridad que limitaba el poder de la Santa Sede con respecto a asuntos religiosos, en el momento en que García Moreno asumió la presidencia, la Iglesia católica en Ecuador se vio asediada por la insubordinación, la inmoralidad y la laxitud. El nuevo presidente redactó de inmediato un concordato para corregir este abuso.

El primer artículo del documento determinaba el tono de todo el documento. Este estipulaba que el catolicismo continuaría siendo la religión oficial del estado y que el estado se comprometía  a la preservación de los derechos y prerrogativas otorgados a la Iglesia Católica por la ley  canónica y por la ley de Dios. Toda otra religión estaba prohibida.

El documento establecía que la instrucción de la juventud en las universidades,  colegios, públicos y privados, tendrían que estar de acuerdo con las enseñanzas de la Religión católica, pues esta,
era una de las pocas  cosas que mantenía la cohesión de la nación ecuatoriana. Así, los artículos fundamentales del concordato, no fueron atacados, ni se les propusieron enmiendas.

Consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús

El fervor católico y defensa de la fe por parte de Gabriel García Moreno no se limitaba a las cuestiones y problemas internos del Ecuador. Cuando los Estados Papales fueron invadidos en 1870, Gabriel García Moreno fue el único líder mundial en protestar formalmente. Escribió al ministro de relaciones exteriores de Italia, denunciando como un robo, la apropiación de los terrenos pontificios por parte del gobierno italiano.

El papa agradecido, le envió una condecoración de primera clase de la orden de San Pío IX, junto con un elogio, fechado 27 de Marzo de 1871, como manifestación de su gratitud por su solidaridad con la Santa Sede. García Moreno decretó en 1873, que se envíe al Sumo Pontífice, el diez por ciento de los diezmos del estado.

Sin embargo, el gesto más simbólico del gobierno de García Moreno, fue el de la consagración de Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. Durante la ceremonia, García Moreno proclamó:

Reconozco la fe del pueblo ecuatoriano, y esta fe me impone la sagrada obligación de conservar intacto su depósito.

 

Asesinado por odio a la fe

Este gobierno, dirigido el fervor religioso de su presidente, preocupó  a los enemigos de la Iglesia, que inmediatamente planearon su asesinato. Quizás el mismo García Moreno previó su muerte, cosa que se denota por la carta que le escribiera al Papa Pío IX:

¡Qué riquezas para mí, santísimo Padre, el ser odiado y calumniado por mi amor al Divino Redentor! ¡Qué felicidad si su bendición  pudiese obtener del Cielo para mí, la gracia de derramar mi sangre por Él,  quien siendo Dios, quiso derramar Su Sangre por nosotros en la Cruz!

El 6 de agosto de 1875, Gabriel García Moreno entró en la catedral para visitar al Santísimo Sacramento, tal y como era su costumbre. Los conspiradores interrumpieron sus oraciones para decirle que lo necesitaban urgentemente al lado del palacio presidencial. García Moreno dejó inmediatamente la catedral. Mientras subía los escalones en frente al palacio presidencial, un rufián llamado Faustino Rayo, lo golpeó en la parte trasera de la cabeza con un machete, gritando: «¡Muerte al tirano!».

Gabriel García Moreno, empleó sus brazos para defenderse de los continuos golpes, que con el machete, le asestaba el cobarde agresor, con tal violencia, que uno de ellos casi cercena su mano derecha. Mientras tanto, otros tres cómplices, dispararon a quema ropa en el pecho de García Moreno.

Herido mortalmente, fue arrastrado a la plaza, donde Faustino Rayo, lo golpeó en la cabeza algunas veces más.

Fue llevado rápidamente al catedral, donde recibió la Extremaunción. Mientras agonizaba, consiguió mojar el dedo en su propia sangre y escribir en el suelo: DIOS NO MUERE..!

“En el siglo 19 habrá un Presidente de veras cristiano, varón de carácter, a quien Dios Nuestro Señor, le dará la palma del martirio en la misma plaza dónde se encuentra éste mi convento; Consagrará la República al Divino Corazón de mi Amantísimo Hijo, y esta consagración, sostendrá la Religión Católica en los años posteriores, los cuales serán aciagos para la Iglesia”

Al enterarse de las lamentables noticias, el papa Pio IX, en la audiencia pública del 20 de Septiembre de 1875 declaró:

«En medio de esos gobiernos entregados al delirio de la impiedad, la República del Ecuador se distinguía milagrosamente de todas las demás, por su espíritu de justicia y por la inquebrantable fe de su Presidente que siempre se mostró hijo sumiso de la Iglesia, lleno de amor a la Santa Sede y de celo por mantener en el seno de la república la religión y la piedad.»

Casi inmediatamente después del asesinato del presidente Gabriel García Moreno, Rayo fue capturado  por el teniente Buitrón y el sargento Rodríguez ambos pertenecientes al cuartel militar que se ubicaba en el mismo lugar del hecho, a solo cincuenta pasos. Cuando ambos cruzaban la plaza de la Independencia apareció el capitán Barragán, quien arrebató al prisionero y lo llevó a una esquina poco apartada en donde apareció el Cabo Manuel López que le propinó un tiro a quemarropa que acabó con la vida del magnicida.

 

Fuente
Traducido de la Revista Crusade