Fátima: Las dos hermanas Lucia. Fotos y hechos

Este artículo fue publicado originalmente por la Doctora Marian T. Hovart, en el sitio web Tradition In Action y ha sido reproducido con permiso de su editor Atila Sinke Guimarães.


Fui invitada por el Editor del sitio web TIA (Tradition in Action), Atila Guimarães, a escribir sobre la posibilidad de la existencia no de una, sino de dos Hermanas Lucía.

No tenía idea de que el hecho de plantear la posibilidad de tener dos Hermanas Lucía encendería la gran controversia que todavía se está extendiendo como un reguero de pólvora.

Independiente de cualquier otra conclusión, este simple hecho parece demostrar cuántos católicos desconfían de lo que viene del alto clero con respecto a Fátima. Para ellos, Fátima no es una historia terminada, como han pretendido algunas autoridades eclesiásticas. Todavía está viva, muy viva.

Esta controversia puso mucha nueva información sobre la mesa: datos históricos que habían sido olvidados con respecto a la Hermana Lucía, observaciones sobre sus características y psicología que enriquecieron la imagen, así como muchas fotos que nunca antes se habían visto. Estoy incorporando estas adiciones de mis lectores sin citar fuentes para asegurar su privacidad y permitirles expresarse libremente ante TIA. Les agradezco por las colaboraciones.

He separado seis conjuntos de imágenes de la Hermana Lucía de la colección de fotos que he estado reuniendo. En los conjuntos de comparación, traté de encontrar posiciones y estados de ánimo similares tanto en la joven hermana Lucía como en la anciana, a fin de poder respaldar válidamente esta evaluación: parecen ser personas diferentes.

Después de presentar las imágenes en cada conjunto, haré un acercamiento a partes de la cara (las cejas, la nariz, la boca y el mentón) para analizar mejor las diferentes características y permitir que el lector siga mis puntos, tan cerca de un análisis científico como pueda hacer, sin la necesidad de demasiada elaboración.

Al igual que en mi artículo anterior, por conveniencia, llamaré a la persona en el conjunto de fotos anteriores a la Hermana Lucía I, y a la persona mayor Hermana Lucía II.

***

1. La hermana Lucia esbozando una sonrisa

El set 1 muestra un primer plano de la hermana Lucia esbozando una sonrisa (Lucia I). La foto no tiene fecha, pero ella se muestra usando el hábito de una hermana Dorotea y aparenta tener más de 30 años. A lo sumo, en esta fotografiá, ella tendría unos 41 años, pues sabemos que nació en 1907 y entró en el convento del Carmelo en 1948.

Las cejas

Luego tenemos un primer plano de la “segunda” hermana Lucia, que al igual que la primera también esboza una sonrisa. Esta foto está fechada con 13 de mayo de 1982, por lo que tendría 75 años. A primera impresión son muchas las diferencias en las características principales de ambas que indican que estamos viendo a dos personas diferentes.

La línea natural de las pobladas y gruesas cejas de la Hermana Lucía I es recta (foto 1a). Las cejas se extienden en el área de la frente por encima de la nariz y más allá de la carúncua (esquina más pegada a la nariz).

  • Las cejas de la Hermana Lucía II, parcialmente ocultas por los oscuros marcos de sus gafas, no son rectas, sino ligeramente arqueadas y se estrechan; el arco comienza directamente sobre el ojo. Hay un amplio espacio sin bellos sobre la nariz entre las dos cejas.
  • Algunos lectores argumentaron como objeción, que las cejas en algunas personas, se adelgazan con la edad, lo que explicaría la clara diferencia entre las cejas. No creo que esto sea necesariamente así. Incluso si esto fuera admitido, sin cirugía o medios artificiales, la forma de las cejas no cambia de una línea recta a una arqueada, porque la forma de las cejas sigue la forma de la estructura ósea del cráneo.
  • Con respecto al enfoque de los ojos de la Hermana Lucía I, parecen normales con una pequeña tendencia hacia la extropía o el estrabismo divergente, es decir, los ojos se desvían ligeramente hacia afuera. Sin embargo, los ojos de la Hermana Lucía II claramente sufren de esotropía o estrabismo convergente, es decir, los ojos giran fuertemente hacia la nariz.

Pómulos y Nariz

Cuando la Hermana Lucía sonríe, la parte superior de sus mejillas (foto 1b) se muestran redondas y prominentes.

Aunque las mejillas de la Hermana Lucía II están parcialmente cubiertas por sus grandes gafas, parece claro que ella carece de estas protuberancias.

No pude encontrar ninguna foto de la Hermana Lucía I, sonriente o seria, con las fosas nasales visiblemente abiertas. Todas las fotos de la hermana Lucia II, sin embargo, la muestran con las fosas nasales dilatadas. Se muestran de esa manera naturalmente. Obsérvese ademas la diferencia en el angulo que se forma entre el labio superior y la nariz. En la verdadera hermana Lucia es cerrado, en la segunda Lucia, abierto.

Labios y dientes

Debajo de las mejillas de la Hermana Lucía, hay pliegues u hoyuelos bien definidos (foto 1c). William Thomas Walsh, autor de menciona de “Nuestra Señora de Fátima”, quien viajase a Portugal a entrevistarse con los protagonistas de las apariciones, Lucia incluida, describió sus mejillas de la siguiente manera:

“los pequeños hoyuelos que se plegaban en sus mejillas cuando sonreía”.

Sin embargo, las mejillas de la Hermana Lucía II son planas y anchas, sin arrugas ni hoyuelos cuando sonríe.

En su descripción de la Hermana Lucía, Walsh también nota su labio superior que sobresale y su  “pesado labio inferior” que cuelga. Los dos labios tienen diferentes anchos.

Los labios de la Hermana Lucía II, sin embargo, son planos, delgados, apretados y de igual anchura. En la verdadera hermana Lucia, el labio inferior es carnoso, el de Lucia II no.

Quienes objetaron originalmente este artículo,  argumentaron que el uso de una dentadura postiza explicaría, los diferentes dientes de las dos hermanas Lucia. Por ellos se analizaran en un apartado más adelante.

Si una persona tiene labios grandes, tan grandes como para cubrir dientes largos, como evidentemente tuvo la Hermana Lucía cuando era pequeña, entonces si alguien reemplazaba sus dientes largos con dientes cortos, los labios de esta persona deberían cubrir fácilmente estos dientes ahora mucho más pequeños. Entonces, deberíamos tener fotos de una hermana Lucia mayor con labios que cubrían  sus dientes más pequeños. Pero sucede lo contrario. Los labios de la Hermana Lucía II normalmente no cubren sus dientes mucho más pequeños.

Cuando la Hermana Lucía sonríe, las puntas de su boca apuntan hacia arriba (como en una “U”). Pero cuando la Hermana Lucia II sonríe, las puntas de su boca apuntan hacia abajo (como en una “n”).

El Mentón

Otra característica distintiva de Lucia desde niña que se apreciar en sus fotos hasta los 40 años, es la presencia  de una protuberancia en el medio de su barbilla, lo suficientemente pronunciada para formar un área con hoyuelos debajo , misma que nunca aparece en las fotos de la hermana Lucia II.

La barbilla de la Hermana Lucía I es más bien fuerte pero no sobresaliente. Por el contrario, el mentón de la Hermana Lucía II es un mentón prominente. Este último tiene también una mandíbula cuadrada, que no aparece en las fotos de la Hermana Lucía I.

2. Los perfiles de los dos hermanas Lucia

Arriba y a la izquierda, tenemos la foto de perfil de la Hermana Lucía I, tomada el 22 de mayo de 1946 en la Capilla de las Apariciones de Fátima. Arriba a la derecha, tenemos a Lucía II, está sentada junto a la tumba de Francisco en Fátima el 13 de mayo de 2000. Sus cabezas están en posiciones muy similares, están mirando hacia adelante, y ambos tienen expresiones de meditación u oración.

La Nariz

Aunque el rostro de la Hermana Lucía I se haya en la sombra, el perfil de su nariz es muy claro. Se ajusta perfectamente a la descripción de Walsh, quien señaló que “la punta de su nariz respingada apareció”. Sin embargo, la nariz de la Hermana Lucía II es redondeada en la punta, y se proyecta ligeramente hacia abajo.

Las diferencias en sus narices se pueden medir por el ángulo formado por la intercesión de la línea de la nariz con el espacio sobre el labio superior. En la hermana Lucía I, el ángulo formado por estas líneas es un ángulo obtuso. Por el contrario, el ángulo de estas líneas en Lucía II es un ángulo agudo. También se puede observar en este perfil de primer plano de la Hermana Lucía II lo arqueadas y prominentes que son sus cejas, confirmando las observaciones anteriores.

El Mentón

El mentón de la Hermana Lucía I, aunque es más joven y no tiene sobrepeso, retrocede bruscamente en su cuello. Sin embargo, el mentón de la Hermana Lucía II, aunque es mayor y con sobrepeso, se proyecta hacia adelante y hacia afuera. Es tan prominente que se extiende más allá de los labios y de su nariz.

3. La sonrisa de las dos hermanas Lucía

Conjunto 3 de fotos, ambas sin fecha, muestra las dos hermanas Lucía con amplias sonrisas. Ya he analizado estas imágenes en mi artículo anterior, así que voy a repetir solamente los puntos esenciales y hacer algunas nuevas observaciones.

En la foto 3a , se nota las cejas espesas y rectas que se proyectan hacia adelante en la frente de la hermana Lucía I. Las cejas arqueadas de la Hermana Lucía II son más ligeras y la frente es plana donde se encuentra con las cejas.

En la foto 3b, cuando la hermana Lucía sonríe la forma de su boca forma una U con los bordes hacia arriba. Cuando la Hermana Lucía II sonríe, los bordes de los labios apuntan hacia abajo en forma de una U invertida.  Incluso cuando sonríe ampliamente, el labio inferior de Sor Lucía que es grueso, pesado y sigue siendo un poco flojo. Cuando la Hermana Lucía II sonríe, su labio inferior es delgado y apretado.

El hoyuelo y pliegues de la hermana Lucía que aparecen de nuevo en esta sonrisa. Pero están completamente ausentes en las suaves mejillas de la Hermana Lucía II. La nariz de la Hermana Lucía II hace una marca que no aparecen en la nariz de la hermana Lucía.  La punta de la nariz redonda de la hermana Lucía II se extiende hacia abajo. Pero la punta angular de la nariz de la hermana Lucía se extiende hacia arriba.

Los dientes de la hermana Lucía I son claramente diferentes, pero dado que muchos lectores apuntaron la posibilidad de que las dentaduras explicarían estas diferencias, que vamos a discutir esto más adelante.

4. Los dientes de la Hermana Lucía

Las objeciones planteadas por los lectores sobre los dientes un tanto deformes de la Hermana Lucía I (foto 3b, arriba) y los dientes descaradamente diferentes de la Hermana Lucía II se pueden resumir en dos argumentos de la siguiente manera:

Primer argumento: Hermana Lucia, tiene dientes muy largos y deformes. Esto la haría candidata para una dentadura postiza. Ahora bien, las dentaduras pueden cambiar la estructura de la boca. Por lo tanto, todos los cambios en su rostro pueden explicarse por la extracción de todos sus dientes y el uso de dentaduras postizas.

Segundo argumento: en las fotos de la Hermana Lucía II, ella parece estar usando una dentadura postiza, a pesar de que son dientes pequeños. Por lo tanto, se confirma la conclusión del primer argumento.

En cuanto al primer argumento, estoy de acuerdo con su primera premisa, es decir, la hermana Lucía tenía dientes deformes y era candidata para una dentadura postiza.

Pero su segunda premisa: las dentaduras postizas cambian la estructura de la cara de una persona, está abierta a disputas. Miré muchas fotos de antes y después de personas que tenían prótesis de reconstrucción de boca completa, y no noté ningún cambio estructural significativo en la sonrisa o la cara. Por lo que he leído, solo las dentaduras baratas y mal construidas muestran dientes cortos y demasiada encía.

Sin embargo, es difícil imaginar que el prestigioso Carmelo de Coimbra, al que la Hermana Lucía I fue trasladada con sus dientes deformes, contrataría a un dentista incompetente para cambiar los dientes de una persona tan importante para el mundo católico como la Hermana Lucía. Es mucho más probable que el dentista fuera bueno, las dentaduras postizas de buena calidad y que no hubieran cambiado significativamente su sonrisa o su rostro.

En cuanto a la conclusión, todas las diferencias que vemos en las dos colecciones de fotos serían explicadas por las dentaduras postizas, estoy claramente en desacuerdo con esto. ¿Cómo pueden los dientes postizos cambiar la forma de la nariz, las cejas o el hueso de la barbilla? Solo una cirugía plástica completa podría explicar tales diferencias.

En cuanto al segundo argumento , que sostiene que la Hermana Lucía II parece usar prótesis dentales, su premisa es débil. No es indiscutible que la Hermana Lucía II lleva dentadura postiza. Algunas observaciones de sentido común que apuntan al hecho de que los dientes podrían ser naturales a continuación:

 Nadie sustituye dientes deformes y feos por otro conjunto de dientes malos y feos. De hecho, ¿por qué un dentista competente va a construir prótesis dentales con encías plásticas de un cuarto de pulgada que son visibles cuando la persona está sonriendo? (ver fotos 4c y 4d ).  Además, puesto que las prótesis son artificiales, nunca cambian su apariencia. Pero a veces las encías de la Hermana Lucía II parecen inflamadas, al punto de llegar a cubrir un diente ( ver flecha en la foto 4a ), como un lector señaló; a veces las encías parecen retraerse haciendo que algunos dientes parezcan más largos como en la foto 4b.  Entonces, en lugar de dentaduras postizas, podríamos estar viendo los dientes naturales de la Hermana Lucía II.

Por lo tanto, ni la premisa ni la conclusión del segundo argumento es segura. El hecho de que  la Hermana Lucía II emplea dentaduras postizas está abierta a discusión, por lo menos, en lo que respecta a la observación de fotos. Y si estos son los dientes naturales de la Hermana Lucía II, entonces son claramente diferentes de los dientes naturales de la Hermana Lucía I. En ese caso, ¿cómo puede explicarse, excepto que estamos viendo a dos personas diferentes?

5. Las dos hermanas Lucía en actitud sería

No es difícil encontrar una expresión seria entre las fotos de la Hermana Lucía antes de 1950. Cuando niña, su expresión era seria, y el aire de gravedad se hacía más profundo con la edad. En casi todas las imágenes, ella es solemne y grave, con una expresión sombría y melancólica. En la foto 5 (alrededor de 1946), en respuesta a un pedido, la Hermana Lucía estaba tratando de duplicar el aspecto de Nuestra Señora de Fátima durante las apariciones.

No es tan fácil encontrar una imagen de Sor Lucía II con una expresión seria. Incluso cuando ella no sonríe, su rostro carece del tono y mirada melancólica de la Hermana Lucía I. La foto 5 de la Hermana Lucía II, en la que parece seria, es de la portada de la edición de Fátima de 2004.

La Foto 5a enfatiza las típicas pesadas cejas de la Hermana Lucía I que casi se encuentran en el centro de su rostro cuando muestra preocupación. Se aprecia además cómo estas caen casi sobre los ojos haciendo hincapié en su pesadez. Nada de esto se ve en la hermana Lucía II. El leve estrabismo divergente puede notarse nuevamente a los ojos de la Hermana Lucía I. Por el contrario, un fuerte estrabismo convergente es aparente en los ojos de la Hermana Lucía II.

En la foto 5b, los labios de la hermana Lucía I están y cerrados herméticamente haciendo una leve línea ondulante. Aún así, es posible apreciar lo carnoso de sus labios. Sin embargo, la forma de la boca de la Hermana Lucía II se halla haciendo una U invertida. Sus labios finos y apretados normalmente no cubren sus dientes.

Bajo el labio inferior de la Hermana Lucía I, hay un área sombreada cóncava. En ella se pueden notar los contornos del músculo en su mentón medio. Sin embargo, no hay espacio cóncavo debajo del labio inferior de la Hermana Lucía II, ni protuberancias de ningún tipo en el mentón, aunque se podría esperar que este tipo de defecto se intensifique en lugar de desaparecer con la edad.

Sor Lucía II parece haber perdido las características un tanto toscas y la piel de la Hermana Lucía I, tomando un tono de piel mucho más claro, lo que indica que se trata de una persona de diferente origen.

Admitiendo este cambio de tono de piel, algunos lectores argumentaron que podría explicarse debido a la edad, que hace que la piel sea más fláccida y más clara. Por lo tanto, argumentaron, esto daría la impresión de una persona de diferente nacionalidad,  grupo social o étnico.

Tal vez esto pueda suceder a veces, pero con respecto al caso de la Hermana Lucía I, el cambio radical del color de la piel que uno puede observar en las fotos no parece probable. A la derecha, un primer plano de dos ancianas portuguesas que aparecen en la famosa foto del milagro del sol. Son campesinos como Lucía, y muy probablemente de esa misma área, desde que llegaron a presenciar el milagro que los niños habían dicho que tendría lugar. Parecen ser un buen ejemplo de lo que normalmente sucede con los campesinos de esa zona cuando envejecen. Sus caras siguen siendo toscas y conservan sus rasgos campesinos. Además, la madre de Lucía, a la derecha de las ancianas, que probablemente tiene más de 50 años, no muestra ninguna tendencia a tener un tono de piel diferente.

5. El espacio sobre el labio superior

Desde que era niña, la hermana Lucía tenía un largo espacio entre la base de la nariz y el labio superior (fotos 6a, 7a, 8a). En este espacio, también notamos un surco vertical definido, el philtrum, en el centro.

Sin embargo, el espacio entre la base de la nariz y el labio superior en la Hermana Lucía II parece mucho más corto, y no hay una ranura visible sobre el labio.

7. Los gestos y el espíritu

Los dos últimos conjuntos de imágenes presentan seis fotos, cada una de las Hermanas Lucía I y Sor Lucía II en varias poses. La mayoría de las fotos de la Hermana Lucía I datan de 1946. Las fotos de la Hermana Lucía II son de su visita en mayo de 2000 a Fátima.
Sor Lucía aparece solemne y reservada en este primer grupo de fotos (del 9 al 14). Ella siempre está parada de una manera muy recogida, sus manos en un gesto discreto. Ella parece ser una persona no acostumbrada a ser fotografiada, parece  incomodarse. Esta observación es confirmada por Walsh, quien también comentó sobre su timidez.

Por sus posturas, gestos y expresiones, es fácil creer que ella es la persona que vio a Nuestra Señora y comprendió la gravedad del mensaje y el papel que debería desempeñar en él. Su expresión también encaja con una persona que vio el Infierno como lo hizo el 13 de julio de 1917.

Ella había mantenido este mismo estado de alma por lo menos hasta el 26 de diciembre de 1957 cuando el padre Agustín Fuentes tuvo una entrevista con ella. El padre Fuentes era el archivista oficial de Fátima en ese momento y confidente de la Hermana Lucía. En esa entrevista, confirmó que parecía bastante seria y “muy triste”.

Dijo que expresó gran preocupación porque “nadie, ni los buenos ni los malos, estaba prestando atención al mensaje de la Santísima Virgen“. También estaba muy preocupada por la revelación del Tercer Secreto, y enfatizó una vez más que un gran castigo vendría por el mundo, donde las naciones desaparecerían, si la humanidad permaneciera ajena al mensaje de Nuestra Señora. Lo que venía, advirtió, fue una batalla decisiva entre el Diablo y la Santísima Virgen, donde las almas de los fieles serían abandonadas por las autoridades religiosas.

Ella le dijo: “Padre, no esperemos que venga de Roma una llamada a la penitencia, de parte del Santo Padre, para todo el mundo; ni esperemos tampoco que venga de parte de los señores Obispos cada uno en su diócesis; ni siquiera tampoco de parte de las Congregaciones Religiosas. No; ya Nuestro Señor usó muchas veces estos medios, y el mundo no le ha hecho caso. Por eso, ahora que cada uno de nosotros comience por sí mismo su reforma espiritual; que tiene que salvar no sólo su alma, sino salvar a todas las almas que Dios ha puesto en su camino“.  Cada persona tendría que salvar su propia alma, confiando en el Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. También estaba preocupada porque el Santo Padre y el Obispo de Fátima, los únicos autorizados a conocer el Secreto, “han decidido no conocerlo para no ser influenciados por él“.

Estas preocupaciones más graves se reflejaron en su expresión y comportamiento general.

Sin embargo, en el conjunto de fotos de Sor Lucía II (fotos 9 a 14), vemos a una persona con un estado diferente de espíritu. Ella siempre está sonriendo, a gusto en público y relajada en sus posturas y gestos. Ella ha perdido la timidez natural típica de la Hermana Lucía I; ella se volvió no solo valiente sino también completamente cómoda e integrada en ambientes externos a su vida contemplativa. En las fotos 13 y 14, un amigo la rodea con su brazo, un gesto protector que ella acepta sin reservas.

En un tête-à-tête con Juan Pablo II (foto 11), ella se inclina hacia adelante, su rostro sonriente y jovial. Ya no parece ansiosa por el futuro, su misión, su angustia por el castigo venidero, la corrupción de las almas consagradas o las muchas otras preocupaciones que tenía antes. Ella parece optimista y contenta.

8. Aceptación de una doctrina diferente

Como señaló un lector, la mayor dificultad de todo este problema es que la Hermana Lucía dijo una cosa hasta la década de 1960 y luego cambió su forma de pensar años más tarde. ¿Cuál podría ser la razón de ésto?

Si Lucía tenía aún apariciones de Nuestro Señor y Nuestra Señora  ¿por qué no dijo nada sobre el Vaticano II y las llamadas reformas que surgieron de él, como la Misa Novus Ordo, otras novedades litúrgicas y la pérdida de vocaciones religiosas? Por el contrario, Sor Lucía II parece completamente adaptada a estas novedades; por ejemplo, en las fotos de la derecha, ella está recibiendo la Comunión de pie el 13 de mayo de 1991 y el 13 de mayo de 2000.

Si expresó una preocupación tan seria sobre la importancia de que el Tercer Secreto se revelara en 1960, ¿por qué guardó silencio al respecto durante los siguientes 40 años? Contradiciendo lo que ella había dicho anteriormente, ¿cómo pudo confirmar el supuesto secreto que fue revelado por el Vaticano en 2000, junto con una “interpretación oficial” del Cardenal Ratzinger y el Arzobispo Tarcisio Bertone que luego declaró cerrado el episodio de Fátima, “una parte del pasado” ?

Estas y muchas otras preguntas podrían explicarse por el hecho de que hubo una Sor Lucía diferente que se presentó al público después de 1960. He señalado las diferencias no solo entre los rostros de la Hermana Lucía I y la Hermana Lucía II, sino también en sus espíritus y actitudes. Los presento a mis lectores con la honesta preocupación de exponer la verdad para que los católicos puedan juzgar si están siendo engañados o no.

Fuentes


Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

One Comment on “Fátima: Las dos hermanas Lucia. Fotos y hechos”

  1. Son dos personas distintas. Sor Lucía debió fallecer y fue suplantada, o tal vez todavía estaba viva. Sus miradas son distintas y eso delata también la suplantación. Qué engaño más grande.

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