Fátima: Estudio fotográfico de progresión y regresión de edad de la hermana Lucía

El día 14 de octubre del 2013, Tradition In Action recibió dos estudios fotográficos importantes enviados por un sitio web amigo. Los Siervos de la Sagrada Familia contrataron a una compañía que usa tecnología informática para hacer estudios de progresión y regresión de edad en fotografiás. El servicio se usa para ayudar a otros a saber cómo se verá una persona cuando sea mayor o cómo hubiera sido cuando era niño.

Los Siervos de la Sagrada Familia le dieron a esta compañía una foto de la Hermana Lucía en la década de 1940 cuando era una monja Dorotea en Tuy (España), y otra de la Hermana Lucía en la década de 1960, cuando era una monja Carmelita en Coimbra (Portugal). Pidieron una progresión de edad de la primera foto para ver cómo se vería esa persona cuando fuera mayor; también solicitaron una regresión de edad de la segunda foto para ver cómo se vería cuando fuera una niña.

Los resultados se detallan a continuación. Arriba y a la izquiera, está la foto original y, a la derecha, está la progresión que hicieron los profesionales para mostrar cómo se vería esa joven monja cuando fuese anciana.

Me parece que la foto-hipótesis tiene un parecido fiel a la joven Hermana Lucía, ya que hay una transición armónica en las características faciales de la joven monja a la anciana. Vemos la misma cara ovalada, la misma frente en forma de media luna, las mismas cejas que casi se tocan, los mismos ojos horizontales, los mismos pómulos, la misma estructura de la boca y los dientes, y también la misma barbilla con hoyuelos. Incluso la misma seriedad de la mirada del joven y su triste dulzura está presente en la proyección de la vieja monja.

El único punto que no parece probable, es la línea curva que se introduce en su nariz y su punta, lo que hace que su nariz parezca aguileña. Yo diría que su nariz sería plana, como la de su madre. Sin embargo, esto no significa que la proyección no sea precisa en sus otras líneas.

La foto de abajo a la izquierda muestra a la extrovertida Hermana Lucía de la década de 1960, que comenzó a aparecer en eventos públicos y a posar con Papas. A la derecha está la proyección de cómo se vería cuando era niña, según el servicio de regresión de edad.

Las características de la foto de la izquierda no son lo suficientemente claras como para delinear la forma protuberante del mentón y la forma prominente de las mejillas tal como aparecen en la niña. También la sonrisa abierta de la niña, con sus dientes cortos, que apenas aparecen en la foto de la izquierda, revela que se usaron otras fotos. Por lo tanto, consideremos a esta niña hipotética, Lucía, como un producto de varias fotos de Sor Lucía II, como las que se muestran a continuación en este artículo.

A pesar de estas reservas, el resultado final parece bastante satisfactorio. La hipotética niña que se muestra arriba a la derecha tiene la misma forma hexagonal de la cara de la monja mayor, sus cejas están separadas por igual, sus ojos en ambas fotos están ligeramente inclinados. En los ojos encontramos la misma mirada traviesa y la misma nariz curiosa e inquisitiva.

Para que este análisis sea completo, es indispensable comparar la antigua Hermana Lucía presentada por el Vaticano desde la década de 1960 en adelante, abajo a la izquierda, con la proyección de cómo sería la Hermana Lucía de la década de 1940 al final de su vida, derecha .

Nada en estas dos fotos es similar. Todo es diferente: la forma de la cara, la frente, las cejas, los ojos, la nariz, las mejillas, la boca, los dientes, el mentón y la expresión general.

Todas las conclusiones alcanzadas por la Dra. Marian Horvat hace algún tiempo, al comparar a la joven Hermana Lucía del Convento de las hermanas Doroteas con la antigua Hermana Lucía del Convento Carmelita, son espectacularmente confirmadas por este estudio. Teniendo en cuenta las fotos de ambas Hermanas Lucía cuando eran jóvenes, puede aparecer algún parecido superficial. Con el aumento de la edad, sin embargo, se desvanecen y una impactante desemejanza se presenta ante nuestros ojos.

Igualmente espantosa es la comparación de las dos chicas. A continuación podemos ver a la hermana Lucía real y a la hipotética en la regresión de edad de las fotos de Sor Lucía II, amiga de Pablo VI y Juan Pablo II.

Nuevamente, nada es igual en estas dos fotos. A la izquierda, vemos el semblante de una campesina simple, pero con una personalidad rica. Es seria, profunda, firme en sus decisiones y muy consciente de que tiene una gran misión que cumplir. No hay rastros de vanidad o pensamientos mundanos en su forma de vestir o conducta.

A la derecha, vemos a una chica sentimental, totalmente vuelta hacia agradar a los demás. Su personalidad débil la hace susceptible a hacer lo que le digan sus amigos. Ella es vanidosa, coqueta. Le gusta introducirse en la vida de otras personas para descubrir detalles insignificantes y participar en intrigas.

El último conjunto de comparaciones que queda por hacer, teniendo en cuenta la hipotética regresión por edad y las proyecciones de progresión que recibimos, es ver cómo se corresponden con las dos Hermanas Lucys en diferentes etapas de la vida. Esto es lo que haremos a continuación.

Las tres primeras fotografías de arriba son fotos conocidas de la Hermana Lucía. La primera, en el momento de las apariciones. la segunda, poco después, la tercera, en el Convento de las hermanas Doroteas de Tuy. La cuarta imagen corresponde a la progresión hipotética de la misma persona, envejecida. Las cuatro fotos no presentan ninguna discrepancia esencial entre ellas. Se parecen mucho a las fotos de la misma persona.

Una consideración análoga se puede hacer con respecto a las cuatro fotos a continuación. También parecen fotos de la misma persona. Aunque se pueden plantear algunas objeciones sobre las dos primeras fotos a la izquierda, como hicimos anteriormente, cuando se compara con las dos fotos siguientes a la derecha, la regresión de Sor Lucía II de una monja anciana a una niña parece bastante precisa.

Una cosa, sin embargo, no es posible: no se puede afirmar que estos dos últimos conjuntos de fotos representen a la misma persona. Ellos obviamente se imaginan dos monjas diferentes. El mérito de estas hipotéticas fotos de regresión y progresión de edad, es dejar en claro que habían, de hecho, dos Hermanas Lucía.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *