Francisco elogia públicamente a Cardenal que admite la comunión de los divorciados vueltos a casar

Manuel Clemente, el Patriarca de Lisboa, Portugal, publicó el 12 de julio una carta que le envió el Papa Francisco en la que el Papa lo elogia por publicar directrices pastorales que permiten a algunos divorciados “casados” recibir la Sagrada Comunión. Después de su carta del 2016 a los obispos de la región de Buenos Aires, esta es la segunda aprobación papal directa de un enfoque heterodoxo de admitir a algunos adúlteros impenitentes a la Sagrada Comunión.

En la carta publicada por el Cardenal Clemente y fechada el 26 de junio de 2018 (y traducida al alemán por Giuseppe Nardi), el Papa Francisco escribe lo siguiente:

Querido Hermano Cardenal:

 

Quisiera agradecerle que me envió la última Cuaresma las pautas para los sacerdotes del patriarcado con respecto a la implementación del octavo capítulo de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia.

Esta reflexión profunda me llenó de alegría, porque reconocí en ella el compromiso del pastor y el padre que están conscientes de su deber de acompañar a los fieles comenzando con sus sacerdotes para que puedan cumplir su oficio de la mejor manera posible.

Las situaciones de la vida marital son hoy en día de tal manera, que tal acompañamiento es el más necesario y el más delicado. Por esta razón, quería invitar al colegio de obispos a una travesía sinodal prolongada que, a pesar de dificultades inevitables, permitiría la maduración de pautas comunes para el bienestar de todo el pueblo de Dios.

Al expresar mi gratitud hacia usted, aprovecho esta ocasión para alentar al hermano cardenal y a sus colaboradores en el servicio pastoral, en primer lugar, los sacerdotes, a que acompañen con sabiduría y paciencia en el esfuerzo por discernir e integrar esa fragilidad que muestra en sí misma en múltiples formas en los cónyuges y sus vínculos. Es una tarea que nos desafía como pastores por un lado, y que por el otro lado nos regenera y santifica, porque todo está siendo revivido por la Gracia del Espíritu Santo que el Señor Resucitado ha otorgado a los Apóstoles para el perdón de pecados y para el tratamiento cuidadoso de todas las heridas.

En la alegría de compartir contigo, mi querido hermano, esta dulce y exigente tarea, te aseguro que te recordaré en mis oraciones y te pido también que ores por mí. Te bendigo de corazón por incluir a todos los sacerdotes y a toda la comunidad diocesana del Patriarcado de Lisboa.

 

Vaticano, 26 de junio de 2018

Franciscus

Fuentes

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